viernes, 21 de febrero de 2025

La viudez sin ti

No me acostumbro a tu ausencia, quizás porque nos fuimos acostumbrando a encontrarnos uno al lado del otro día con día, año con año.
Juntos construimos un sueño de varios hijos, hijos que se fueron por su libertad y por su derecho propio.
Nos fuimos acostumbrando a no poder hacer las cosas solos, sin el otro después descubrimos que a eso le llamaban codependencia y nosotros creíamos que era Amor o Solidaridad.
Después cuando veíamos signos de vejez como mis canas o tus varices, jugamos a decirnos que no se podía morir uno sin el otro o bien que yo quería irme primero porque sabía que no sería capaz de vivir sin ti.
Quizás el error estuvo en vivir demasiado, en esa maldita longevidad que traíamos en la sangre, ya lo decías tú, no quiero llegar a cumplir tantos años, que sí los 70 eran muchos, que si los 80 eran demasiados...
Nunca pensamos en qué haríamos cuando la soledad nos fuera copando y veíamos como los amigos coetáneos se iban retirando para siempre.
Los hermanos, los amigos, no nos asombraba la vejez sino qué haríamos con ella cuando llegáramos a viejos?
Y ahora que te has ido, no se qué hacer con esta ausencia que me queda grande, es más grande que yo mismo.
Y me he cansado de pedirle a la vida que me lleve de una vez por todas pero siempre me dijeron que esas cosas no se pueden pedir entonces...que injusta es la vida cuando vamos llegando a un sitio desértico sin sol y sin tinieblas solo una carretera larga y duradera hacia un destino incierto que queda en la lontananza lejana. 
Y todavía le llaman "viudez" ese terrible pronombre ridículo para llamar Soledad a lo que queda después de ti.
Pablo Lorenzo García
Cómo homenaje a todos mis viejos que se quedaron solos al final de su camino

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