domingo, 15 de febrero de 2026

A los que han partido

A los que han partido

A los que han partido
sin cerrar del todo la puerta,
a los que aún susurran
en el viento de la tarde,
en la voz de una canción vieja,
en el eco tibio del recuerdo.

A ustedes,
que no caben en la tumba
porque el amor no se entierra,
porque el alma se desborda
como el río cuando llueve la nostalgia.

Dejaron migas de eternidad
en cada abrazo que dimos,
y un rastro de luz
en las sombras que ahora cruzamos.

No se fueron del todo:
siguen mirando desde el silencio,
desde un pétalo que cae,
desde el resplandor de una vela
que se niega a apagarse.

Hoy los llamamos con flores,
con pan, con copal y memoria,
para decirles que el tiempo no borra,
solo transforma la ausencia
en raíz,
en cielo,
en promesa.

Y mientras el fuego arde,
sabemos que vuelven,
no con el cuerpo,
sino con la calma.
No con palabras,
sino con presencia.

Porque morir —lo sabemos ya—
no es irse,
es quedarse distinto,
en lo invisible,
en lo amado,
en lo eterno.
Pablo Lorenzo García

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