lunes, 15 de agosto de 2022

Análisis de la Fraternidad Mexicana del siglo XXI

 Desde muy pequeño fui construyendo una fraternidad, entre mis hermanos había muchas diferencias comenzando por los años que me distanciaban con ellos de casi 7 años.

Pero debo reconocer que siempre fueron solidarios conmigo, con su hermano pequeñito que llegaba de "pilón" a la familia y quizás también para mis padres que ya eran algo grandes para batallar con un bebé medio frágil y pequeño.

Ser hermano es un concepto familiar algo complejo ya que no solo es una relación por un vínculo de sangre o una vecindad de hogar que tenemos con una persona muy "parecida" a nosotros por la herencia y simplemente por copiar y aprender las conductas que vivimos en el mismo hogar y entre las mismas personas que lo habitaban.

Ser hermano ha sido confundido con una relación afectivamente obligada desde una parentalidad que ve como una necesidad que "los hijos" cumplan a cabalidad una relación estrecha de amistad por encima de la filiación que los une. Siempre he creido que hay una serie de culpas parentales cuando esos crios se van transformando en "Caín y Abel" los famosos primeros hermanos que terminaron por liquidarse uno al otro, así como en la raza humana los pueblos "hermanados" como lo son el pueblo judío y el pueblo palestino (arabe) durante siglos y siglos han estado en una guerra fraticida constante.

¿Qué sienten los Padres, cuando los hijos tienen relaciones sociales complejas y hasta agresivas o violentas?. Hoy en día las familias mexicanas poseen una característica propia de "Violencia Intrafamiliar". En muchos casos nos percatamos que la situación de abuso sexual de los y las pequeñas hijas se dan por un familiar indirecto a la familia nuclear y no por un agente ajeno y desconocido a la víctima.

Entonces algo esta fallando o faltando en el desarrollo de la sociedad familiar en México o quizás en América Latina. O será el principio de agresión y de muerte que mencionaba Sigmund Freud en su Obra "El Malestar en la Cultura" (Obras completas, tomo III, 1981).

O ¿será que es un ámbito cultural de los Latinos este conflicto relacional que impera para dificultarnos el fluir en una relación libre y autónoma entre dos seres que no los une una amistad elegida por ellos mismos sino una consanguinidad que los obliga a una amistad no elegida por ellos mismos.? 

O ¿podrá ser un aspecto de órden Religioso/Moral que impera en la estructura educativa de los mexicanos donde debemos ser "buenos hermanos" en ese deber ser que rebasa las fronteras de la voluntad y el libre albedrío?

Sea lo que sea, en mis veinticinco años como psicoterapeuta y Tanatologo he visto en mis grupos familiares que llegan a consulta una constante de clan, esto es, la forma de experimentar la vida de familia extensiva en donde tenemos que incluir de manera cási obligada a tios, tias, primos, primas sin olvidarnos de los abuelos y abuelas como si fueramos un Clan unido por la extensión del vínculo consanguíneo.

El Clan es una experiencia de la forma familiar Judia que nos llega por el aprendizaje religioso de un cristianismo judio muy "a la mexicana" en donde existe una codependencia emocional hacia esas figuras del sistema familiar extensivo más allá de la pura familia nuclear formada solo por el Padre, la Madre y los hijos.

Desde el plano del clan, de acuerdo a lo que Rogelio Díaz Guerrero (Psicología del Mexicano, Trillas, 1994 ) expresa en su texto la familia mexicana presenta dos supuestos importantes que la hacen diferente a otras familias de otras culturas:

a) La supremacía indiscutible del Padre y

b) El necesario y absoluto "autosacrificio" de la Madre-

Aunque esto claro que se manifiesta tanto en la familia nuclear pero en el modo Clan se expresa de una manera de Patriarcado hebraico que en muchos casos es la figura patriarcal del abuelo quien decide directa y unilateralmente, el destino y camino de todos los miembros de la familia inclusive en varias generaciones posteriores, es decir, el abuelo decide los estudios y trabajos de los nietos y su incorporación en la empresa familiar que él ha fundado.

De acuerdo a estos patrones, ¿cómo podriamos entender la relación de la fraternidad familiar de los hermanos sin una familia nuclear solida y autónoma con las otras familias nucleares que pertenecen al clan extensivo?

En la medida que la familia nuclear pierda autonomía la hermandad también pierde valor, ya que son los hijos desde su unidad los que deben decidir con el pleno ejercicio de su libertad y voluntad la forma de relación y propuesta de la misma que se ejerza con sus pares filiales que son sus hermanos.

Pablo Lorenzo García 

 

 

jueves, 11 de agosto de 2022

La pareja perfecta

Ella adoraba extrañarlo, de vez en cuando imaginarlo también. Hacia muchos años que él no solía aparecer por los rumbos de ella en donde solían caminar juntos, tomados de la mano, imaginando que con ese solo gesto hacían el amor. Caminaban erótica y erráticamente entre los jardines de un desértico parque silencioso.
El había olvidado su aroma y el sonido de su voz y su imagen delgada y con su vestido escotadon y sensual en su madurez.
Ella guardaba naftalina en su viejo ropero para evitar que las polillas se dieran un festín y fueran las únicas que disfrutaran de algo en aquella casona blanca y solitaria.
Había esperado tanto que su recuerdo estaba lleno de nostalgia y olvido. 
El jugaba Alzheimer cuando se acordaba en donde estaba y recitaba silenciosamente los poemas españoles de su juventud. En aquella casona blanca en donde se resguardaba de sus viejos recuerdos que le atormentaban.
Ella jugaba a las escondidas, ocultándose de todo y de todos, hasta de su propia historia de olvidos y recuerdos de la infancia perdida.
El suponía que alguna vez estuvo casado al mirar un viejo anillo que urgaba entre las arrugas de sus artriticas falanges. Y solo imaginaba cómo sería aquella mujer enamorada de sus sueños.
Eran la pareja perfecta, del deposito de viejos, en donde años atrás los hubieran depositado en pisos diferentes pero con una sola historia de amor desde su olvido.
Plg

Buscando en el Olvido

Me encontré buscando en el olvido a la mejor versión de mi mismo. Y entre páginas electrónicas que nunca abrí, apareciste tú, pero la extrañeza de encontrarte me hizo perderme distraído mirando si en verdad eras o no eras. Era tu voz pero no tu figura, dude al principio pero tu mirada lo descubrió todo. Había algo conocido en ella, creí haberla visto antes, esos ojos claros color café no eran tuyos. Pero tu voz inconfundiblemente de otra, me hacía recordar nostalgias de ti y tu imagen perdida en el viejo espejo. Tu seguías hablando como solías hacerlo cuando estabas en vida y para asegurarme extraje un viejo paño húmedo de lágrimas tuyas con el cual me dispuse a limpiarte en el espejo. Contabas historias pero tus temas me parecían conocidos, hablabas de erotismo, libertad religiosa, espiritualidad y tantos más y tu forma de expresarte se oía distante y distinta. Seguí limpiando tu espejo, tu imagen fresca, tu cabello suelto, tu piel dorada, tu sonrisa y tu risa... Eras tú.
Eran ya muchos años desde tu partida y tu trombosis repentina que te alejo de mi. Mientras más pulia tu imagen me parecías menos tú y no atinaba si podría abrazarte de nuevo aunque fuera un segundo. Cuando apenas creí terminar de limpiar mientras seguías conversando y seguíamos confrontando puntos de vista complementarios. De pronto cobro sentido lentamente tu voz en mis ojos, esa voz que era lo único que podía ver de ti, duramos dos noches de bendito insomnio mirándonos ciegamente y cuando dijiste te amo descubrí que tu eres la mejor versión femenina de mi mismo. Cuando por fin quedó limpio y seco ese espejo apareció un hombre doliente en silencio que era solo el. Hombre que limpiaba el espejo con tu voz.
Pablo Lorenzo 

me acabo de dar cuenta de tu ausencia

Me acabo de dar cuenta de tu ausencia...
De tu olor a muerte y olvido. Quizás estaba distraído mientras te alejaba disfrazado de lilis amarilla aún cuando yo la miraba blanca.
Ya decía que eran muchos días sin tu whatsapp cotidiano y fresco, sin las llamadas escondidas y no secretas... Te habría echado de menos.
Y el obituario del periódico me ha dado la noticia que tu ausencia me quiso ocultar, te habías muerto y de una manera definitiva y absoluta.
Cuando levante la mirada, hasta la luna llena se había retirado de nuestro cielo sin estrellas... Y yo sin darme cuenta.
Perdí los fósforos y perdí las velas, la casa sin ti se llenó de una nueva obscuridad, por eso no te podía ver.
El piano lo cerré para guardar un respetuoso silencio, así como tu cajita metálica cerrada se quedaba. Menos mal que no me enteré a tiempo porque no sabría como disfrazar la ausencia si tu luz.
Eso si que me vestí de blanco ante tu partida como habías deseado desde siempre.
Desde entonces he ido guardando en el cofre que me regalaste, uno a uno, los regalos de tu piel, tu mirada y tu risa.
Solo te pido que me expliques, ¿qué puedo hacer con el olvido que me queda después de tantos recuerdos grabados en mí?
Pablo Lorenzo García

Distancias

Distancias
La distancia es un camino oscuro que separa la verdad de la ilusión de una mentira.
Distancia es el terreno que se impone entre dos seres incapaces de amarse
Distancia es el tiempo que ocurre entre el recuerdo y el olvido de los enamorados y su frustración entrelazada.
Los amorosos construyen en la distancia el puente inquebrantable que los separa y los comunica.
La distancia es un arco iris luminoso en tonos grisáceos que aparece en las noches detrás de la luna negra.
Distancia que se impone como realidad amarga entre un nosotros perdido en el olvido.
Distancia es el espacio vacío que deja el hueco de tu ausencia...
Distancia es la respuesta que no llega a una pregunta que nunca he formulado.
Distancia es la relación de sombras que unidas forman el camino que ya no pudimos recorrer.
Pablo Lorenzo García

La diosa Eros

Eres mujer para ser diosa, la misma diosa que te arrebato una costilla para que la artesana hiciera un hombre, por que alguién dijo que lo necesitabas, pero nunca te preguntaron.
Quizás estarias sola, pero estarias mejor, al fin que el dios de mi madre, siempre ha estado solo y sin embargo nunca lo he visto triste.
Alguien cambio la historia desde un ego masculino de un viejo blanco y con barbas y le arrebato la divinidad a Dios que no le importaba si era hombre o mujer, ella solo era Dios y eso era suficiente para amar y para bendecir y para mirarnos como una madre divina de siempre y para siempre.
Eres mujer para que no te falte nada, y menos un hombre que pretenda que tú, lo necesites, aquello que llamamos felicidad es un arte solitario de construir sonrisas solo para ti.
Pero si decides no estar sola, ahi está él, el amigo fiel que siempre sonrie silencioso con tu risa sin chiste necesario para hacerlo.
Ahi esta un amigo que no le caben etiquetas en el rostro para que le pongas nombre con el cual puedas comprobar que es tuyo!
El amor no es un acto de propiedad, el amor se hace por las mañanas entre dos seres que no solo dicen que se aman sino que guardan silencio entre sus brazos y sus piernas y su intimidad que se calienta tiernamente entre los dos. El amor se teje por las noches en una vulva fresca que recibe besos engarzados de sus labios.
Erótico es aquello que no tiene sexo, pero se hace apasionadamente con la sensualidad que descubres en los ojos de un espejo empañado y viejo. Sensual es el tejido que se hace entre unos labios que se han arrugado de tanto besar.
Femenino es un seno que alimenta y que de tanto amar alimentando le da cáncer y se oculta eternamente en el tiempo que no vuelve.
Amante no es solo la que ama, sino la que abraza y entrega sus brazos y los deja en el cuerpo de otro que también entrega y comparte sin quedarse nada para si misma.
Yo quiero ser viejo y decidir que quiero ser mujer cuando muera y tener los hijos que me regale el viento para regarlos con el agua de mi seno y que los mire dar frutos de las semillas que mi Madre me dejo al morir.
 Pablo Lorenzo García

Historia de dos amantes

Eramos amantes antes de nacer, basto mirarte a los ojos para reconocer desde mi anterior vida que ya te conocía. Como nuestro encuentro fue meramente virtual desde unas redes sociales que nos distanciaban en lugar de acercarnos, lo más que habíamos encontrado era una imagen detrás de una pantalla y una voz detras de unos audífonos corrientes que no se escuchaban con fidelidad, esa eras tú, y ese era yo, sin un solo beso fuera de un imaginario electrónico, sin una sola caricia que no fuera de mis propias manos y no de las tuyas.
Cuando decidiste acudir a mi encuentro, al encuentro de una insistente invitación a un pretexto que me habría inventado para que dejaras el terruño lejano y vinieras a mi, a mi casa que deseaba conocieras para conocerte sin pensar que te iba a reconocer de antaño.
Desde que te vi llegar aun cuando no fui yo quien abrió la puerta y te condujo a mi consultorio, había algo particular entre tu voz viva y la luz radiante de tus ojos, de tu mirada.
Algo me decía intensamente que me eras famliar y que habia un pasado común , en esas sensaciones de un Dejavú que nos envuelve en el común denominador de un viejo encuentro por un nosotros que me era muy peculiar entre tu voz y tu mirada.
Fue hasta que me diste tu mano y tu abrazo y que mis brazos respondieron con otro intenso abrazo que nos descubrimos que no podíamos soltarnos el uno del otro, mis brazos reconocieron ese abrazo de antaño y mi piel sobre tu blusa reconoció ese movimiento tan peculiarmente reconocido. Pero cuando tus labios se atrevieron a besar mis labios, fue cuando una luz intensa surgio en un beso de muchos años, lustros que habrían pasado para poder expresar: ¡esto ya lo viví antes! y decidí ahora que fueran mis labios quienes se atrevieran a cruzar la línea del pasado e ir tras de tí y traer de nuevo miles de besos que mis labios habían dejado en tus labios hace tanto tiempo atrás.
Aunque no tuvieras el mismo nombre para mi ni yo el mismo nombre para tí, eran tus labios, era tu piel, eran nuestros besos, era nuestra pasión de los amantes que habiamos olvidado hace más de sesenta años. Bastaba cerrar los ojos al besarte para recordar que te llamabas María y que nos ocultabamos entre los matorrales de un jardin solitario y prohibido, prohibido por nuestros padres ante el temor que la moral de los amantes que no podian serlo.
Mientras más besabas mis labios más recorría el tunel de un tiempo inexplorable pero cercano, mientras más acariciaba tu piel, más recordaba que aquel Pedro Irazabal era un escritor que habría salido huyendo de una España Republicana invadida por la dictadura fascista y llegaba a un México Cardenista para encontrar en Guanajuato a una mujer artesana que hacía magia con los dedos de sus mágicas manos en orfebreria, y joyeria divina que dejara sorprendido a Pedro.
Fue un llamado a esa magia donde ambos en los años cincuentas se unieron involucrando sus pieles , sus acentos, sus intensiones de amar y no imagino el motivo de la distancia entre tu pasado y el mio, pero ahora que lo hemos recuperado, no pienso perderte una vez más.. 
Entre abrazos, besos, caricias, fuimos reconstruyendo el pasado remoto que nos unía aún sin saberlo, pero a cada beso y a cada caricia, la historia de María Balcazar y Pedro Irazabal se iba uniendo a la nuestra, los de ahora que le dabamos sentido a los de antes, los de antaño. 
Era más Pedro que yo mismo cuando mis labios te reconocían sediento de besos y eras más María cuando tus manos se involucraban como artesana en mi piel, en mi rostro donde engarzabas besos de tus labios. Pero había un dolor en cada beso y en cada caricia que los de ahora se descubrían en los de antaño, un dolor que sentía más María cuando no deseaba soltar a Pedro y lo apresaba entre sus brazos pidiendole con sus intensas caricias, !No te vayas amor!, ¡No te vayas!, los ultimos besos mios senti la amargura de la piel de Pedro y la ansiedad con la que besaba un moribundo en la antesala de la muerte.
Tuvimos que dejar los besos y las caricias para reconocer dolorosamente que Pedro le costaba trabajo respirar y yo sentía que me faltaba el aire entre beso y beso, fui descubriendo lastimosamente que Pedro tendría tuberculosis y no había cura para ella, y por eso tú sentías el angustioso dolor de la pérdida en mi partida, y al mirarnos decidimos salvar a Pedro y a María de la inexpugnable muerte de su vínculo por la dolorosa y sencilla muerte de Pedro.
Tuvimos que llorar y saber si podriamos salvarnos de aquella historia y cómo reaccionar al vínculo que nos unía a ellos con 70 años de distancia romantica y enfermiza.
Decidi invadir tu piel con mis besos y honrar lo que Pedro debía honrar en mis labios y los tuyos, decidiste arriesgarte a besarme sin saber que yo tenía una enfermedad pulmonar altamente contagiosa y que ambos eramos el vivo destino de aquellos viejos amantes que no pudieron amar por que el tiempo se interpuso entre aquellos 4 amantes unidos por una vieja historia y separados por el tiempo.
Pablo Lorenzo García
Pablo Lorenzo García

Fantasmas de la Vida

*Los fantasmas de la Vida*
Me quedan pedazos de otras vidas, de muchas vidas que han pasado por la mía. Me quedan trozos de nostalgia que han dejado cientos de sonrisas que han dejado huella en mi sed de reírme de mi propia vida sin resultado alguno.
Me quedan ganas de llorar sin sentido alguno, pero también me quedan carcajadas que jamás solté por miedo a ser un tonto que se ríe de la nada, que se ríe de mi mismo, que sólo rio.
Lo que ya no me queda es tiempo para perder soñando con el sueño de otro, el sueño de los otros que no son nada, que no son nadie. No me quedan ganas de burlarme de la pobreza que inunda la historia de una patria que se golpea el pecho por una santidad que duele cuando no hacemos nada frente a esos que son nadie. Los fantasmas invisibles de la muerte y de la vida que pasan frente a mi y yo sin darme cuenta.
Pablo Lorenzo Garcia
Inspirado en un verso de Cora Coralina...

una navidad con Ana Julia

Hace aproximadamente más de cincuenta años, cuando era un niño "normal", veía con agrado como mi Madre comenzaba desde mediados de diciembre a elegir los adornos navideños que había que bajar del viejo closet elevado, que había sido guarida para Batman y Robin en cuentos anteriores, y uno a uno los iba colocando con singular alegría. Recuerdo especialmente un calendario de fieltro, que quizás habría hecho la Tía Maye, era un calendario eterno de diciembre con los números de cada día y en cada dia cabría una especie de bolsita donde mi madre colocaba una paleta "Coronado" de cajeta, y como era yo el menor de la familia, pues me tocaba disfrutar cada mañana de la paleta del dia, viendo con regocijo que cada día se aercaba la navidad. También había una campana que jalando el badajo sonaba una canción navideña que he podido olvidar cuál era pero que me gustaba escuchartla una y otra vez. 
Pero esa navidad no sería tan maravillosa, mi padre pasaba por una compleja situación económica y justo semanas antes, le habrían hecho un embargo y la situación económica era muy adversa. Esa navidad solo habria una cena sencilla, sin regalos y con más caras largas y sombrías pero siempre hay seres de luz que salen de las sombras a iluminar la oscuridad de estas fechas, ese ser de luz sería la Tía Ana Julia, que en realidad no era tía, dado que no tenía parentezco alguno con mi padre pero si una relación de profunda gratitud cuando mi padre la protegio cuando el padre de mi tía, aleman y cónsul de Alemania en Manzanillo por la sefunda guerra mundial fuera asesinado.
Esa navidad entonces, estaba destinada a la depresión y al silencio, pero Ana Julia se habría enterado de aquella "tragedia familiar" y decidió con su amorosa costumbre que nos alojaría en su casa para celebrar, al muy estilo germánico que ella acostumbraba, en recibir a toda la familia reunida en ese maravilloso hogar que tenía sola con sus queridas "Tana" y Maxima, dos seres de luz que ayudaban a la Tía Ana Julia en las labores del hogar. ya que ella trabajaba en la Ford Motor Co. 
Como buena hija de alemanes, Ana Julia no era católica y festejaba la navidad el 25, como se debe, asi que esa navidad cambiaria de fecha. Como buen niño, acostumbrado a recibir sus regalos en tiempo y forma, yo estaba enojado por que esa navidad no habria ni "Santa" ni "niño Dios" ni ningun personaje mágico y místico. 
En fin, ese 24 de diciembre la noche buena, fue una navidad triste, para todos, pero el día siguiente llegaríamos a casa de Ana Julia en la colonia Del Valle, una casa mágica y hermosa, al igual que mi Tía Mágica y Generosa. 
Cuando entramos a la casa, se me iuminaron los ojos al mirar el más bello árbol de navidad de colores iluminados y con un brillo igual que el brillo de los ojos de mi Tía, y vaya que había visto muchos árboles en mi experiencia de tantos años, ocho. También estaba "Troy" el pastor aleman, no podía haber sido de otra nacionalidad el perro de Ana Julia, al que sinceramente le tenía miedo porque se veia amenazador, claro todo lo sería ante un pequeño niño de 8 años.
Esa navidad marcaría mis navidades futuras de Grinch adulto, ya que no solo era el más maravilloso árbol navideño sino la impecable y enorme mesa adornada como si la mesa en sí fuera ek regalo más hermoso de esa navidad, platos vibrantes y brillosos, cubiertos de brillo singular comos si fueran de oro y plata, copas brillantes, todo brillaba esa noche menos el rostro de mi padre que apenado, seguía con su tristeza interior y eso nublaba nuestro espíritu aquella navidad pero yo seguía extasiado mirando tanta belleza ante mi.
Cuando acabamos de cenar, una deliciosa merienda navideña, mi tía saco de un cuarto secreto, un acordeón también mágico que mi hermana tocaría y nos traia a mis hermanos y a mi, unos cochecitos a escala que a mi Tía le obsequiaban en la Ford con las cuales se elegían los colores de los autos que producirian al año siguiente, eran vehículos Ford de los años sesentas, y apenas la magía comenzaba.
Ahi nos quedamos practicamente toda la noche y yo me fui a dormir en un cuarto de huespedes del segundo piso, cuando apenas amanecía, mi hermana me despertó para que viera que los seres mágicos y místicos habían dejado regalos al pie de ese maraviloso árbol y cuando vi el árbol , brillaba con más esplendor que antes, ya que tenía a sus piés, 6 cajas enormes envueltas con colores de luz que brillaban, y una de esas cajas era para mi, justo lo que había solicitado en mi carta ese niño de 8 años, pero ahora eran juguetes de alemania, bueno para mi lo eran y con esa basta...esa noche Santa Claus y el niño Dios se vistieron germánicamente de mujer y viví la navidad más maravillosa de mi infancia....Gracia Tía Ana Julia Claus.....
Pablo Lorenzo García

La Música y la Amistad

*La Música y la Amistad*

El camino había sido muy largo, desde al marfil del Fa, pasando por ocho octavas de camino lento hasta el último Mi en el otro extremo de la gran escala. 
Cuando era muy niño solo lo podía ver de lejos hasta que llegara mi abuelo con la llave maestra que liberara la tapa que como una cajita de pandora, ese abuelo con esos lentes y ojos grandes que lo miraban todo desde todos lados, podía abrirla y sentarme en sus rodillas e invitarme a “aporrear” esa dentadura monocromática color de cebra, pero yo en realidad, me sentía bastante torpe haciendo eso que el resto de mis primos hacía con singular alegría, yo no quería hacerle daño, sentía que “el negro”, como solía llamarle el abuelo, lloraba en silencio a cada golpe brutal de las manos pequeñas de tantos niños que creían divertirse manoteando sin cesar ese viejo teclado de ébano y marfil.
En verdad sentía mucha pena y en verdad escuchaba el sutil llanto y siempre, prefería retirarme de las piernas de mi abuelo con cualquier pretexto; ir por una paleta helada al congelador de la abuela o buscar al gato que ante tanto alboroto se escondía detrás de alguna vieja maceta.
Hubiera preferido, si lo hubiera sabido claro está, sentarme en el suelo y escuchar como mi abuelo Chepo, acariciaba amorosamente con sus dedos ese viejo teclado del “el negro” y ante esas deliciosas caricias, el piano cantaba amorosamente, melodías maravillosas, llenas de luz que después sabría se llaman armonía.
Demasiado tarde me entere que ese amoroso viejo era un pianista extraordinario, un loco enamorado de sus locas historias que entre tanto hijos y nietos podía engarzar con esos dedos artríticos o reumáticos, y tocaba igual a los changuitos que a Manuel María Ponce o Ernesto Elorduy, o el gran Luis Jordá, los grandes maestros de la música mexicana de salón de la época porfiriana.
Poco a poco descubrí que en esa caja negra enorme, se producían las más bellas emociones sonoras que un niño pudiera reconocer mágicamente desde solo unas caricias que mis dedos podían sin presionar tanto sobre esas teclas de ébano y marfil.
Años después de la muerte de mi abuelo, “el negro” llegó a mi casa, yo creí que siempre había estado ahí, pero después descubrí que había sido producto de un largo conflicto de herencias y legados cuando mi abuela también falleció, pero afortunadamente el negro se quedó con nosotros.
Todos los días al llegar de la escuela, me saludaba alegremente cuando le daba palmaditas en su teclado, a escondidas de Mamá, quien me regañaba diciendo: ¡no toques el piano con tus manos sucias! E inmediatamente me mandaba al baño a lavarme para prepararme para comer.
Al final mi Madre supo el amor tan grande que había entre mi negro y yo, justo casi cuando ella había perdido el oído y hasta las ganas de tocarlo.
Mi Madre, habría aprendido a tocarlo, con el mismo amor sencillo y profundo que mi abuelo hacía en cada pieza, como reverencia a su longevidad, ya que el negro siempre fue el más viejo de todos.
Mi Madre eligió amarlo, así como a su música que emanaba de sus adentros monocromáticos, e incluso fue al conservatorio a aprender a amarlo, respetarlo y dedicarle sus mejores momentos digitales y acariciarlo como ella había heredado. 
No era la única que aprendió a hacerlo, quizás la mayoría de sus hermanos así lo hizo, pero yo escuchaba a mi madre, extraer de él esas piezas que fueron acercándome a esa pasión que iniciaría desde aquellos momentos de mi infancia.
Y en ese vínculo maravilloso que observaría entre mi Madre y Su piano, a quien ya no le llamare el negro, eso solo es mío, aprendí a enamorarme por primera vez, de tantas piezas, de tantos sonidos, me enamoraría de Lizt, y también de Ketelby y su mercado persa, de Ernesto Lecuona y su comparsa, y de tantas que iba descubriendo aunque no las tocaran las manos de mi madre, como cuando descubrí que mi abuelo tocaba una pieza que se convertiría en una de mis favoritas de Luis Jordá, ese compositor catalán como mi abuelo, y que a él tanto le gustaba tocar: Elodia era su nombre.
Cuando conocí el amor, también conocí, el desamor cuando llegó la primera decepción y cuando sentí la primera desilusión en todos esos momentos, el negro estuvo ahí y al tocarlo parecía que era él quien me acariciaba a mí, comprendiendo aquella desilusión infantil de adolescencia en la primera novia. 
Y ahora que ha muerto mi Madre, el negro se quedó solo igual que yo. Hemos convenido, entre ese piano mágico y su teclado parlante que era muy importante fusionarnos para llevar un homenaje hasta donde fuera necesario llevarlo, y que tendría que seguir aprendiendo el lenguaje amoroso de la música a través de su legado de ébano y marfil que jamás me abandona
Pablo Lorenzo García

secreto de Dios

*Secreto de Dios*
Ser mujer, es más, mucho más que ser Madre, hija, hermana, esposa y compañera. Ser mujer es ser la Diosa que siempre creímos que era hombre y le pusimos barbas blancas y un patriarcado judío y un hijo maravilloso al que le crucificamos.

Ser mujer es tener el alma amorosa en su intimidad vibrante como el corazón que late como vulva y que recibe amorosamente y no invade penetrante y dominante.
Ser mujer es mirar la vida desde la creación cuando la abrazas salida de tu intimidad divina, y te mira, solo esa criatura, solo para adorarte con una sola palabra bisilábica Mamá.

Ser mujer es vibrar sin miedo a la muerte, es la piel de la más dulce puta que enamoró hasta el hijo de Dios y lo abrazo con sus brazos en un amasiato de mujer divina. 
Ser mujer es la sabiduría femenina de un clítoris que sabe llenar de energía vital hasta la propia vida.
Una mujer es el secreto de un Dios que no se nos ha rebelado para descubrir desde la divina blasfemia que Dios siempre ha sido mujer y desde siempre... La Madre divina.   
Pablo Lorenzo García

Mujer - Diosa

*Mujer-Diosa*
Eres mujer para ser diosa, la misma diosa que te arrebato una costilla para que la artesana hiciera un hombre, por que alguien dijo que lo necesitabas, pero nunca te preguntaron.
Quizás estarías sola, pero estarías mejor, al fin que el dios de mi madre, siempre ha estado solo y sin embargo nunca lo he visto triste.
Alguien cambio la historia desde un ego masculino de un viejo blanco y con barbas y le arrebato la divinidad a Dios que no le importaba si era hombre o mujer, ella solo era Dios y eso era suficiente para amar y para bendecir y para mirarnos como una madre divina de siempre y para siempre.
Eres mujer para que no te falte nada, y menos un hombre que pretenda que tú, lo necesites, aquello que llamamos felicidad es un arte solitario de construir sonrisas solo para ti.
Pero si decides no estar sola, ahí está él, el amigo fiel que siempre sonríe silencioso con tu risa sin chiste necesario para hacerlo.
Ahí esta un amigo que no le caben etiquetas en el rostro para que le pongas nombre con el cual puedas comprobar que es tuyo!
El amor no es un acto de propiedad, el amor se hace por las mañanas entre dos seres que no solo dicen que se aman sino que guardan silencio entre sus brazos y sus piernas y su intimidad que se calienta tiernamente entre los dos. El amor se teje por las noches en una vulva fresca que recibe besos engarzados de sus labios.
Erótico es aquello que no tiene sexo, pero se hace apasionadamente con la sensualidad que descubres en los ojos de un espejo empañado y viejo. Sensual es el tejido que se hace entre unos labios que se han arrugado de tanto besar.
Femenino es un seno que alimenta y que de tanto amar alimentando le da cáncer y se oculta eternamente en el tiempo que no vuelve.
Amante no es solo la que ama, sino la que abraza y entrega sus brazos y los deja en el cuerpo de otro que también entrega y comparte sin quedarse nada para si mismo.
Yo quiero ser viejo y decidir que quiero ser mujer cuando muera y tener los hijos que me regale el viento para regarlos con el agua de mi seno y que los mire dar frutos de las semillas que mi Madre me dejo al morir.
 Pablo Lorenzo García