Siempre quise pedir un milagro, pero no conocía en realidad qué era uno, cuando estaba enfermo siempre quería salud y cuando estaba sano no me daba cuenta el milagro estaba ahí en mi cuerpo y en mi sangre.
Los milagros son aquellas cosas que ocurren cuando no nos damos cuenta que han llegado aunque a veces de manera efímera.
En esta navidad los niños piden milagros en sus respectivas cartas que le dirigen a estos maravillosos seres de luz que sin darnos cuenta los llamamos reyes magos.
Y los milagros se suceden siempre año tras año y aparecen a veces bajo un árbol o junto a las camas sencillas y rotas de una casa humilde en el campo donde una mujer sencilla traía bajo su vientre escondido al mismísimo Dios.
En este lugar en donde se visten de blanco los reyes y las reinas y juegan a la magia de la medicina suceden milagros , el milagro de la vida efímera y a veces dolorosa pero siempre un milagro es.
Es decir que estamos dentro de la misma caverna iluminada por un niñito y su ternura santa en dónde les cambiamos la sangre por nueva vida y muchas ganas de jugar a la vida, por qué la vida es un juego que tiene reglas pero no deja de ser un juego.
Y los tres reyes magos se multiplicaron en muchos reyes y reinas sabias y dulces y fuertes que reparten milagros no importando si aún no llega navidad o epifanía.
Un juguete lindo son 3 litros de sangre roja y fresca y limpia, nuevecita. Un juego mágico y maravilloso aquí se llama diálisis y nos conectan para jugar a renovar la vida cada tercer día.
Así que en esta navidad a ti que eres un niño viejo no olvides escribir tu cartita y pedir confiado un poco de vida, unas sandalias para el camino y una fe para la noche buena.
Pablo Lorenzo García

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