viernes, 25 de octubre de 2024

En El Día de Muertos

En el Día de Muertos, flores de cempasúchil, Se despiertan las calacas en la noche serena, El altar se engalana, es un rincón sutil, Donde las almas queridas vuelven, sin pena.
Las velas parpadean en la brisa del otoño, Las ofrendas esperan con su aroma ancestral, Los rostros pintados, en un rito temprano, Recuerdan a los que amamos, en un acto esencial.
En este día sagrado, los recuerdos afloran, El pan de muerto dulce, el mezcal y el café, Se mezclan en el aire, las risas no se borran, Las historias compartidas nos vuelven a nacer.
En el camposanto, bajo el cielo estrellado, Las tumbas son altares que la tierra custodia, Los suspiros y cantos de un pueblo entregado, Tejen con hilos de amor una inmortal melodía.
Las mariposas monarca, almas errantes en vuelo, Llegan como mensajeras, un suspiro ancestral, Nos dicen que la muerte no es un fin, es un anhelo, Un ciclo eterno de amor, un lazo espiritual.
El Día de Muertos, con su simbolismo único, Nos recuerda que la vida es efímera y bella, Que el amor perdura, que el recuerdo es magnífico, Y que en la memoria eterna, nuestras almas destellan.
Así, en este día de colores y canciones, Celebramos la muerte con profundo respeto, Sabemos que la vida y la muerte son razones, Para amar, recordar y vivir con afecto.
Pablo Lorenzo García

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