martes, 10 de mayo de 2022

La Génesis de la Familia 1

 

Vengo de una familia muy grande por parte de mi Madre, quien tuvo 15 hermanos, ella era de las mayores nació en 1924 y en mi infancia cuando compartíamos en casa de los abuelos José y María, 
 
Ante tanta prole, siempre por obvias razones nos reuníamos muchos niños en el patio de la casa de la calle de Carracci cerca de insurgentes en la Cd de México. Recuerdo que en la casa de mi abuelo Chepo siempre había un refrigerador lleno de paletas heladas de sabores: limon, grosella, horchata, piña y no se cuantos sabores más, pero de niños era algo magicamente maravilloso abrir con todo el esfuerzo que implicaba subirse a un banquito y jalar fuertemente aquel porton de fierro del viejo refri y pedir una paleta a mi querido abuelo, no sin antes haber pasado la prueba que nos imponia para hacernos merecedores de tan sabroso y fresco premio, "mencionar el nombre de TODOS los tios en estricto orden cronológico", 
 
Mmmmh, vaya prueba difícil de superar....después de un pequeño rato los primos grandes, entre los cuales estaba mi hermana MaryTere, siempre ganaban al recitar la letania:
¡Concha, María, Pepe, Teresa (Mi Madre), Paco, Luis, Sara, Raúl, Miguel Queta, Paulino, Héctor, Maryluz, Martha, Jorge y Mily....ufff!!
Esta era solo una de las muchas pruebas que el abuelo nos hacia pasar y recuerdo que mi abuelo, con una paciencia enorme, de quien no solo ha vivido la vida con gran intensidad y sabiduría, sentado en su mecedora y leyendo el periódico con la calma como si quisiera memorizarlo por completo, mientras los nietos corriamos y jugabamos en el patio trasero de la casona de Carracci 133, nunca faltaba aquel niño que sin fijarse caía de bruces tras la zancadilla de alguna de las primas García Aguilar, quienes eran terribles en eso de las travesuras, que hacian, llorar al mismo demonio como barras y estrellas en el fantasma de canterville... en fin, ante aquel pequeño accidente en la caida del nieto, mi abuelo solo bajaba su periódico y sus lentes de pasta gruesa y sin inmutarse le decía al nieto caido: -¡Hijo...veen para que te levante!!....a lo que el niño caído; que en muchas ocasiones era un servidor; no le hacia ninguna gracia y ya sin necesidad de llorar, solo pensabamos, ¡ya para que!....
 
Pasaron cási 25 años después, cuando en una ocasión cuando mi hija mayor se entrenaba en el dificil arte de aprender a andar en bicicleta, y como era de esperarse entre un pedalazo y otro...¡¡que se cae!! y al verla caer desde lejos, le grito: ¡Hija...ven para que te levante!.....
Como un balde de agua fria, como un dejavu, me traslade al patio de la casa de Carracci 133 y entendi hasta ese momento para qué me decia mi abuelo esta frase tan socorrida por él y tan odiada por llos nietos..
 
"Cuando tú te caigas yo no estare ahi para que levantarte, pero si estare esperandote ahi cerc de ti, confiando que siempre te levantaras por ti mismo"...Gracias Abuelo Chepo....por esas enseñanzas que nunca es tarde para recordarlas y aprenderlas... (continuara)

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