martes, 13 de diciembre de 2022

Qué es Navidad?

 Siempre me quedó esa duda por que al crecer fui olvidando que para vivir la navidad debía seguir siendo niño para siempre. Y cuando crecí los adultos serios y enojones me decían que no podía ni debía ser niño eternamente y yo les creí y entonces fui perdiendo poco a poco mi capacidad de creer y la posibilidad de ser magia y hacer magia con mis sueños o sea...deje de soñar.


 

Fue el peor error que pude haber cometido por qué cuando lo hice, cuando descubrí que había dejado de ser niño se me acabaron las ganas y las fuerzas de escribir esas maravillosas epístolas divinas que solo mi niño podía escribir confiando que lo que pedía se haría realidad de la manera más sencilla y simple.

Y ya no siquiera mis padres podían venir en mi ayuda y construir la mafia que había perdido al perder la fe en mi bendita magia infantil. 

Me fui haciendo a la idea de que eso significaba "crecer" , ser grande! Pero ni crecía ni creía en mi mismo siquiera y cuando tuve oportunidad decidí convertirme en Rey Mago y Sabio. Y cada enero me proponía envolver en papel de plata y oro las ilusiones de otros niños que deseaba apoyar con la ayuda de los verdaderos reyes de un reino que se puede perder si.no se sabe llegar.

Y ahora cada navidad se ha vuelto más simple dentro de un mágico reino pintado de blanco con niños de colores : azules lo de nefrología, amarillos los del hígado, blancos los de hematología, y verdes los de gastro. Y para todos ellos había magia y habría navidad por siempre...

Pablo Lorenzo García 


Milagro de Navidad


 Siempre quise pedir un milagro, pero no conocía en realidad qué era uno, cuando estaba enfermo siempre quería salud y cuando estaba sano no me daba cuenta el milagro estaba ahí en mi cuerpo y en mi sangre.

Los milagros son aquellas cosas que ocurren cuando no nos damos cuenta que han llegado aunque a veces de manera efímera. 

En esta navidad los niños piden milagros en sus respectivas cartas que le dirigen a estos maravillosos seres de luz que sin darnos cuenta los llamamos reyes magos. 

Y los milagros se suceden siempre año tras año y aparecen a veces bajo un árbol o junto a las camas sencillas y rotas de una casa humilde en el campo donde una mujer sencilla traía bajo su vientre escondido al mismísimo Dios.

En este lugar en donde se visten de blanco los reyes y las reinas y juegan a la magia de la medicina suceden milagros , el milagro de la vida efímera y a veces dolorosa pero siempre un milagro es.

Es decir que estamos dentro de la misma caverna iluminada por un niñito y su ternura santa en dónde les cambiamos la sangre por nueva vida y muchas ganas de jugar a la vida, por qué la vida es un juego que tiene reglas pero no deja de ser un juego.

Y los tres reyes magos se multiplicaron en muchos reyes y reinas sabias y dulces y fuertes que reparten milagros no importando si aún no llega navidad o epifanía.

Un juguete lindo son 3 litros de sangre roja y fresca y limpia, nuevecita. Un juego mágico y maravilloso aquí se llama diálisis y nos conectan para jugar a renovar la vida cada tercer día. 

Así que en esta navidad a ti que eres un niño viejo no olvides escribir tu cartita y pedir confiado un poco de vida, unas sandalias para el camino y una fe para la noche buena.

Pablo Lorenzo García 

miércoles, 16 de noviembre de 2022

Mi Cáncer Suicida


 Mi Cáncer era un sueño y me asustaba despertar en él y verme moribundo. Todos nos habiámos acostumbrado a asustarnos de tan solo mirarnos dentro de un diabólico diagnóstico médico que nos dijera: ¡"Usted tiene un tumor maligno en tercer grado"! eso dicho hasta románticamente sonaria mortal.

Siempre habiamos sabido que Cáncer era sinonimo de Muerte, ni siquiera sabiamos que significaba pero sonaban igual de trágicos, igual de terribles. Tan solo de imaginarme una sola célula cancerígena era como si mi nombre apareciera en el obituario de la próxima semana.

Yo no tenía cáncer pero debía enseñarles a cientos de personas a vivir con él y me subí al escenario y me disfrace de paciente sarcoma y a veces mi representación histriónica era majestuosa y hasta parecía morirme en el escenario desnudo y frio.

Descrubrí que el cáncer era solo un personaje, un viejo cangrejo que no podía caminar avanzando más bien lo hacía lado a lado pero podía avanzar aunque fuera poco a poco. Con mis tenazas afianzaba firmemente aquello que necesitaba no soltar. Mi personaje me pedía dialogar para descubrir que podiamos hacer juntos, dejaba de ser una tragedia de la cual me tendría que morir convirtiéndose en una maravillosa "lección" de vida y no de muerte.

Aprendí de cientos de pacientes; que ellos si padecían cáncer; que un buen diálogo con el cangrejo me podía permitir elegir vivir o agradecer morir y dejar de sufrir. Inclusive aprendi que ellos, los pacientes no estaban enfermos, solo tenían cáncer, y lejos de ser un terrible sarcasmo o burla dolorosa, era la metáfora más maravillosa que podían vivir mientras recibían su innecesaria quimio.

Aprendí también que la muerte es la mejor oportunidad de amar la vida. La muerte y el morir es una oportunidad de realización para liberarse y liberar en aquello que nos muestra lo definitivo de vivir en un juego sin retorno que llamamos VIDA.

 

¿Cuántas veces he visto morir?, ¿Cuántas lecciones he aprendido en niños pequeños que tienen un destino único en morir de cáncer? y ninguno de ellos le he visto sufrir, hasta rien y saltan de su cama hospitalaria con todo y una cánula y cateter fragil listo a romperse pero su actitud jamás se rompe.
He visto cientos de personajes en cientos de representaciones en escenarios mortuorios hermosamente decorados de colores vivos, todos ellos dispuestos a morir y niguno de ellos se le llamo "suicida"
Suicida no es el personaje que se lanza al vacío con un arma en la sien, una cuerda en el cuello o un ciento de pastillas en la garganta listas para deglutir. Suicida es el hombre que decide llenarse de miedo para vivir y se oculta detrás de un closet donde bebe, se droga y camina hacia atrás perdiendo el tiempo que le queda por vivir.
El cáncer no es un disfraz para los suicidas, es una máscara para los valientes que se disfrazan de guerreros sin ninguna guerra pero con cientos de batallas hermosas por recorrer y que al morir vencen la última batalla por librar y se bajan definitivamente del escenario donde libraron la última representación en el tren donde viajaban al llegar definitvamente al último destino.

Pablo Lorenzo García


martes, 8 de noviembre de 2022

El Espacio Sagrado

 

*El Espacio Sagrado*
De locura en locura me fui apartando de ti. Fue un cierre sutil donde una puerta sin cerradura se fue cerrando poco a poco.
Tanto estudio y tanta academia para que una puerta fuera la mejor terapeuta, la que daba cuenta a los pacientes de cuidar aquello que es sagrado, su propio interior que deberían cuidar como si fuera lo último que les quedaba en la vida.
 
El picaporte solo abría de un lado y del otro requería forzosamente de una llave secreta que se nos habpia entregado cuando se nos abrio el espacio de nuestro ser.
Cuando la puerta se cierra nadie puede entrar a nuestro espacio sagrado a menos de que le hallamos entregado la dichosa llave lo cual sería grave por que permitiríamos a cualquiera vulnerar nuestro sagrado espacio.
 
Del lado exterior hay alguien que quiere invadir nuestro interior y toca la puerta duramente y con fuerza sin la minima intención de solicitar permiso de invadir ¡Abre la puerta! ¡Te lo exijo! nos dice con voz intensa y demandante y a veces los que estamos dentro, tímidamente inseguros no nos atrevemos a impedir su entrada y abrimos sin darnos cuenta que permitimos romper el sitio sagrado de nuestra propia intimidad divina.
¿A quién le has dado las llaves de tu espacio divinamente sagrado? ¿A quién le has abierto las puertas del templo de tu intimidad? 

 
Tu espacio donde vives, donde radicas es y será sagrado y es tu deber sagrado cuidarlo y protejerlo de cualquier invasor que intente quebrantar la sacrosanta intimidad de tu ser.
Permitimos que palabras soeces, actitudes prosaicas, gritos agresivos intimidantes rompan de una sola vez tu ser y este quede manchado irremediablemente sucio por un largo periodo de incertidumbre y oscuridad.
Tú eres el guardián de tu ser y de tu espacio sagrado, solo tú eres el velador de tus sagrados sueños diurnos y nocturnos, cuida que nada ni nadie, apague la luz de la sacralidad del camino en el que has de transitar por una sola efímera eternidad que es solo tuya.
Pablo Lorenzo García
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Un Ángel entre Tú y Yo

 

El ángel entre tú y yo 


 

La puerta del consultorio era estrecha, como estrecha tu sensación de vacío al llegar a él…era tu última oportunidad de sanación de aquello que te impedía pasar tu historia por tu garganta…

Una mujer desesperada con su delgadez, desesperada con el “no saber” lo que ocurría en su cuerpo y en su espíritu…

No era solo el agua que impedías entrar en tu garganta, no era solo la luz oscura que te arrastraba en la noche…no era tu viudez de juventud, la novatada que te jugó la vida a temprana edad.

Semana tras semana, salías de aquel espacio por aquella puerta, molesta contigo y con el verdugo que te arrancaba de tu lontananza en donde te dejaba aislada.

Aquella búsqueda impetuosa de aquello que, sin saberlo, deseabas recuperar.

En la profundidad y en la superficie se convocaban las respuestas, las lágrimas sutiles y los gritos ahogados de tu silencio, tu coraje y tu esperanza te llevaba y te traía, te expulsaba y te regresaba siempre sola, siempre contigo.

Hasta que un día, un buen día, el verdugo se transformó en ángel ante tus ojos, tus ojos de ceguera abiertos ante la silenciosa oscuridad.

Y te fuiste rescatando poco a poco, sin darte bien cuenta de lo que sucedía en tu garganta y tu piel.

Y esa mujer de frágil figura y “alma dura”, se transformó en acero, en hoja de espada afilada por los años…en águila altiva que surca el viento con sus alas abiertas por su historia, que aprendió a volar volando…que aprendió a “soñar despierta y despertando”.

Y volando alto escapaste de tu encierro de cambio y un nuevo cielo te recibió renovada, sin nubes de miedo y tormenta.

Pasaron más los días y las semanas, en el viejo reloj de aquel verdugo, hasta que un día, lo encerraron entre paredes de cristal y cama de hospital, sin derecho a conciencia alguna de su estado de encierro.

Y en esa misma celda, un ángel-águila se posó frente a él de visita, contra toda su ansiosa resistencia de verse hospital visita… Reconoció a su verdugo que a golpes de badajo la despertara de su letargo inconsciente, y quién le diría que ahora aquel verdugo era esa figura frágil y endeble, cristal quebrado de duro bronce.

El ángel y el águila-mujer eran una misma persona, que se iba acercando paso a paso a la cabecera de la cama, con una sola fe, una sola intención, “salvar y pedir salvarlo”.

” ¡Salva a este verdugo de su castigo interno” ¡, ¡salva al ángel que me enseñó a volar sobre mis propias alas!  ¡sálvalo Señor! Fueron sus plegarias, su amorosa intención salvadora.

Y como la medicina que dicta la receta divina…deposito en su mejilla un frágil beso, envuelto en una lágrima.

El verdugo durmiente nunca se percató de aquella sensación de humedad en su mejilla y de sequedad en su espíritu.

Pero la medicina surtió rápido efecto aun cuando el verdugo nunca supo quién llevara aquel brebaje mágico y divino.

Sin embargo, al despertar, la imagen del ángel siguió frente a todas las camas donde el verdugo habitara, disfrazada de mujer, de compañera, de amiga.

Un ángel que visitaba otro ángel, un ángel que tiempo atrás era reflejo del espejo, todo quedaría entre alas de un mismo ser alado y divino.

Entre los dos, ángeles cubiertos de alas, ángeles custodios de su encierro, ángeles liberadores de su silencio, ángeles de luz de una oscuridad eterna.

Y cuando al fin salí, me di cuenta de que fui el verdugo que al despertar, sin fuerzas, te descubrí en la distancia, pero creí verte ángel, creí sentirte en la piel…y mientras abría mis alas, tú también volabas.

Soñé que eras tú mientras yo volaba, soñé que era yo mientras tú dormías…Soñé que eras mi sueño, mientras me despertaba…

Fuimos el mismo ángel, solo un espejo nos separaba

Pablo Lorenzo García



sábado, 5 de noviembre de 2022

Cuando decidí morir y desperté

 Algo sentía en mis adentros, había un aroma putrefacto pero ajeno a mi. Era como si viajara en un túnel donde nadie me había avisado que entraría y entré. Fuera de mi estaba mi hija pequeña con el rostro entre la sorpresa y el pánico. 

Escuchaba voces aceleradas y batas blancas tomando decisiones ajenas sobre mi vida y sobre mi muerte, pensaba: ¿Qué no pensarán tomarme en cuenta? ¡A fin de cuentas es mi vida! Pero era inútil parecia que no me escuchaban. Uno de esos hombres de blanco traía en sus manos un par de palas eléctricas dispuesto a aplicarlas sobre mi pecho, pero los demás dudaban, había mucha gente en ese espacio verde olivo, todas con cara de sorpresa tétrica. 

Parece que por fin habían decidido algo en común, y entre dos grandes hombres me tomaron de los brazos y las piernas y me depositaron sobre una pequeña camilla dura y con rueditas, y comenzaron a correr conmigo encima. Yo lo escuchaba todo aún cuando no veía nada. Oia la prisa, la incertidumbre, el sobresalto, el miedo. Escuchaba la llegada del elevador y el girar de los baleros y ruedas de mi cama móvil bajando por ese elevador y escuchaba a los hombres de blanco gritarle a otros hombres de menor escala: ¡No dejes de presionar, sigue dando ritmo, fuerte! y unas grandes manos sometiendo mi pecho una y otra vez con un ritmo extraño.

De pronto se abrieron las puertas de ese elevador y salí corriendo, más bien rodando, empujado con gran fuerza por esos hombre de blanco que al mismo tiempo gritaban ¡Lo estamos perdiendo!

Se abrieron dos puertas corredizas y me volvieron a depositar en otra cama más grande llena de cables y máquinas perversas y ahora si el hombre de cabello blanco y bata blanca tomo aquellas paletas eléctricas y las empujo contra mi pecho gritando: ¡A un lado! y el resto se alejó dos pasos y senti un estruendo dentro de mi. Como si cayera en un abismo profundo lleno de luz y de oscuridad unidas en esa intensa incertidumbre de puente que me trasladaba a otro sitio sin dejar el lugar donde me encontraba.

De pronto me dí cuenta que estaba en dos sitios simultáneamente, en ese cuarto de cristal donde la gente de blanco entraba y salía corriendo, apresurada y nerviosa y al mismo tiempo estaba entrando a un espacio oscuro, lleno de vacío y una barandilla como de un juzgado que me separada de una juez linda y gentil que me recibía con una sonrisa de Monalisa sin Leonardo.

Al mismo tiempo sucedían esas dos historias, en tiempos unisonos, como dos universos paralelos que coexisten en el mismo y preciado tiempo, un kronos y un kayros unidos y distintos.

Mientras los de blanco de abajo me invadian de cables, de agujas, de venoclisis y me convertían en un ser eléctrico conectado a tanto aparato extraño se encontraba a mi lado, escuchando y sientiendo pitidos de luz que me convertían en una línea que ondulaba en una pantalla llena de números verdes y focos rojos. De pronto uno de los de blanco abriendo mi boca insertó un tubo delgado y transparente sobre mi garganta. Estaba siendo invadido por un pedazo de plástico que intentaba inflarme como un pequeño globo de cantoya y la señora de blanco me sellaba con cinta aquel tubo transparente para que no lo escupiera.

Me convertí en una especie de arbolito navideño en pleno julio, lleno de luces y adornos conectados a mi piel. 

Hubiera podido llorar si la conciencia me alcanzara pero primero tenía que saber que parte de aquella realidad era mentira y que parte de aquella mentira era real.

Del otro lado del cristal descubrí a mis hijas esperando, esperanzadas y quise pedirles que cruzaran el umbral del espacio entre los cristales donde seguían entrando y saliendo los hombres y las mujeres de blanco con espanto, asombro y sorpresa, llenas de cosas extrañas en sus manos y con disfraces de verde hasta en sus rostros.

¡Hijas, por favor vengan conmigo! ¡Las necesito aquí a mi lado! y ellas respondían:

¡No podemos Papa!, ¡No podemos!

y Yo insistía una y otra vez que entraran, que las necesitaba

¡No podemos Papá!, ¡No podemos simplemente porque te has ido!, ¡Estás Muerto!

De pronto una realidad fantasmagórica y abrumadora se apropió de mi ser y me dí cuenta que estaba trascendiendo sobre un puente complejo que me alejaba de aquel espacio que había llamado: Vida

En el otro universo paralelo, el otro Pablo estaba enfrentando un juicio, un juicio extraño en un juzgado oscuro con la más extraña juez que no me estaba juzgando, solo me cuestionaba ¿qué es lo que querría?

El universo del juzgado era extraño por que no sabía lo que deseaba, quizás por que no alcanzaba a descubrir los significados de aquel sitio legal y ¿quién era aquella juez amable que me recibía?

Como les había narrado, estos dos universos distintos y que se confrontaban coexistían simultáneamente entre si y yo así lo sentía, querría decir ¡Vivía! pero no sería el adjetivo correcto para dicha experiencia.

Aquella juez seguía insistiendo en preguntar ¿qué es lo que yo deseaba? y no podía responder ya que no tenía respuesta alguna sino un millón de dudas coexistiendo dentro de mi. Aquella juez solo acertó a decirme si deseaba ya quedarme ahi "definittvamete".

Ese concepto de "definitivo" me retumbaba en mi conciencia de paso, yo creía que estaba de paso por aquel lugar de juicio. me dí cuenta que aquello que llamamos muerte es el único sitio definitivo con el que los humanos podemos contar. Y para esa definición no estaba preparado. Como si exigiera un espejo para reflejarme y observar mi reflejo en aquel universo lejano y tenia miedo de que solo se reflejara una imagen catrina de José Guadalupe Posadas en dia de muertos.

Mientras tanto en el otro universo de abajo, digo abajo, por diferenciar los sitios universales, uno sobre el otro. En ese universo inferior seguía ese cuerpo conectado eléctricamente e intubado para quizás seguir inflando aquel globo de piel que era yo y mis pulmones o lo que quedaban de ellos. 

La mujer de blanco que se había quedado a mi lado no dejaba de mirar todas las pantallas que me rodeaban con indicadores luminosos que quizás algo decían para que aquella mujer entendiera ese universo extraño que llamamos Vida y sus signos vitales. Los demás hombres de blanco ya no estaban, solo había un silencio entrecortado por los "Bips" de las pantallas y sus lineas oblícuas.

De pronto entaron mis hijas ahora si frente a mi, sin saber que yo las escuchaba aunque no podía verlas. Pero les sentía la tristeza que inundaba toda la habitación de cristal y solo alcanzaban a murmurar: ¡Dios, si Papá está sufriendo mejor llévatelo contigo, no deseamos que sufra! Y yo me daba cuenta como si pusieran un espejo de dolor frente a mi pero me alcanzara a dar cuenta de ese mi dolor y aquello me llenaba de dudas. ¿Debía decidir marcharme ya? ¿quién lo tendría que decidir?

Inmediatamente después del mismo modo entrarían algunos de mis hermanos que veían frente a si a su hermano menor conectado y moribundo sin haberlo esperado siquiera por una sospechosa enfermedad que me aquejara. Descubrir su tristeza me daba pena, me ponía triste como si me contagiaran de su tristeza melancólica y sorpresiva.

Y ellos repetirían la misma frase que mis hijas habían expresado, ¡Que no sufriera!

Una pequeña eternidad  estaba viviendo o experimentando en mi reloj de vida, en ese reloj marcaban quince días transcurridos y en el universo paralelo superior solo habian pasado unos pocos segundos, por darle alguna denominación temporal que arriba no existe.

CONTINUARA!



   

 

 


lunes, 24 de octubre de 2022

Los Clotás y los Serrat

Serrat y los García Olvera

Eran tal mi admiración de pequeño por el Nano que fantaseaba con verlo en vivo y escucharlo. Cuando Joan Manuel grababa un nuevo album y yo me enteraba, era el primero que quería adquirirlo y absorverlo como agua de sabor que la degustaba gustoso al oido, el cual era muy bien calibrado.

En una ocasión le platicaba a mi Madre de esa admiración y gusto por la música de Serrat que viendo mi inquietud me contó una historia de su ancestralidad con la abuela Teresa Clotás y su historia catalana.

La Madre de mi abuelo materno, de mi abuelo Chepo García Clotás, había nacido en Catalunya a mediados del siglo XIX. En una ocasión cuando mis padres se decidieron hacer un viaje a España le comentarón a mi abuela materna de ese viaje y cuando ella escucho que iban a ir a Barcelona les comentó: ¡ y Por qué no van a visitar a la Tía Pilar, ella vive en Barcelona, o eso creo! hace muchos años que no sé de ella, pero tu Papá (o sea mi abuelo Chepo) la mencionaba mucho por qué a su véz tu abuela la quería mucho.

De alguna manera eso le intereso a mi Madre que también había escuchado la mención de la dichosa Tía Pilar, de la cual solo se sabía su nombre como prima de mi abuelo.

Ignoro como dierón con la dirección o el teléfono de la Tía Pilar, dado que el viaje en cuestión fue en los años 70s, yo tendría diez años y un gato, como diría el Nano en su niñez.

El hecho es que el viaje se realizó y después de ciertas escalas obligadas en la Madre Patria como Madrid, Granada, Valencia, Toledo, una de las últimas escalas era...Barcelona.

Al llegar a Barcelona, sin yo saberlo, mi Padre se habia comunicado con la Tía Pilar y ella los estaría esperando para recibirlos en su casa del Barrio de Poble Sec (Pueblo Seco) mismo barrio donde habría nacido el Nano treinta años antes.  

Al segundo día de haber llegado a Barcelona y conocer un poco esa maravillosa ciudad, llego la tan ansiada visita a la Tía Pilar. 

Mi Padre como de costumbre no supo dar con claridad las señas exactas al conductos del coche que los llevaría y se perdieron, llegando cási una hora tarde de la hora de su cita pero ahí estaba la tierna viejecita con paciencia de Santa Catalana que también quería conocer a su sobrina nieta, en segundo grado, a la nieta de su prima Teresa, del mismo nombre.  Había mucha histortia que conocer y contar.

Al llegar mis padres a un barrio viejo centrico de Barcelona que aquella Tía Pilar que siempre la conocieron por ese nombre no se apellidaba Clotás sino Serrat a lo cual le hizo a mi Madre pensar en Joan Manuel.

Cuando la viejecilla les abrió las puertas, los recibió con una sonrisa que mostraba escasos dientes faltantes pero una felicidad de la historia de muchos años antes que su querida prima hubiera marchado de España rumbo a México con una de las primeras oleadas de españoles hacía nuestro país en el siglo XIX. 

Habúa mucho que platicar dado que mi Madre quería conocer también la historia de su abuela Teresa de la cual había recibido su nombre. Entre alguna copita de jerez y una crema catalana que les habría ofrecida la Tía Pilar, mi Madre tenía preguntas de su ancetsralidad femenina y la Tía también preguntaba sobre la vida de la Abuela Teresa en México con el Abuelo Paulino su marido.

Cuando llegaron al punto, breve pero necesario, diria yo, mi madre le hizo la pregunta obligada: 

¡Querida Tía si tu apellido es Serrat! ¡eres familiar del Cantante Joan Manuel?

a lo que la emocionada viejecita respondió:

¡Sí claro!, el Nano, que signifca Chaval en Catalán, es hijo de mi hermano Joseph el más grande, yo soy la menor! pero él viaja mucho y rara vez lo veo.

Mi Madre se guardó esta respuesta con alegría ansiosa de contarmela durante todo el camino de regreso a México para descubrir la mirada atónita de su pequeño hijo de 10 años que diría orgulloso en su escuela, !Joan Manuel Serrat es mi Tio! lo cuál sería en un lejano grado pero la inocencia puede más que las ramas reales del árbol genealogico grande, muy grande!!!

Pablo Lorenzo García

 

 

 

sábado, 8 de octubre de 2022

oda a mi propia muerte decidida

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Me costó mucho tiempo de mi vida, descubrir que lo que existía fuera de mí, era lo que le daba sentido a mi interior. 
Era muy tarde cuando descubrí que todo estaba oculto y que solo me separaba de ese cielo, una barandilla de un juzgado oscuro donde una diosa me esperaba en silencio, amorosamente tierna para ayudarme a decidir si acaso quisiera regresar.
Me costaron años de mi vida descubrir que ya había muerto. El tren se había detenido intempestivamente en la última estación de mi viaje de vida y mi ceguera infantil no podía ver en el boleto de mi viaje que hasta ahí habría llegado y debía bajarme de inmediato.
No había tiempo ni oportunidad para decirles a todos los amigos que viajaban conmigo en el mismo vagón que me habían expulsado y no podría más seguir con ellos jugando a continuar. 
Pero también deseaba impetuosamente hacerlo, quería bajar y conocer los viejos andenes del infierno y que ahí terminara mi viaje de una vez por todas.
Bajarme así, sería pecado para las viejas normas en que se regía la vida en aquel tren y en aquellos vagones tristes, lúgubres. 
Los dejaría quizás más tristes que la noche que nos envolvía a todos y a todo.
No tenía opción debía bajarme ya sin chistar ni tardarme por que el tiempo y la arena del triste reloj se habían terminado.
Solo faltaba bajar los últimos escalones y saltar al andén y mirar desde ahí alejarse al viejo tren velozmente lento.
Desde el andén podía observar las lágrimas de los ojos de mis viejos compañeros de viaje y al mismo tiempo la triste sorpresa de mi partida.
Podía ver el coraje de mi Madre por haber roto su esperanza como si deseara que mi vida fuera un capelo cristalino que me cubriera y ella pudiera decidir cuándo retirarlo.
Pero ya estaba abajo y nada podría cambiarlo ya.
Pablo Lorenzo García

oda al silencio

Oda al silencio 
Sobre una canción de Alejandro Sanz
A veces me encierro tras puertas abiertas...

Cuando nadie me ve, me oculto en el silencio de tu voz y me atrevo a sentir el silencio de mi ser, la esencia ideal de la ausencia de ruido de este circo del mundo oligofrėnico que nunca observa a los que están abiertos gritando su silencio.
Cuando nadie me ve me atrevo a convertirme en fantasma, un fantasma pequeño que cabe en cualquier bolsillo y me dispongo a viajar por el mundo oculto en tu piel para conocer otros sitios ,otros mundos, otros silencios entre tanto grito.
Solo basta callar para perderme en el silencio de la noche a pleno día y escuchar la pena del hombre y el dolor de la mujer que viven dentro de un estruendo agresivo que les impide mirar el daño de su silencio que se transforma en la más violenta indiferencia que cala al alma.
El silencio de los amantes que se odian en silencio aparentando una pasión que duele y quema. El silencio de las madres que ignoran el llanto angustiante de un crío para esperar que se calle de una vez por todas.
El silencio que duele cuando te pregunto y tú respuesta ausente me lo dice todo.
!Cómo te odio silencio!! Cuando me lastimas rompiendo mi esperanza con tu indiferencia de hiel.
El silencio es la muerte lenta de un "suicida de closet" que se toma sorbo a sorbo la cicuta o el arsénico para quedarse callado y muerto con el corazón y la mente encendidas todavía.
El silencio es la verdad que duele ,que lastima pero que jamás llega a dónde debe de llegar.
Ese silencio que nos acompaña siempre tanto en un estruendoso estadio de fútbol como en el baño de un enfermo terminal .
El silencio que calla al abandonado y le arrebata la esperanza al iluso. Un silencio tras otro que nos hace olvidar que todos los silencios sin notas en una partitura musical duelen más que el estruendo de una bomba de mil kilotones explotando en mi jardín o en el campo santo de mi muerte.
Pablo Lorenzo García

La paradoja de mi realidad

Lejos de mi espacio, puedo reflexionar en la distancia sobre mi destino, mis piedras, mi paciencia que pareciera que se agota a cada instante,gota a gota. 
En otros espacios fuera de mi espacio ,probando suerte en otros escenarios que me piden representar otros personajes distintos a mi personaje tradicional y sumando esfuerzos y ánimos que me provocan soñar despierto con el puente inquebrantable entre la vida y la muerte 
En este Realismo Mágico que ha Sido mi vida desde hace nueve años, dónde un niño vive y muere cada día dentro de mi. Y me descubro sonriendo incrédulo por los maravillosos y sorpresivos paisajes que la vida pone frente a mi solo para deleitarme con ellos.
Dichos paisajes son naturalezas muertas llenas de vida con mujeres y hombres de colores que se muestran abiertos sin expectativas absurdas pero llenos de luz en los labios cuando sonríen mostrando una diastena hermosa en sus piezas dentales.
Agradecido estoy por qué no solo puedo apreciar dichos paisajes maravillosos sino porque soy un paciente moribundo en un hospital psiquiátrico dónde no hay ventanas sino solo muros blancos a mi alrededor sin posibilidad alguna de mirar hacia afuera 
Pablo Lorenzo García

miércoles, 21 de septiembre de 2022

Nosotros solo tenemos el tiempo

Habiamos llegado a una pequeña gran comunidad rural del estado de Puebla, la cabecera municipal se llamaba Naupan, pueblo pintorezco. Era la época que las misiones de trabajo pastoral me invitaban y me llamaban a aprender de aquellas personas humildes y sencillas que en esa etapa de mi vida fueron mis verdaderos maestros de vida, esos maestros que lo son sin jamás haber pisado un aula de clases de escuela alguna.
Una vez que bajamos del autobus con decenas de jóvenes que iban a nuestro cargo para el trabajo comunitario, tocaba decirles en qué comunidad les tocaría trabajar. Habiamos hecho cinco equipos de trabajo para cinco comunidades. Yo había solicitado que me asignaran a la más lejana y la más pobre, quizás no tendria una razón simple para pedirlo pero mi corazón me lo pedía.
Esa pequeñisima comunidad rural tenía por nombre Cuahuihuizotitla, pero los pobladores del lugar le llamaban Cuahui.
En cada pequeña comunidad los originarios pobladores se regían por un mayordomo que asi se le conocía a la autoridad moral del pueblo. Don Chema era ese mayordomo para Cuahui y me había tocado el honor de que él me recibiría en su casa. Una de las casas más humildes de dicha comunidad.
En Cuahui al igual que en la cabecerea municipal de Naupan se hablaba el Nahuatl y yo me había preparado en aprenderlo o al parecer eso creía. 
Don Chema tenía una mirada triste como si la melancolía se hubiera apoderado de sus ojos pequeños que lo decían todo sin conectar una palabra. No era viejo pero su sabiduría era la del universo cósmico de un pueblo que se construida con cada historia de su gente.
En Cuahui, nadie tenía auto solo una vieja camioneta que tendría el yerno de don Chema, un joven de Naupan que se había emparentado con el Viejo Shaman por haber embarazado a su hija, lo cual era una tradición milenaria en dichas comunidades.
En esa camioneta ibamos algunas veces a otras comunidades cercanas donde se encontraban los otros misioneros y los otros profesores que nos acompañaban y en otras ocasiones me prestaban una vieja mulita de carga, la cual a veces no se dejaba montar y solo nos convertiamos en compañeros de viaje. Recuerdo que siempre de regreso solíamos caminar ella y yo juntos platicando de la experiencia en el viaje, yo hablaba y ella rebuznaba como respondiendo o preguntando. Me hubiera gustado ponerle un nombre a la burrita en esta crónica pero jamás me respondio cuando le preguntaba ¿cómo te llamas? asi que lo dejaremos simplemente en "burrita"
Era la misma Burrita que nos hizo el enorme favor de "actuar" en la representación del domingo de ramos, llevando a uno de los misioneros más gordos y altos sobre su lomo, y yo pensaba que ella nos reclamaba, ¿no pudieron elegir un hombre menos pesado? pero con una actitud estoica , Burrita jamás se negó a caminar.
Los tres primeros días de la semana y media que vivimos en Cuahui, fui conociendo aquellos rumbos mágicos y sencillos, recuerdo que conmigo iba una religiosa que había llegado de Angola y ella fue una de esas maestras de vida que llegaban para que conociera un poco de la verdad de otras lejanas tierras tan distintas a mis pueblos mágicos de mi México que creía conocer.
Nunca supe como se llamaba en realidad aquella religiosa porque las mujeres cuando entraban a una congregación religiosa solían elegir otro nombre distinto con el que habían sido bautizadas al nacer y sor Angela tenía razones de sobra para volver a nacer y renombrarse de nuevo con una nueva historia menos compleja y dramática de la que había nacido en aquellas tierras de África.
El acompañamiento de Sor Angela, me permitía poder separarme del grupo de jóvenes misioneros, estudiantes y recorrer las veredas polvorientas de aquellos caminos que bien podrian haber sido nombradas por Antonio Machado en sus versos "Caminante no hay Camino" 
Era un cerro con caminos de tierra , veredas a veces lúgubres y a veces ominosas pero siempre llevaban al mismo sitio: ¡a la Nada!
Solo en algunas ocasiones, vereda arriba, se podía llegar al cielo y en otras ocasiones, llegaban al infierno de Dante justo donde se alojaba el campo santo de la comunidad, lugar que había elegido como favorito para mis meditaciones vespertinas, no hay mejor soledad meditativa y reflexiba entre tumba y tumba para conocer mis entrañas nauseabundas y serenas y mis pensamientos libres de los anuncios crueles de la GRAN ciudad.
Salvo aquella ocasión que me encontraba en mi deliciosa soledad mortuoria y descubro que detrás de muchas tumbas se encontraban cási todos mis jovenes misioneros al descubrir que era precisamente en el panteón donde habría la mejor señal para sus dispositivos móviles y aquello pues rompía con mi sacrosanta y bendita soledad.
Cada día ibamos a una vivienda distinta, de visita a las familias de esa comunidad que ya había hecho propia, con todo y su polvo y su pobreza, cada día recibiamos los sagrados alimentos, y escribo sagrados no por un motivo religioso sino porque eran trabajados y cosechados por las mismas manos de los comunitarios, los hombres y las mujeres que tenían las manos cuarteadas por el sol y la tierra con las que recolectaban sin herramiena alguna los frutos de esa bendita "pachamama" 
El menú siempre cambiaba y en algunos momentos nos permitían entrar a los espacios donde se hallaba el "Fogón" donde las mujeres cocían las tortillas, Espacio reservado para las mujeres, jamás entreban los hombres a sus cocinas y recordaba a mi abuela materna que era celosa de su bendita cocina en la calle de Carracci en la Ciudad de México, y nos decía siempre que teníamos la intención de cocinar algo: "Los hombres en la cocina huelen a caca de gallina" y nos expulsaba ruidosamente. Yo les contaba a las mujeres de la comunidad esas mis historias y ellas solo a mi me permitán entrar y mostrarme sus "secretos culinarios de nixtamal y fuego sagrado en un enorme comal sobre el fogon de leños y humo.
Yo había leidos en un libro maravilloso de Fernando Díaz Infante, "La Educación de los Aztecas" que las mujeres mexicas, aprendian a "tirar tortilla" que era el trabajo arduo desde llevar el maíz a la molienda del nixtamal y regresar con la masa y depositarla en un metate de piedra el cual postradas como en una sagrada reverencia casi de dolor, ante la piedra volcanica plana y el rodillo o metlapile con el que se iba formando y extendiendo aquella masa mágica del maíz, hasta formar la tortilla gruesa y firme y despositarla en el comal para que en el ritual del fuego sagrado recibiera la cocción necesaria para formarse y volverse tortilla.
Eran tortillas anchas y firmes y esas mujeres hacían una producción muy basta y enorme de cientos de tortillas que distribuían en los tortilleros calientes a lo largo de las mesas.
La cultura del maiz era el maravilloso aprendizaje que recibi en Naupan y en Cuahuihuizotitla por qué nos permitían participar de la cosecha en los maizales enormes donde nos colocabamos un morral de ixtle al hombro y ahi depositabamos las mazorcas de maíz despues de haberles retirado algunas hojas que guardabamos en otro morralito que colgabamos en el otro hombro.
En las tardes me dedicaba a dar algunas charlas con los adultos y las mujeres mayores de la comunidad, las cuales solo hablaban Nahuatl y Yo, orgulloso de mi aprendizaje de su lengua madre con la que escribía los conceptos sobre la familia y la educación y el ser humano, pero estaba muy errado porque serían ellas, las ancianas sabias quienes acabarian por enseñarme a vivir en otros modelos.
Había hecho en varias cartulinas blancas mis textos en mi recien aprendida lengua originaria y cuando inicie la charla con solo un puñado de mujeres mayores y otras mas jóvenes en el aula rural de la primaria de la comunidad y los niños que siempre me acompañaron como fieles escuderos y guías en mis andanzas de caballero andante de esas tierras. Trataba de hablarles lo más que podía en Nahuatl pero dijera lio que dijera, aquellos rostros estaban inamovibles, impávidos, sin respuesta alguna, a lo cual mi impaciencia se tornaba en preocupación de que aquellas "nuevas alumnas" mías no estuvieran comprendiendo mis palabras y mis textos. A lo que uno de esos pequeños niños se acercó y me dice con voz sencilla y sin problema alguno: "¡ es que nuestras abuelas no saben leer!" esa frase me hizo descansar la angustia de mi deber ante ese maravilloso grupo.
Habiendo acabado la charla a la que había invitado a toda la comunidad desde la mañana, fueron llegando los hombres y algunas mujeres adultas, campesinos, labradores de la pachamama, y mi pregunta era: ¿por qué no llegaron a tiempo para iniciar la charla? a lo que el sabio Don Chema con esos ojos llenos de sabiduría y de tristeza señalando mi reloj de pulsera, me dijo: ¡Ay Profe. Usted tiene su reloj, nosotros solo tenemos el tiempo! desde aquella bendita tarde deje de usar reloj alguno,
Pablo Lorenzo García

lunes, 15 de agosto de 2022

Análisis de la Fraternidad Mexicana del siglo XXI

 Desde muy pequeño fui construyendo una fraternidad, entre mis hermanos había muchas diferencias comenzando por los años que me distanciaban con ellos de casi 7 años.

Pero debo reconocer que siempre fueron solidarios conmigo, con su hermano pequeñito que llegaba de "pilón" a la familia y quizás también para mis padres que ya eran algo grandes para batallar con un bebé medio frágil y pequeño.

Ser hermano es un concepto familiar algo complejo ya que no solo es una relación por un vínculo de sangre o una vecindad de hogar que tenemos con una persona muy "parecida" a nosotros por la herencia y simplemente por copiar y aprender las conductas que vivimos en el mismo hogar y entre las mismas personas que lo habitaban.

Ser hermano ha sido confundido con una relación afectivamente obligada desde una parentalidad que ve como una necesidad que "los hijos" cumplan a cabalidad una relación estrecha de amistad por encima de la filiación que los une. Siempre he creido que hay una serie de culpas parentales cuando esos crios se van transformando en "Caín y Abel" los famosos primeros hermanos que terminaron por liquidarse uno al otro, así como en la raza humana los pueblos "hermanados" como lo son el pueblo judío y el pueblo palestino (arabe) durante siglos y siglos han estado en una guerra fraticida constante.

¿Qué sienten los Padres, cuando los hijos tienen relaciones sociales complejas y hasta agresivas o violentas?. Hoy en día las familias mexicanas poseen una característica propia de "Violencia Intrafamiliar". En muchos casos nos percatamos que la situación de abuso sexual de los y las pequeñas hijas se dan por un familiar indirecto a la familia nuclear y no por un agente ajeno y desconocido a la víctima.

Entonces algo esta fallando o faltando en el desarrollo de la sociedad familiar en México o quizás en América Latina. O será el principio de agresión y de muerte que mencionaba Sigmund Freud en su Obra "El Malestar en la Cultura" (Obras completas, tomo III, 1981).

O ¿será que es un ámbito cultural de los Latinos este conflicto relacional que impera para dificultarnos el fluir en una relación libre y autónoma entre dos seres que no los une una amistad elegida por ellos mismos sino una consanguinidad que los obliga a una amistad no elegida por ellos mismos.? 

O ¿podrá ser un aspecto de órden Religioso/Moral que impera en la estructura educativa de los mexicanos donde debemos ser "buenos hermanos" en ese deber ser que rebasa las fronteras de la voluntad y el libre albedrío?

Sea lo que sea, en mis veinticinco años como psicoterapeuta y Tanatologo he visto en mis grupos familiares que llegan a consulta una constante de clan, esto es, la forma de experimentar la vida de familia extensiva en donde tenemos que incluir de manera cási obligada a tios, tias, primos, primas sin olvidarnos de los abuelos y abuelas como si fueramos un Clan unido por la extensión del vínculo consanguíneo.

El Clan es una experiencia de la forma familiar Judia que nos llega por el aprendizaje religioso de un cristianismo judio muy "a la mexicana" en donde existe una codependencia emocional hacia esas figuras del sistema familiar extensivo más allá de la pura familia nuclear formada solo por el Padre, la Madre y los hijos.

Desde el plano del clan, de acuerdo a lo que Rogelio Díaz Guerrero (Psicología del Mexicano, Trillas, 1994 ) expresa en su texto la familia mexicana presenta dos supuestos importantes que la hacen diferente a otras familias de otras culturas:

a) La supremacía indiscutible del Padre y

b) El necesario y absoluto "autosacrificio" de la Madre-

Aunque esto claro que se manifiesta tanto en la familia nuclear pero en el modo Clan se expresa de una manera de Patriarcado hebraico que en muchos casos es la figura patriarcal del abuelo quien decide directa y unilateralmente, el destino y camino de todos los miembros de la familia inclusive en varias generaciones posteriores, es decir, el abuelo decide los estudios y trabajos de los nietos y su incorporación en la empresa familiar que él ha fundado.

De acuerdo a estos patrones, ¿cómo podriamos entender la relación de la fraternidad familiar de los hermanos sin una familia nuclear solida y autónoma con las otras familias nucleares que pertenecen al clan extensivo?

En la medida que la familia nuclear pierda autonomía la hermandad también pierde valor, ya que son los hijos desde su unidad los que deben decidir con el pleno ejercicio de su libertad y voluntad la forma de relación y propuesta de la misma que se ejerza con sus pares filiales que son sus hermanos.

Pablo Lorenzo García 

 

 

jueves, 11 de agosto de 2022

La pareja perfecta

Ella adoraba extrañarlo, de vez en cuando imaginarlo también. Hacia muchos años que él no solía aparecer por los rumbos de ella en donde solían caminar juntos, tomados de la mano, imaginando que con ese solo gesto hacían el amor. Caminaban erótica y erráticamente entre los jardines de un desértico parque silencioso.
El había olvidado su aroma y el sonido de su voz y su imagen delgada y con su vestido escotadon y sensual en su madurez.
Ella guardaba naftalina en su viejo ropero para evitar que las polillas se dieran un festín y fueran las únicas que disfrutaran de algo en aquella casona blanca y solitaria.
Había esperado tanto que su recuerdo estaba lleno de nostalgia y olvido. 
El jugaba Alzheimer cuando se acordaba en donde estaba y recitaba silenciosamente los poemas españoles de su juventud. En aquella casona blanca en donde se resguardaba de sus viejos recuerdos que le atormentaban.
Ella jugaba a las escondidas, ocultándose de todo y de todos, hasta de su propia historia de olvidos y recuerdos de la infancia perdida.
El suponía que alguna vez estuvo casado al mirar un viejo anillo que urgaba entre las arrugas de sus artriticas falanges. Y solo imaginaba cómo sería aquella mujer enamorada de sus sueños.
Eran la pareja perfecta, del deposito de viejos, en donde años atrás los hubieran depositado en pisos diferentes pero con una sola historia de amor desde su olvido.
Plg

Buscando en el Olvido

Me encontré buscando en el olvido a la mejor versión de mi mismo. Y entre páginas electrónicas que nunca abrí, apareciste tú, pero la extrañeza de encontrarte me hizo perderme distraído mirando si en verdad eras o no eras. Era tu voz pero no tu figura, dude al principio pero tu mirada lo descubrió todo. Había algo conocido en ella, creí haberla visto antes, esos ojos claros color café no eran tuyos. Pero tu voz inconfundiblemente de otra, me hacía recordar nostalgias de ti y tu imagen perdida en el viejo espejo. Tu seguías hablando como solías hacerlo cuando estabas en vida y para asegurarme extraje un viejo paño húmedo de lágrimas tuyas con el cual me dispuse a limpiarte en el espejo. Contabas historias pero tus temas me parecían conocidos, hablabas de erotismo, libertad religiosa, espiritualidad y tantos más y tu forma de expresarte se oía distante y distinta. Seguí limpiando tu espejo, tu imagen fresca, tu cabello suelto, tu piel dorada, tu sonrisa y tu risa... Eras tú.
Eran ya muchos años desde tu partida y tu trombosis repentina que te alejo de mi. Mientras más pulia tu imagen me parecías menos tú y no atinaba si podría abrazarte de nuevo aunque fuera un segundo. Cuando apenas creí terminar de limpiar mientras seguías conversando y seguíamos confrontando puntos de vista complementarios. De pronto cobro sentido lentamente tu voz en mis ojos, esa voz que era lo único que podía ver de ti, duramos dos noches de bendito insomnio mirándonos ciegamente y cuando dijiste te amo descubrí que tu eres la mejor versión femenina de mi mismo. Cuando por fin quedó limpio y seco ese espejo apareció un hombre doliente en silencio que era solo el. Hombre que limpiaba el espejo con tu voz.
Pablo Lorenzo 

me acabo de dar cuenta de tu ausencia

Me acabo de dar cuenta de tu ausencia...
De tu olor a muerte y olvido. Quizás estaba distraído mientras te alejaba disfrazado de lilis amarilla aún cuando yo la miraba blanca.
Ya decía que eran muchos días sin tu whatsapp cotidiano y fresco, sin las llamadas escondidas y no secretas... Te habría echado de menos.
Y el obituario del periódico me ha dado la noticia que tu ausencia me quiso ocultar, te habías muerto y de una manera definitiva y absoluta.
Cuando levante la mirada, hasta la luna llena se había retirado de nuestro cielo sin estrellas... Y yo sin darme cuenta.
Perdí los fósforos y perdí las velas, la casa sin ti se llenó de una nueva obscuridad, por eso no te podía ver.
El piano lo cerré para guardar un respetuoso silencio, así como tu cajita metálica cerrada se quedaba. Menos mal que no me enteré a tiempo porque no sabría como disfrazar la ausencia si tu luz.
Eso si que me vestí de blanco ante tu partida como habías deseado desde siempre.
Desde entonces he ido guardando en el cofre que me regalaste, uno a uno, los regalos de tu piel, tu mirada y tu risa.
Solo te pido que me expliques, ¿qué puedo hacer con el olvido que me queda después de tantos recuerdos grabados en mí?
Pablo Lorenzo García

Distancias

Distancias
La distancia es un camino oscuro que separa la verdad de la ilusión de una mentira.
Distancia es el terreno que se impone entre dos seres incapaces de amarse
Distancia es el tiempo que ocurre entre el recuerdo y el olvido de los enamorados y su frustración entrelazada.
Los amorosos construyen en la distancia el puente inquebrantable que los separa y los comunica.
La distancia es un arco iris luminoso en tonos grisáceos que aparece en las noches detrás de la luna negra.
Distancia que se impone como realidad amarga entre un nosotros perdido en el olvido.
Distancia es el espacio vacío que deja el hueco de tu ausencia...
Distancia es la respuesta que no llega a una pregunta que nunca he formulado.
Distancia es la relación de sombras que unidas forman el camino que ya no pudimos recorrer.
Pablo Lorenzo García

La diosa Eros

Eres mujer para ser diosa, la misma diosa que te arrebato una costilla para que la artesana hiciera un hombre, por que alguién dijo que lo necesitabas, pero nunca te preguntaron.
Quizás estarias sola, pero estarias mejor, al fin que el dios de mi madre, siempre ha estado solo y sin embargo nunca lo he visto triste.
Alguien cambio la historia desde un ego masculino de un viejo blanco y con barbas y le arrebato la divinidad a Dios que no le importaba si era hombre o mujer, ella solo era Dios y eso era suficiente para amar y para bendecir y para mirarnos como una madre divina de siempre y para siempre.
Eres mujer para que no te falte nada, y menos un hombre que pretenda que tú, lo necesites, aquello que llamamos felicidad es un arte solitario de construir sonrisas solo para ti.
Pero si decides no estar sola, ahi está él, el amigo fiel que siempre sonrie silencioso con tu risa sin chiste necesario para hacerlo.
Ahi esta un amigo que no le caben etiquetas en el rostro para que le pongas nombre con el cual puedas comprobar que es tuyo!
El amor no es un acto de propiedad, el amor se hace por las mañanas entre dos seres que no solo dicen que se aman sino que guardan silencio entre sus brazos y sus piernas y su intimidad que se calienta tiernamente entre los dos. El amor se teje por las noches en una vulva fresca que recibe besos engarzados de sus labios.
Erótico es aquello que no tiene sexo, pero se hace apasionadamente con la sensualidad que descubres en los ojos de un espejo empañado y viejo. Sensual es el tejido que se hace entre unos labios que se han arrugado de tanto besar.
Femenino es un seno que alimenta y que de tanto amar alimentando le da cáncer y se oculta eternamente en el tiempo que no vuelve.
Amante no es solo la que ama, sino la que abraza y entrega sus brazos y los deja en el cuerpo de otro que también entrega y comparte sin quedarse nada para si misma.
Yo quiero ser viejo y decidir que quiero ser mujer cuando muera y tener los hijos que me regale el viento para regarlos con el agua de mi seno y que los mire dar frutos de las semillas que mi Madre me dejo al morir.
 Pablo Lorenzo García

Historia de dos amantes

Eramos amantes antes de nacer, basto mirarte a los ojos para reconocer desde mi anterior vida que ya te conocía. Como nuestro encuentro fue meramente virtual desde unas redes sociales que nos distanciaban en lugar de acercarnos, lo más que habíamos encontrado era una imagen detrás de una pantalla y una voz detras de unos audífonos corrientes que no se escuchaban con fidelidad, esa eras tú, y ese era yo, sin un solo beso fuera de un imaginario electrónico, sin una sola caricia que no fuera de mis propias manos y no de las tuyas.
Cuando decidiste acudir a mi encuentro, al encuentro de una insistente invitación a un pretexto que me habría inventado para que dejaras el terruño lejano y vinieras a mi, a mi casa que deseaba conocieras para conocerte sin pensar que te iba a reconocer de antaño.
Desde que te vi llegar aun cuando no fui yo quien abrió la puerta y te condujo a mi consultorio, había algo particular entre tu voz viva y la luz radiante de tus ojos, de tu mirada.
Algo me decía intensamente que me eras famliar y que habia un pasado común , en esas sensaciones de un Dejavú que nos envuelve en el común denominador de un viejo encuentro por un nosotros que me era muy peculiar entre tu voz y tu mirada.
Fue hasta que me diste tu mano y tu abrazo y que mis brazos respondieron con otro intenso abrazo que nos descubrimos que no podíamos soltarnos el uno del otro, mis brazos reconocieron ese abrazo de antaño y mi piel sobre tu blusa reconoció ese movimiento tan peculiarmente reconocido. Pero cuando tus labios se atrevieron a besar mis labios, fue cuando una luz intensa surgio en un beso de muchos años, lustros que habrían pasado para poder expresar: ¡esto ya lo viví antes! y decidí ahora que fueran mis labios quienes se atrevieran a cruzar la línea del pasado e ir tras de tí y traer de nuevo miles de besos que mis labios habían dejado en tus labios hace tanto tiempo atrás.
Aunque no tuvieras el mismo nombre para mi ni yo el mismo nombre para tí, eran tus labios, era tu piel, eran nuestros besos, era nuestra pasión de los amantes que habiamos olvidado hace más de sesenta años. Bastaba cerrar los ojos al besarte para recordar que te llamabas María y que nos ocultabamos entre los matorrales de un jardin solitario y prohibido, prohibido por nuestros padres ante el temor que la moral de los amantes que no podian serlo.
Mientras más besabas mis labios más recorría el tunel de un tiempo inexplorable pero cercano, mientras más acariciaba tu piel, más recordaba que aquel Pedro Irazabal era un escritor que habría salido huyendo de una España Republicana invadida por la dictadura fascista y llegaba a un México Cardenista para encontrar en Guanajuato a una mujer artesana que hacía magia con los dedos de sus mágicas manos en orfebreria, y joyeria divina que dejara sorprendido a Pedro.
Fue un llamado a esa magia donde ambos en los años cincuentas se unieron involucrando sus pieles , sus acentos, sus intensiones de amar y no imagino el motivo de la distancia entre tu pasado y el mio, pero ahora que lo hemos recuperado, no pienso perderte una vez más.. 
Entre abrazos, besos, caricias, fuimos reconstruyendo el pasado remoto que nos unía aún sin saberlo, pero a cada beso y a cada caricia, la historia de María Balcazar y Pedro Irazabal se iba uniendo a la nuestra, los de ahora que le dabamos sentido a los de antes, los de antaño. 
Era más Pedro que yo mismo cuando mis labios te reconocían sediento de besos y eras más María cuando tus manos se involucraban como artesana en mi piel, en mi rostro donde engarzabas besos de tus labios. Pero había un dolor en cada beso y en cada caricia que los de ahora se descubrían en los de antaño, un dolor que sentía más María cuando no deseaba soltar a Pedro y lo apresaba entre sus brazos pidiendole con sus intensas caricias, !No te vayas amor!, ¡No te vayas!, los ultimos besos mios senti la amargura de la piel de Pedro y la ansiedad con la que besaba un moribundo en la antesala de la muerte.
Tuvimos que dejar los besos y las caricias para reconocer dolorosamente que Pedro le costaba trabajo respirar y yo sentía que me faltaba el aire entre beso y beso, fui descubriendo lastimosamente que Pedro tendría tuberculosis y no había cura para ella, y por eso tú sentías el angustioso dolor de la pérdida en mi partida, y al mirarnos decidimos salvar a Pedro y a María de la inexpugnable muerte de su vínculo por la dolorosa y sencilla muerte de Pedro.
Tuvimos que llorar y saber si podriamos salvarnos de aquella historia y cómo reaccionar al vínculo que nos unía a ellos con 70 años de distancia romantica y enfermiza.
Decidi invadir tu piel con mis besos y honrar lo que Pedro debía honrar en mis labios y los tuyos, decidiste arriesgarte a besarme sin saber que yo tenía una enfermedad pulmonar altamente contagiosa y que ambos eramos el vivo destino de aquellos viejos amantes que no pudieron amar por que el tiempo se interpuso entre aquellos 4 amantes unidos por una vieja historia y separados por el tiempo.
Pablo Lorenzo García
Pablo Lorenzo García

Fantasmas de la Vida

*Los fantasmas de la Vida*
Me quedan pedazos de otras vidas, de muchas vidas que han pasado por la mía. Me quedan trozos de nostalgia que han dejado cientos de sonrisas que han dejado huella en mi sed de reírme de mi propia vida sin resultado alguno.
Me quedan ganas de llorar sin sentido alguno, pero también me quedan carcajadas que jamás solté por miedo a ser un tonto que se ríe de la nada, que se ríe de mi mismo, que sólo rio.
Lo que ya no me queda es tiempo para perder soñando con el sueño de otro, el sueño de los otros que no son nada, que no son nadie. No me quedan ganas de burlarme de la pobreza que inunda la historia de una patria que se golpea el pecho por una santidad que duele cuando no hacemos nada frente a esos que son nadie. Los fantasmas invisibles de la muerte y de la vida que pasan frente a mi y yo sin darme cuenta.
Pablo Lorenzo Garcia
Inspirado en un verso de Cora Coralina...

una navidad con Ana Julia

Hace aproximadamente más de cincuenta años, cuando era un niño "normal", veía con agrado como mi Madre comenzaba desde mediados de diciembre a elegir los adornos navideños que había que bajar del viejo closet elevado, que había sido guarida para Batman y Robin en cuentos anteriores, y uno a uno los iba colocando con singular alegría. Recuerdo especialmente un calendario de fieltro, que quizás habría hecho la Tía Maye, era un calendario eterno de diciembre con los números de cada día y en cada dia cabría una especie de bolsita donde mi madre colocaba una paleta "Coronado" de cajeta, y como era yo el menor de la familia, pues me tocaba disfrutar cada mañana de la paleta del dia, viendo con regocijo que cada día se aercaba la navidad. También había una campana que jalando el badajo sonaba una canción navideña que he podido olvidar cuál era pero que me gustaba escuchartla una y otra vez. 
Pero esa navidad no sería tan maravillosa, mi padre pasaba por una compleja situación económica y justo semanas antes, le habrían hecho un embargo y la situación económica era muy adversa. Esa navidad solo habria una cena sencilla, sin regalos y con más caras largas y sombrías pero siempre hay seres de luz que salen de las sombras a iluminar la oscuridad de estas fechas, ese ser de luz sería la Tía Ana Julia, que en realidad no era tía, dado que no tenía parentezco alguno con mi padre pero si una relación de profunda gratitud cuando mi padre la protegio cuando el padre de mi tía, aleman y cónsul de Alemania en Manzanillo por la sefunda guerra mundial fuera asesinado.
Esa navidad entonces, estaba destinada a la depresión y al silencio, pero Ana Julia se habría enterado de aquella "tragedia familiar" y decidió con su amorosa costumbre que nos alojaría en su casa para celebrar, al muy estilo germánico que ella acostumbraba, en recibir a toda la familia reunida en ese maravilloso hogar que tenía sola con sus queridas "Tana" y Maxima, dos seres de luz que ayudaban a la Tía Ana Julia en las labores del hogar. ya que ella trabajaba en la Ford Motor Co. 
Como buena hija de alemanes, Ana Julia no era católica y festejaba la navidad el 25, como se debe, asi que esa navidad cambiaria de fecha. Como buen niño, acostumbrado a recibir sus regalos en tiempo y forma, yo estaba enojado por que esa navidad no habria ni "Santa" ni "niño Dios" ni ningun personaje mágico y místico. 
En fin, ese 24 de diciembre la noche buena, fue una navidad triste, para todos, pero el día siguiente llegaríamos a casa de Ana Julia en la colonia Del Valle, una casa mágica y hermosa, al igual que mi Tía Mágica y Generosa. 
Cuando entramos a la casa, se me iuminaron los ojos al mirar el más bello árbol de navidad de colores iluminados y con un brillo igual que el brillo de los ojos de mi Tía, y vaya que había visto muchos árboles en mi experiencia de tantos años, ocho. También estaba "Troy" el pastor aleman, no podía haber sido de otra nacionalidad el perro de Ana Julia, al que sinceramente le tenía miedo porque se veia amenazador, claro todo lo sería ante un pequeño niño de 8 años.
Esa navidad marcaría mis navidades futuras de Grinch adulto, ya que no solo era el más maravilloso árbol navideño sino la impecable y enorme mesa adornada como si la mesa en sí fuera ek regalo más hermoso de esa navidad, platos vibrantes y brillosos, cubiertos de brillo singular comos si fueran de oro y plata, copas brillantes, todo brillaba esa noche menos el rostro de mi padre que apenado, seguía con su tristeza interior y eso nublaba nuestro espíritu aquella navidad pero yo seguía extasiado mirando tanta belleza ante mi.
Cuando acabamos de cenar, una deliciosa merienda navideña, mi tía saco de un cuarto secreto, un acordeón también mágico que mi hermana tocaría y nos traia a mis hermanos y a mi, unos cochecitos a escala que a mi Tía le obsequiaban en la Ford con las cuales se elegían los colores de los autos que producirian al año siguiente, eran vehículos Ford de los años sesentas, y apenas la magía comenzaba.
Ahi nos quedamos practicamente toda la noche y yo me fui a dormir en un cuarto de huespedes del segundo piso, cuando apenas amanecía, mi hermana me despertó para que viera que los seres mágicos y místicos habían dejado regalos al pie de ese maraviloso árbol y cuando vi el árbol , brillaba con más esplendor que antes, ya que tenía a sus piés, 6 cajas enormes envueltas con colores de luz que brillaban, y una de esas cajas era para mi, justo lo que había solicitado en mi carta ese niño de 8 años, pero ahora eran juguetes de alemania, bueno para mi lo eran y con esa basta...esa noche Santa Claus y el niño Dios se vistieron germánicamente de mujer y viví la navidad más maravillosa de mi infancia....Gracia Tía Ana Julia Claus.....
Pablo Lorenzo García

La Música y la Amistad

*La Música y la Amistad*

El camino había sido muy largo, desde al marfil del Fa, pasando por ocho octavas de camino lento hasta el último Mi en el otro extremo de la gran escala. 
Cuando era muy niño solo lo podía ver de lejos hasta que llegara mi abuelo con la llave maestra que liberara la tapa que como una cajita de pandora, ese abuelo con esos lentes y ojos grandes que lo miraban todo desde todos lados, podía abrirla y sentarme en sus rodillas e invitarme a “aporrear” esa dentadura monocromática color de cebra, pero yo en realidad, me sentía bastante torpe haciendo eso que el resto de mis primos hacía con singular alegría, yo no quería hacerle daño, sentía que “el negro”, como solía llamarle el abuelo, lloraba en silencio a cada golpe brutal de las manos pequeñas de tantos niños que creían divertirse manoteando sin cesar ese viejo teclado de ébano y marfil.
En verdad sentía mucha pena y en verdad escuchaba el sutil llanto y siempre, prefería retirarme de las piernas de mi abuelo con cualquier pretexto; ir por una paleta helada al congelador de la abuela o buscar al gato que ante tanto alboroto se escondía detrás de alguna vieja maceta.
Hubiera preferido, si lo hubiera sabido claro está, sentarme en el suelo y escuchar como mi abuelo Chepo, acariciaba amorosamente con sus dedos ese viejo teclado del “el negro” y ante esas deliciosas caricias, el piano cantaba amorosamente, melodías maravillosas, llenas de luz que después sabría se llaman armonía.
Demasiado tarde me entere que ese amoroso viejo era un pianista extraordinario, un loco enamorado de sus locas historias que entre tanto hijos y nietos podía engarzar con esos dedos artríticos o reumáticos, y tocaba igual a los changuitos que a Manuel María Ponce o Ernesto Elorduy, o el gran Luis Jordá, los grandes maestros de la música mexicana de salón de la época porfiriana.
Poco a poco descubrí que en esa caja negra enorme, se producían las más bellas emociones sonoras que un niño pudiera reconocer mágicamente desde solo unas caricias que mis dedos podían sin presionar tanto sobre esas teclas de ébano y marfil.
Años después de la muerte de mi abuelo, “el negro” llegó a mi casa, yo creí que siempre había estado ahí, pero después descubrí que había sido producto de un largo conflicto de herencias y legados cuando mi abuela también falleció, pero afortunadamente el negro se quedó con nosotros.
Todos los días al llegar de la escuela, me saludaba alegremente cuando le daba palmaditas en su teclado, a escondidas de Mamá, quien me regañaba diciendo: ¡no toques el piano con tus manos sucias! E inmediatamente me mandaba al baño a lavarme para prepararme para comer.
Al final mi Madre supo el amor tan grande que había entre mi negro y yo, justo casi cuando ella había perdido el oído y hasta las ganas de tocarlo.
Mi Madre, habría aprendido a tocarlo, con el mismo amor sencillo y profundo que mi abuelo hacía en cada pieza, como reverencia a su longevidad, ya que el negro siempre fue el más viejo de todos.
Mi Madre eligió amarlo, así como a su música que emanaba de sus adentros monocromáticos, e incluso fue al conservatorio a aprender a amarlo, respetarlo y dedicarle sus mejores momentos digitales y acariciarlo como ella había heredado. 
No era la única que aprendió a hacerlo, quizás la mayoría de sus hermanos así lo hizo, pero yo escuchaba a mi madre, extraer de él esas piezas que fueron acercándome a esa pasión que iniciaría desde aquellos momentos de mi infancia.
Y en ese vínculo maravilloso que observaría entre mi Madre y Su piano, a quien ya no le llamare el negro, eso solo es mío, aprendí a enamorarme por primera vez, de tantas piezas, de tantos sonidos, me enamoraría de Lizt, y también de Ketelby y su mercado persa, de Ernesto Lecuona y su comparsa, y de tantas que iba descubriendo aunque no las tocaran las manos de mi madre, como cuando descubrí que mi abuelo tocaba una pieza que se convertiría en una de mis favoritas de Luis Jordá, ese compositor catalán como mi abuelo, y que a él tanto le gustaba tocar: Elodia era su nombre.
Cuando conocí el amor, también conocí, el desamor cuando llegó la primera decepción y cuando sentí la primera desilusión en todos esos momentos, el negro estuvo ahí y al tocarlo parecía que era él quien me acariciaba a mí, comprendiendo aquella desilusión infantil de adolescencia en la primera novia. 
Y ahora que ha muerto mi Madre, el negro se quedó solo igual que yo. Hemos convenido, entre ese piano mágico y su teclado parlante que era muy importante fusionarnos para llevar un homenaje hasta donde fuera necesario llevarlo, y que tendría que seguir aprendiendo el lenguaje amoroso de la música a través de su legado de ébano y marfil que jamás me abandona
Pablo Lorenzo García

secreto de Dios

*Secreto de Dios*
Ser mujer, es más, mucho más que ser Madre, hija, hermana, esposa y compañera. Ser mujer es ser la Diosa que siempre creímos que era hombre y le pusimos barbas blancas y un patriarcado judío y un hijo maravilloso al que le crucificamos.

Ser mujer es tener el alma amorosa en su intimidad vibrante como el corazón que late como vulva y que recibe amorosamente y no invade penetrante y dominante.
Ser mujer es mirar la vida desde la creación cuando la abrazas salida de tu intimidad divina, y te mira, solo esa criatura, solo para adorarte con una sola palabra bisilábica Mamá.

Ser mujer es vibrar sin miedo a la muerte, es la piel de la más dulce puta que enamoró hasta el hijo de Dios y lo abrazo con sus brazos en un amasiato de mujer divina. 
Ser mujer es la sabiduría femenina de un clítoris que sabe llenar de energía vital hasta la propia vida.
Una mujer es el secreto de un Dios que no se nos ha rebelado para descubrir desde la divina blasfemia que Dios siempre ha sido mujer y desde siempre... La Madre divina.   
Pablo Lorenzo García

Mujer - Diosa

*Mujer-Diosa*
Eres mujer para ser diosa, la misma diosa que te arrebato una costilla para que la artesana hiciera un hombre, por que alguien dijo que lo necesitabas, pero nunca te preguntaron.
Quizás estarías sola, pero estarías mejor, al fin que el dios de mi madre, siempre ha estado solo y sin embargo nunca lo he visto triste.
Alguien cambio la historia desde un ego masculino de un viejo blanco y con barbas y le arrebato la divinidad a Dios que no le importaba si era hombre o mujer, ella solo era Dios y eso era suficiente para amar y para bendecir y para mirarnos como una madre divina de siempre y para siempre.
Eres mujer para que no te falte nada, y menos un hombre que pretenda que tú, lo necesites, aquello que llamamos felicidad es un arte solitario de construir sonrisas solo para ti.
Pero si decides no estar sola, ahí está él, el amigo fiel que siempre sonríe silencioso con tu risa sin chiste necesario para hacerlo.
Ahí esta un amigo que no le caben etiquetas en el rostro para que le pongas nombre con el cual puedas comprobar que es tuyo!
El amor no es un acto de propiedad, el amor se hace por las mañanas entre dos seres que no solo dicen que se aman sino que guardan silencio entre sus brazos y sus piernas y su intimidad que se calienta tiernamente entre los dos. El amor se teje por las noches en una vulva fresca que recibe besos engarzados de sus labios.
Erótico es aquello que no tiene sexo, pero se hace apasionadamente con la sensualidad que descubres en los ojos de un espejo empañado y viejo. Sensual es el tejido que se hace entre unos labios que se han arrugado de tanto besar.
Femenino es un seno que alimenta y que de tanto amar alimentando le da cáncer y se oculta eternamente en el tiempo que no vuelve.
Amante no es solo la que ama, sino la que abraza y entrega sus brazos y los deja en el cuerpo de otro que también entrega y comparte sin quedarse nada para si mismo.
Yo quiero ser viejo y decidir que quiero ser mujer cuando muera y tener los hijos que me regale el viento para regarlos con el agua de mi seno y que los mire dar frutos de las semillas que mi Madre me dejo al morir.
 Pablo Lorenzo García

viernes, 10 de junio de 2022

Querido Padre

Quisiera hacer un homenaje sencillo pero muy sentido a un hombre que me enseño a ser hombre, a un padre que me enseño a ser padre, un ser que iluminó con la esencia de su ser todo el camino que fuí recorriendo paso a paso desde sus pasos y sus huellas sobre la arena de las playas de Colima, Miramar, manzanillo, la audiencia, Santiago. Y las calles de una bella ciudad blanca y sus portales limpios, llenos de historia de mi sangre .
Un hombre que fué y ha sido no solo un ejemplo con su ejemplo sino una virtud desde su virtud, ser quien quizo ser sin mostrarse indispensable pero con la fuerza que el destino le mostró como homenaje a su tierra natal y a la tierra que lo vió morir.

Don Andrés no requería de un día para un homenaje ya que silencioso hizo historia con su historia y no era necesario un busto o monumento en cualquier sitio para hacerlo histórico. Bastaron sus apellidos ilustres para lustrar las baldosas limpias de la tierra que se enorgullecía de darle origen a sus pasos. 
Donde él iba, el orgullo de Colima se hacía grande y su historia con él avanzaban juntos haciendo historia. 

Don Andrés García heredaba la historia de otro padre silencioso que construyó con la modestia que su pasión silente le dió por pauta un papel y la tinta que hasta hoy día se siguien imprimiendo día con día en su natal Colima Capital del mundo Colimote de una revolución que le dió jugo de Lima y Coco y tejuino y tuba como leche materna que alimenta el pasado y el presente de todos nosotros.

El Padre de mi Padre y mi padre, no solo fueron el linaje masculino que me antecedió sino el lenguaje limpio de la letra y la palabra que cabían en una página de un diario que se escribia con pasión diaria y se publicaban cada semana a los lectores asiduos que gustaban tanto de su columna dominical y sus comentarios frescos como el alfajor de coco de su tierra.
 
Don Andrés y Don Andrés, fueron los dones que colmaron la historia de mis hermanos y la mía al mismo tiempo. Basta que eche una sencilla mirada al espejo para que ese don...Andrés aparezca frente a mí , con aquella nostalgia con la que hoy los miro frente a mi, me regalaron su sonrisa y su estilo de parafrasear la crónica de todas las historias de una tierra que conocí poco pero que honre toda mi vida.

Comala sin Juan Rulfo pero con delicioso Ponche de Granada de Don Mele en los portales huele a un pasado que nunca pisé. Villa de Alvarez y sus platos de sopitos pequeñitos y de diez en diez que saben honrar el paladar de cualquier coterraneo que pisa su suelo.

Cuyutlán y su ola verde enorme e impactante daba miedo o respeto al mejor de los clavadistas y nadadores y frente a Miramar las señoras gordas con enormes sombreros y sus ollas repletas de ceviche para colocar en ricas tostadas se paseaban con su sencilla gastronomía popular mientras recorrían una playa semivacía buscando comensales hambrientos de sus manjares.

Miles de dones en esa historia de una pequeña patria en el pacifico mexicano con un pueblo colimote que hacia las delicias de chicos y grandes con sus nieves frescas en Cihuatlán en su quiosco simple pero dulce.

Todo eso y mucho más viene a mi cuando digo la palabra PADRE.

Pablo Lorenzo García

miércoles, 1 de junio de 2022

Mi Compañera

 En casa nunca tuvimos un perro por que a mi Madre no le gustaban los animales o por lo menos eso decía ella pero mi hermano Alejandro siempre fue muy animalero y fue el que llevo el primer perro a la casa, a espaldas de Mamá, era un coker spaniel que le llamó "Ringo" un perrito blanco y miel, era el compañero de mi hermano y cuando lo atropellaron casí frente a la casa, me tocó abrir la puerta y verlo entrar llorando y con el perro en sus brazos, moribundo. Era la primera vez que veía llorar a mi hermano y me dolio el alma y mi Madre ante tal dolor juró que no permitiría más perros en la casa de Anaxágoras #553.

Fue mi primera experiencia con el dolor canino, muchos años después, ya estando casado y sin hijos mi esposa y yo nos haríamos de un perrito Chihuahua, cachorro y juguetón que nos acompañaría la vida de recien casados pero solo por unos meses, ya que le daría una enfermedad respiratoria y el médico veterinario le daría una dosis mayor de un antibiótico que le provocaría un paro cardio respiratorio 

Años después ya habiendo nacido nuestras hijas, la más pequeña pidió a los Reyes Magos un perrito y la monarquia de enero le trajo un sobre con el dinero para que ella lo eligiera y llego la "Winnie" una perrita Salchica Dashund negra golondrina, hermosa y fuerte. Ella acompañaria a mis hijas durante la tierna infancia y sería más compañera de Mama que de las niñas.

Cuando decidieron cruzar a Winnie con un macho de la misma raza nacieron en diciembre una camada de varios cachorros de los solo sobrevivieron 3 , una de ellas, La "Gorda" o Xochipilli como le llamaría mi hija acompañaria a la familia y serían ahora dos caninos agregados a la casa.

Años más tarde y ya viviendo solo, mi hija rescato una perrita perdida de la calle y flaca, con sarna y en muy mal estado de salud. La fuimos llevando al Médico Veterinario y la rescatamos de ese asunto fisico y crecio y embarneció y ahora "la Nina" como decidi que se llamaría ha envejecido conmigo conviertiendose en Mi Compañera que me acompaña y me cura de mi soledad.

Compañera fiel, respetuosa de mis tiempos y mis momentos sin reclamo alguno siempre mirando mi mirada de la vida con una sencillez serena  y envejeciendo despacio a mi propio ritmo, pero de un dia al otro descubro que decidió envejecer más aprisa que yo y un día le broto una tumoración en su cadera y a los pocos días se puso lenta y sin fuerzas para caminar, lo pensaba mucho para decidir subir las escaleras y se le vencían las patas al caminar y al trepar las escaleras que antes subía sin temos alguno pero ahora eran demasiados escalones para tan pocas fuerzas en sus patas traseras.

Le veía una nueva tristeza en los ojos como diciéndome "se me acabaron las fuerzas para vivir" y empece a comprender su mirar y su andar cansado y dificultoso, Solo le faltaba llorar de pena pero yo le prestaba de mis lágrimas solidarizandome con ella para pasar la pena juntos y decirle "estoy contigo mi querida amiga"

Es como si el reloj de arena de su vida corta pero intensa se fuera desgastando poco a poco sin dar aviso alguno de el cierre definitivo que yo espararía tardara más en llegar pero ella preferiría acelerarlo.

Ahora no se qué hacer con esta tristeza nueva que su partida anticipada me esta confrontandoa a mi vivir y a su morir.

 Quiero vivir mi vejez como tu vejez, llena de plenitud, serenidad y gracia caminando lerdo y pausado como si el morir fuera el homenaje a la calma y a la paz que acompaña el paso por la muerte que se ve llegar distante pero cada vez más cercana.

Te honro Nina, compañera, Nahual vivo que enaltece mi vida y mi muerte.

Pablo Lorenzo García 

jueves, 26 de mayo de 2022

Mi Tío Pedro

 

Tenía 10 años y un gato.... Y ahora soy un despojo de historias infantiles que he dejado atrás. Historias que están llenas de personajes que como máscaras se me suben al rostro y me quitan un disfráz que fui construyendo poco a poco con una familia enorme y llena de locuras dignas de contar en una crónica de héroes y heroínas que tenían in vínculo rojo con mi niñez.
 
Tuve un tío, que era tío de mi Madre, primo de mi abuela, que en un tiempo lejano y sombrío para él se vio obligado a defender su pena en una penitenciaria durante muchos años.
Mi tío Pedro era un hombre bueno y era un hombre normal con esposa y trabajo pero un buen día la esposa enfermo y con escasos recursos le llegó la muerte y la tuvo que enterrar con un feretro lleno de tristeza ajena. Cuando regresó a su casa ajena y rentada el "rentero" le reclamó las rentas atrasadas y adeudadas y la pena de mi tío le lleno el alma y en lugar de encontrar billetes y monedas con las que pagar la renta encontró un arma cargada para pagar la deuda y cuando regresó a la puerta descargó las balas sobre aquel administrador quien muriera al instante. Y mi tío se quedó con otra deuda más a pagar en Lecumberri durante 15 años.
 
En la estadía en dicho recinto penitenciario de muy famosos inquilinos entre políticos, delincuentes, artistas, asesinos seriales, jóvenes universitarios y soñadores sociales de izquierda. Mi tío Pedro deambuló por las crujía frías y sucias de ese histórico lugar.
Y siendo yo un niño, mi tío me contaba historias que me dejaban absorto de ilusión y de interés, me contaba que conoció a un señor muy gentil y de voz pausada y lentes de fondo de botella de nombre Gregorio Cárdenas alias "Goyo" que había tenido una historia sumemante interesante y macabra, era el primer asesino serial en México y ese niño de 7 años abría sus ojitos enormes para conocer las historias maravillosas de ese tío "papillon" cómo solían llamarlo mis hermanos mayores por la similitud con el personaje de la cárcel de la Guyana Francesa condenado a cadena perpetua.
 

 
Mi tío Pedro me decía que conoció un personaje extraordinario por la belleza de sus manos de artista y su conciencia social de compromiso con la parte izquierda de la conciencia, un luchador social que pintaba murales para distraerse y gritar sus ideales, imaginaba a mi tío Pedro, pequeñito como era, sentado en un banquillo frente a David Alfaro Siqueiros en franca charla junto a dos caballetes con sendas lienzos con óleos de tan enorme artista plástico.
Tantas y tantas historias de la boca de mi tío Pedro escuché antes de los 9 años, fue mi maestro de historia y fue quizás uno de mis mejores maestros de vida! Gracias Tío Pedro...
Pablo Lorenzo García