Las gotas de lluvia de los ojos se cubren de la ausencia de las grandes partidas que se fueron sucediendo una a una sin la necesidad de morir del amor.
Solo fue la sustancia corporal de tejidos y órganos que se ha marchado, el amor queda intacto pero si olvidado por qué nos han obligado a vivirlo solo de una manera física o corporal y el alma queda corta debiendole sustancia a la pena.
No hay soledad que valga sin uno mismo y muchos deciden sufrirla pero si viéramos que sencillo es vivir con uno mismo frente al espejo y frente a la vida sin más conflicto que la falta de compañía de otro igual que se ha marchado sin pedir permiso.
Sufren porque quieren decía la Abuela y cuánta razón tenía porque ella supo vivir siempre a su lado desde que el abuelo se decidió a morirse.
Nadie se muere de tristeza pero algunos dejan de vivir cuando el aislamiento les incomoda la vida.
Todos los finales son determinantes pero jamás deprimentes solo para aquellos que se niegan a terminar de mirar la película de la vida aún cuando en la pantalla aparece las palabras "The End".
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