lunes, 19 de febrero de 2024

Ludwig en la septima

Aquellos sonidos que tanto amaba en una decorosa armonía de cuerdas, ébano y marfil, se fue dispersando dentro de mi oído, alejándose lentamente hasta hacerse casi imperceptible en mi cerebro musical. 
Sentir la ausencia de luz en mis oídos era el castigo divino que.ni creía merecer jamás, yo, un insigne compositor alemán sin alcurnia ni aristocracia, reconocido por emperadores y celebridades de toda Europa perdiendo lo más preciado que ese mismo Dios tenía que quitarme como castigo a no sė pecado. Tuve que amputarle las piernas a ese piano que fuera mi compañero de juegos musicales de siempre sobre la duela de madera del piso sobre el que descansaba para intentar "escuchar" desde la tenue vibración pero era inútil no servía, me había quedado irremediablemente sordo!.
Pablo Lorenzo García

* Sobre el hecho real donde Ludwig van compuso el 2o mov de la séptima sinfonía

domingo, 4 de febrero de 2024

Tras las sombras

 

Tras las sombras de la noche viven mis recuerdos, todos juntos en una vieja caja de Pan

dora que dice en su tapa oscura dos mil veintitrés y relata cada minuto de los más de medio millón de minutos que se extienden durante todo ese año largo y profundo.
Mi memoria los guarda uno a uno como un archivero de oficina que separa cada hoja de cada minuto.
Aunque el olvido es quien los acomoda y los resguarda para que más de uno se pierda en un viento que sopla delicadamente tras la nostalgia.
Entre los archivos también existen lágrimas que mojan los documentos y los tornan amarillentos como el sol que se apaga al atardecer poco a poco.
Solo quedan pocos minutos en ese triste archivo anual para liberar la nostalgia y la melancolía que el olvido dejo de guardar y se perdieron en la noche helada del invierno.

Vejez y Muerte

La vejez llega sin avisar, sin darse cuenta. No tiene números en la edad que no nos representa nada. 
La vejez no se mide con el tiempo que no registra un reloj ni se determina con ausencias en la salud y el metabolismo.
La vejez se muestra con un antes y un después que la vista, el oído o las piernas nos avisan sin señal previa alguna.
 
La vejez nos toma siempre distraídos, y nos dibuja unas hebras de plata en el cabello haciéndonos ver más "interesantes" o bien nos hace necesarios unos anteojos para la "vida cansada" o unos "dientes bifocales"
Nos llega con una bufanda en el cuello y una reuma en las rodillas cansadas.
 
La vejez es un equipaje pesado que se va acumulando con el andar en el camino recorrido por la vida.
Y cuando uno menos se imagina, nos marca una pausa generosa y duradera que se llama Morir.

viernes, 2 de febrero de 2024

la oscuridad del sexto piso

Dentro de mi estalla una oscuridad oculta en mis adentros que me provoca una ceguera inútil donde el camino se mira turbio.
Hay un río de lágrimas negras que me aguarda como bolsas debajo de mis ojos. 
Es poca la energía que me queda en mi marca pasos donde el alma se duerme a plena luz del día. 
A esta marcada tristeza le llaman depresión y los médicos creen que se cura con cápsulas blancas que llaman AntiDepresivos. Yo no sé si con la fluoxetina o quizás la sertralina en sabores dulces y colores descoloridos funcionen en mi piel que se decolora.
Ya no se si solo son el desgano de mis piernas que duelen al subir el sexto peldaño o mis brazos y manos que no quieren soltar el pasamanos de la vieja escalera. 
Me faltan muchos versos por escribir y muchos peldaños por subir pero no estoy seguro de que la tinta alcance ni de que las fuerzas de las viejas rodillas quieran seguir subiendo.
Extraño todo lo que aún soy y ya olvide lo que deseo ser. Esta depresión tipo Alhzheimer que me llega todas las mañanas donde me levanto a vomitar las lágrimas que inundan mi garganta.
Esta melancolía es dulce en la noche y se amarga por la mañana.
Pablo Lorenzo García