martes, 10 de mayo de 2022

Oda a mi solitaria infancia


Era niño y convocaba a mi niñez a jugar en solitario y silenciosamente para no perturbar a los otros juguetes que descansaban en silencio.
No me alcanzaba el tiempo y la alegría para saber si era o no un niño triste o solitario, pero si me alcanzaba para sentirme acompañado por esas figuras de plástico que nunca me dejaron solo, y aquellas fichas del idema , que como Legos iban creciendo junto conmigo.
Aquellos figurines que salían alegremente de los "twinkies wonder" que mi padre me compraba en la tienda del mercado y yo los atesoraba fielmente cada semana y por años fueron fieles compañeros de mi soledad de niño, eran los personajes de las caricaturas de "Hanna-Babera" que veía en la tele y habían cobrado vida y podía tocarlos y convertirlos en compañeros de juego y de infancia compartida.
Eramos tantos y yo...tan solo, eramos muchos y yo...era uno solo, pero bastaban mis muñequitos de plástico para ser feliz conmigo mismo, mis tabiques de lego para construir mis sueños, mi "hot wheels" en la maleta que mi hermano me había regalado cuando se fue a California. Eran mis tesoros y yo era uno solo con ellos.
 
Había un hermano que se solidarizaba con mi soledad de 7 años después, mi hermano que se disfrazaría gustoso para acompañarme en el ático y robarnos "gansitos" como tesoro gastronómico que Batman y Robin degustaban como platillos exquisitos en la baticueva donde la archienemiga pública Mamá con certeza nos encontraría,
 
¡Cómo disfrute mi infancia en soledad!, !Cuántos juegos invente al estar solo y callado en el pasillo eterno de Anaxágoras para no pertubarbar el sempiterno caminar de mis hermanas repitiendo eternamente los nombres, fechas, datos de un examen de historia "y las cartas de relación que escribiera Hernán Cortés" que yo me aprendí de memoria antes que ellas.
Me tocó una niñez divinamente solitaria, me tocó descubrir que era el último pero jamás el más pequeño, era mi turno de salir de casa y encontrar amigos y hermanos que nunca compartieron mi sangre y mi apellido pero si el cariño y fe de compartir juegos, cartas, escuela y niñez.
 
Pablo Lorenzo García

No hay comentarios:

Publicar un comentario