domingo, 27 de octubre de 2024

Maria te llamabas

Te llamabas María y solo tenías catorce años pero tú clan te había marcado.
Te llamabas María y querías ser Madre y tenías como compañero un buen hombre, respetuoso y tierno.
Te dijeron que SI a tu maternidad pero NO a la forma linda de la pasión con la que te podrías fundir en un acto de amor con tu hombre para hacer del amor un hijo, un hijo de Dios.

Dios no te prohibió la pasión ni el erotismo en esa bendita unión fueron los hombres y las mujeres de tu clan y te inventaron un espíritu para darle sentido de santidad, sin saber que con ello, te coartaban tu femineidad y te la pintaron de blanco, eso sí, muy inmaculada 
Y tú hombre se quedó esperando con su amor despierto por ti como un Padre que no puede abrazar a su hija porque es pecado, como un amante que le han castrado el erotismo y su libertad sexual.
Solo tú, sabes que el Dios que pariste de tu vientre, era hijo natural de tu amado y que el amor apasionado y puro era lo que hacía bendito el fruto de tu útero, bendito entre todos los hombres, hijo de Eros.
Pablo Lorenzo García

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