Sentir la ausencia de luz en mis oídos era el castigo divino que.ni creía merecer jamás, yo, un insigne compositor alemán sin alcurnia ni aristocracia, reconocido por emperadores y celebridades de toda Europa perdiendo lo más preciado que ese mismo Dios tenía que quitarme como castigo a no sė pecado. Tuve que amputarle las piernas a ese piano que fuera mi compañero de juegos musicales de siempre sobre la duela de madera del piso sobre el que descansaba para intentar "escuchar" desde la tenue vibración pero era inútil no servía, me había quedado irremediablemente sordo!.
Pablo Lorenzo García
* Sobre el hecho real donde Ludwig van compuso el 2o mov de la séptima sinfonía
