Hay un río de lágrimas negras que me aguarda como bolsas debajo de mis ojos.
Es poca la energía que me queda en mi marca pasos donde el alma se duerme a plena luz del día.
A esta marcada tristeza le llaman depresión y los médicos creen que se cura con cápsulas blancas que llaman AntiDepresivos. Yo no sé si con la fluoxetina o quizás la sertralina en sabores dulces y colores descoloridos funcionen en mi piel que se decolora.
Ya no se si solo son el desgano de mis piernas que duelen al subir el sexto peldaño o mis brazos y manos que no quieren soltar el pasamanos de la vieja escalera.
Me faltan muchos versos por escribir y muchos peldaños por subir pero no estoy seguro de que la tinta alcance ni de que las fuerzas de las viejas rodillas quieran seguir subiendo.
Extraño todo lo que aún soy y ya olvide lo que deseo ser. Esta depresión tipo Alhzheimer que me llega todas las mañanas donde me levanto a vomitar las lágrimas que inundan mi garganta.
Esta melancolía es dulce en la noche y se amarga por la mañana.
Pablo Lorenzo García
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