domingo, 31 de diciembre de 2023

Nina y la Magia Terapeutica


Tuve una compañera que creí que la había entrenado para acompañar procesos psicoterapeuticos por que cuando llegaba alguna persona con un duelo por la pérdida de un ser amado, desde la puerta se daba cuenta de quien traía un duelo y quien no. Y cuando le pedía intervenir ella se acercaba y colocaba su cabeza entre las piernas de mi paciente y con ello le expresaba un abrazo solidario por su pena y le decía "se lo que sientes, y estoy contigo en tu dolor"
Quizás olfateaba el dolor con su habilidad nasal ya que el dolor emocional emite feromonas qué nos dicen "traigo un dolor en el alma".
Mi compañera era un nahual mágico que sabía sentir con los otros, esos otros que atraviesan por una pena y les hacía sentir tal presencia amorosa y gentil que los pacientes que no podían llorar soltaban el llanto con tan solo sentir su presencia y su mirada que contenía su dolor y lo sanaba amorosamente.
Quizás yo tuve un ángel canino o una shaman qué de tanta sabiduría llenaba la clínica de luz desde el patio trasero hasta la entrada donde siempre pendiente de cada ser que entraba pidiendo calmar el alma.
Pablo Lorenzo García

lunes, 25 de diciembre de 2023

La muerte mi inspiración

Cuánto me has inspirado con tu partida pero hoy te he echado de menos, al entrar a la casa de nuevo me parece ver tu mirada a lo lejos, detrás de la puerta de cristal como siempre cuando te quedabas esperando a preguntarme si ya era el último paciente en atender para que pacientemente te dejara entrar a casa y te diera de cenar y me acompañaras a la recamara donde la alfombra te esperaba para juntos mirar la tv y compartir un espacio.
Es difícil extrañarte y saber que tuve que ayudarte a cruzar el umbral de la muerte donde ni siquiera podías sostenerte en pie y tu mirada triste me pedía a ladridos silenciosos qué te dejara ir, que tu subiera al puente y te ayudará a cruzarlo de una buena vez por todas.
Quizás me tarde en entender el lenguaje de tus ojos para decidir juntos la Eutanasia que te liberará de tu dolor que pesa como el plomo.
Tantas historias, tantos recuerdos que me llenan de nostalgia canina de tu elección de perderte frente a mi puerta aquella noche de lluvia y pedir asilo en mi jardín. Ojalá hubiera sabido que tu fuiste quien me recibió en su alma y en su vida.
Toca separarnos y recorrer caminos distintos pero sabes? Ahora entiendo que tu presencia en mi hogar fue la bendita tregua de mi soledad para aprender a mirar desde tu mirada y conocer como puede un alma callejera transformarse en luz la misma luz tuya que hoy me deja en la oscuridad de nuevo.
Comienzo a extrañarte cuando cruzó el patio y busco las croquetas que alimentaba tu vejez y el agua de tu balde mientras descubro tu ausencia silenciosa.
Pablo Lorenzo

la Nueva Navidad

La navidad es un poco amarga cuando alguien a quien se ama, ha tenido que partir sin dar más tregua a la vida dura cuando la salud mengua.
La navidad debiera ser dulce como un sueño infantil cuando se tiene la ilusión de un juego mágico que la monarquía sabia o un niño dios traerá con solo pedirlo en un pedazo de papel dentro de un viejo zapato de niño.
La Navidad es un delirio de muérdago que se esconde en un abeto invernal con esferas doradas de vidrio soplado en donde se esconden cientos de historias infantiles dulces y amargas desde un engaño de un libro sagrado de hace más de dos mil años.
La navidad es un juego simple que a veces se rompe cuando algunas caras largas se presentan en la cena de noche buena y amargan el convivio de un niño a pesar de la ilusión de algunos sueños que se transformarán en juguetes debajo de ese viejo árbol sintético con listones rojos y dorados que la abuela decoro.
La navidad es un cristal fuerte tornasolado que jamás se rompe y a pesar de todo sigue vigente aún con la amenaza de la partida de un abuelo o de una Madre. La navidad vive aún desde la nostalgia y desde el recuerdo por que siempre hay magia en navidad, siempre hay una piñata rota de cartón que rellenar con cacah

uates, fruta y colaciones viejas y duras.
La navidad es la última posada del año y la ultima cena del amigo que brindo con nosotros sin despedirse sino lleno de gratitud por aquello compartido.
La navidad es un plato de croquetas caninas y agua fresca de la última cena de una mascota que envejeció y se despidió con una mirada llena de catarata y lagañas frescas. 
Todo eso y más se vive y se recuerda la noche del 24 de diciembre en un campo santo entre los difuntos que brindan con vino fermentado y agrio, pero a pesar de todo siempre hay sonrisas debajo de una lápida,
Pablo Lorenzo García

domingo, 24 de diciembre de 2023

Que no se apague

Hace diez años quise contar esta historia donde un agnóstico perdía la batalla cuando lo bajaban con poca prisa de un tercer piso hacia la planta baja y se les olvidaba que sus pulmones se habían puesto en huelga junto con su corazón. 
Una eternidad de cinco minutos me separaba de dos vidas simultáneas que se jugaban una trampa arriba y otra trampa abajo. 
Se le llama "ubicuidad" donde un alma juega al mismo tiempo en dos sitios distintos. El sitio superior era un juzgado frío, oscuro y solitario donde una juez gentil me recibía con una sonrisa eterna y una pregunta sin respuesta: Qué es lo que quieres de mi? Me preguntaba mil veces y mil veces me quedé en el más absoluto silencio de quién no sabe responder nada de nada. Quieres quedarte aquí ? Y mi silencio seguía respondiendo las preguntas que la juez hacía. Y entre tantas preguntas el tiempo se partía en dos, porque abajo mi sombra luchaba con la fuerza de un desfibrilador sobre mi pecho y mi boca recibía el tubo cruel que invadia mi tráquea y veía correr muchos galenos y enfermeras cruzando el umbral de un espacio de cristal simulando una puerta de cristal sin puerta.
El tiempo se hacía largo para mi sombra que se quedaba abajo inconsciente, sedado, intubado, semi muerto.
Por qué el de arriba seguía intentando responder una sola pregunta de la juez generosa que seguía frente a mi en aquel juzgado. Arriba habrían pasado solamente unos momentos mientras que abajo pasaron casi 15 días.
Quince días donde había una sombra de mi que veía todo y lo escuchaba en sombras. Escuchaba a quien me iba a acompañar y no hablaba conmigo porque creía que no podía escucharla. Hablaban con dios pidiendo que no sufriera y si así fuera, que mejor ese dios me llevará con él para que descansará.
Yo lo escuchaba y me dolía donde no había dolor. Solo una luz que venía de un juzgado superior donde una juez me regalaba una vela y la encendía para siempre con el mensaje más generoso que estaba por recibir en el doble camino de vida y muerte 
"No permitas que nada ni nadie apague tu Luz" 
Pablo Lorenzo García