domingo, 4 de febrero de 2024

Vejez y Muerte

La vejez llega sin avisar, sin darse cuenta. No tiene números en la edad que no nos representa nada. 
La vejez no se mide con el tiempo que no registra un reloj ni se determina con ausencias en la salud y el metabolismo.
La vejez se muestra con un antes y un después que la vista, el oído o las piernas nos avisan sin señal previa alguna.
 
La vejez nos toma siempre distraídos, y nos dibuja unas hebras de plata en el cabello haciéndonos ver más "interesantes" o bien nos hace necesarios unos anteojos para la "vida cansada" o unos "dientes bifocales"
Nos llega con una bufanda en el cuello y una reuma en las rodillas cansadas.
 
La vejez es un equipaje pesado que se va acumulando con el andar en el camino recorrido por la vida.
Y cuando uno menos se imagina, nos marca una pausa generosa y duradera que se llama Morir.

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