jueves, 27 de agosto de 2020

¿Qué es un Abuelo?

 Los abuelos son padres añejados por la experiencia. Son seres a los que se les ha arrugado la juventud.

Una abuela es una mujer que ha vertido en experiencia toda su belleza y que abraza con calidez todo su erotismo que lleva en la piel. 

Para los abuelos la sexualidad es una caricia de chocolate en los labios y un beso arrugado y sensual de su amante longevo y enamorado de toda la vida. 

A mis abuelos los unían los años y el caminar juntos de la mano artritica y arrugada. Compartir la cocina y la limpieza de la abuela y el lienzo inacabado sobre el caballete de mi abuelo. 

Y los unían decenas de nietos pequeños que rondaban por el patio desordenado sus vidas de viejos. 

Mi madre le llegó la senectud sin pedir permiso, y de un brutal portazo con la viudez sorpresiva. No se si habrá decidido ser abuela de 11 nietos ya que cuando el abuelo vivía, ella era era más la mujer del abuelo, que la abuela. 

Mi padre creo que fue un abuelo gentil y cariñoso, se dejaba ser jugando con su longevidad y su Niñez tardía con un nieto que le amaba de manera absoluta porque en él vivió los juegos que su padre le negara. Lo vi jugar a la pelota y al disco y bailar los bailes de salón que la historia le ponía frente a sus pies. 

Para ser abuelo no es necesario ser viejo, pero para ser viejo es conveniente un nieto que sepa extraer de su rostro una sonrisa llena de dientes bifocales y Alhzheimer. 

Pablo Lorenzo García 


martes, 25 de agosto de 2020

Una abuela solitaria y fria

 Un abuelo ha muerto, silenciosamente muerto en sus pulmones disfuncionales y enfisemicos.

Una abuela lo extraña también silenciosamente sin que nada ni nadie lo note. Solo ella lo hecha de menos, y este episodio se repite miles de veces en un evento eterno de pandemia de un virus que no suena poético sino patético. 

Unos nietos siguen jugando, sin notar siquiera que el abuelo a partido, a un lugar sin retorno, se ha marchado definitivamente. Y los hijos adultos se preguntan cuánto dejó en el banco y quién tiene los documentos reclamatorios para recoger la carroña. 

Una abuela solitaria lo extraña, después de 58 años de caminar a su lado, no se podrá acostumbrar a su ausencia y la nueva distancia. Pero sabe que no hay alternativa, tendrá que lidiar sola con una nueva cama más grande y vacía.

Con una misma casa más grande y solitaria, con una nueva vida sin sentido y fría. 

lunes, 24 de agosto de 2020

¿Por qué nadie me enseño a Morir?

 La memoria perdida esta en los recuerdos llenos de nostalgia, al parecer se mueren las personas cuando solo se transforman en recuerdos. Recuerdos que duelen cuando nos damos cuenta que no somos nada, solo un recuerdo sin ningún valor y que nos duelen porque no hemos querido convertirlos en eso que vale amor, que vale la pena vivir.

Se esta muriendo la gente que creíamos que nunca moriría, porque nadie nunca nos dijo que las personas se mueren para siempre, que jamás regresan cuando mueren. Nunca nos enseñaron que cuando alguien que amamos muere, duele tanto que no nos dejan más ganas para vivir, para seguir viviendo.
Nunca nos dijeron que la muerte no viene para sufrir, jamás me enseñaron que no es masoquismo vivir el duelo de la muerte de lo amado, del amante.
Y ahora se han muerto sesenta mil padres y madres, sesenta mil hermanos y hermanas, sesenta mil abuelos y abuelas que quizás no debieron morirse pero que se murieron.
¿Por qué nadie nos enseña a morir?, ¿por qué nadie nos avisa que cuando una madre se muere lo hace para siempre?, ¿por qué no nos informan que esto de morirse es definitivo, y es definitorio?
Nos define por que tampoco nos avisaron que era lo que nos diferenciaba de la eternidad inexistente. Esa eternidad que seguramente la invento alguien que le tenia miedo al tiempo y su finitud, su temporalidad.
No se acordaron de recordarme que algún día yo mismo me tendría que marchar después de que muchos se hubieran marchado ya.
Y que se marcharían los hijos sin guardar respeto al orden preestablecido y se irían antes que sus padres.
Y que se irían los abuelos, esos viejos que generosamente nos educaron como padres amorosos cuando estos últimos faltaron. Y que se irían los amantes sin haberse cansado de tanto amar.
Nunca se nos dijo nada; a mi educación tan intensa y larga en la universidad y en el colegio, jamás se me mencionó en qué consistía morirse, o ¿es que acaso le tuvieron miedo a hablar de la muerte y mejor nos morimos sin mencionarla siquiera?
Y entonces, ¿para qué sirve morirse?, ¿tiene algún beneficio?, ¿sirve para algo?
Después de tanta muerte, me doy cuenta que no se puede amar sin aprender a morir, si no amamos con la muerte incluida en este acuerdo amoroso, lo único que logramos hacer es necesitarnos, depender el uno del otro. Cuando logramos amar después de haber muerto es cuando amamos en realidad. Se ama a aquel que no necesitamos tener físicamente, se ama aquel que hemos permitido retirarse de nuestra presencia obligada desde la codependencia.
Se ama cuando liberamos al ser amado de que pueda partir, cuando ya a vivido su cruel final crónico degenerativo. Se ama pensando en el que sufre con cáncer, con insuficiencia renal, con Covid 19 o 20, se ama cuando nos decidimos a darle libertad al moribundo y le expresamos : "Ya te puedes morir en paz, porque los que nos quedamos vamos a estar bien"

Pablo Lorenzo García
Tanatólogo

sábado, 8 de agosto de 2020

El Manejo de Duelo en tiempos de una Pandemia

 ¿Qué es el proceso de Duelo?

Primero comenzaremos a definir lo que es un proceso de duelo en donde tenemos dos seres, uno de ellos esta experimentando una enfermedad crónco-degenerativa o un accidente que lo pone en riesgo de muerte a este lo llamamos "Objeto" ya que es el ser que provoca que las sensaciones de pérdida y el miedo ante ella se desarrollen en el otra persona que mira como su ser amado, esta en un proceso degenerativo hacia la muerte, a este ultimo lo llamamos "Sujeto"

Es una relación entre el que se queda y el que parte, cada uno de ellos vive una experiencia distinta pero ligada entre ellos por la pérdida de las facultades de la salud y la muerte que se avecina. 

Lo que ocurre entre el sujeto y el objeto es lo que llamamos Proceso de Duelo, el tiempo y la experiencia que ocurre emocionalmente para cerrar un ciclo afectivo y significativo.

Dentro de la Tanatología, debemos distinguir dos circunstancias que determinan el duelo entre el que esta muriendo y el que percibe la muerte del ser amado, estas son: 

El tipo de vínculo entre los dos y la forma de morir del moribundo.

De acuerdo al vínculo puede ser una relación mucho muy significativa por la cercanía afectiva (un madre y un hijo por ej,) o bien puede ser una relación de tipo incidental en donde la relación no implicaba ningún vinculo afectivo fuerte (un cliente y un vendedor)

La forma de morir es muy importante para determinar lo complejo de la experiencia de dolor emocional, cuando el que ha partido muere por una circunstancia accidental o violenta (p.ej Asesinato, Secuestro) o bien muere por una enfermedad crónica degenerativa corta (cáncer, infarto, paro cardio respiratorio, etc) o bien de vejez por un proceso metabólico de desgaste.

De estas dos determinantes depende lo profundo y difícil de la experiencia en el proceso de duelo

De acuerdo al modelo sistémico relacional, Heinz Von Foerster (1) en la cibernética de segundo orden nos indica una relación en donde el observador forma parte de lo observado. En esta forma el Duelo por la perdida del ser amado es una experiencia de cibernética de segundo órden por que el que muere y el que observa la muerte viven una experiencia común.

El proceso de duelo en una epidemia como Sars Cov2

Las condiciones generales en la relación con el proceso de enfermedad de un ser amado, sobre todo cuando este ultimo esta hospitalizado con un criterio de gravedad por sus condiciones físicas de deterioro, es complicado de vivir por la presión social que ejerce el sistema hospitalario, pero cuando existen criterios de gravedad del sistema médico como una pandemia, o epidemia generalizada, nos cambian los patrones de comportamiento de la institución, dado la probabilidad de contagio  en una situación en donde no existen los elementos farmacológicos de control como medicamentos y vacunas y esto lleva a los criterios legales de salud pública a controlar el cerco sanitario dentro y fuera de un hospital.

Las condiciones de restricción de acceso en los hospitales públicos como el imss en Guanajuato son muy severas por lo cual, si tenemos un ser querido contagiado y con un esquema complejo de una enfermedad crónico degenerativa como Enfisema, Epoc, (enfermedad pulmonar por obstrucción crónica) Fibrosis Pulmonar, Diabetes Mellitus y/o hipertensión arterial, etc. se puede ver agravada su condición critica hasta la situación de ver vulnerable su vida y las condiciones hospitalarias no nos permitirán verlo, asistirlo y estar a su lado para cerrar el ciclo directamente con nuestro ser  amado. 

En dicho caso se están implementando opciones de conectarnos por video-llamda con nuestros familiares hospitalizados aun cuando estos estén intubados e inconscientes, de todos modos es importante acudir con un especialista entrenado en Tanatología Hospitalaria para recibir el acompañamiento a distancia y realizar los actos simbólicos de cierre y homenaje pre mortem y post mortem.

Así mismo los procesos posteriores a la muerte en espacios hospitalarios le siguen los procesos funerarios limitados en donde no se les permitirá el acceso a grupos mayores de 20 personas de manera rotativa, dependiendo de las condiciones de la institución funeraria. Y deberá ser cremado el cuerpo de nuestro ser amado, posterior a las excequias funerarias.

Todos esto implica un cambio radical a las formas que nuestra cultura esta acostumbrada a seguir en nuestro país (México), quizás debamos aprender una nueva lección hasta de nuestros rituales mortuorios o funerarios de aquí en adelante...

Mtro. Pablo Lorenzo García y García

Tanatologo y Psicoterapeuta Gestalt 

 




 







miércoles, 5 de agosto de 2020

¿Cómo explicar la Muerte a los niños?

La muerte es un tema bastante complicado de expresar y máxime cuando se trata de un ser amado es que muere o esta muriendo y en estos tiempos de pandemia ante el covid 19.

Primero, explicare que los niños, de manera natural, no tienden a ver y sentir la muerte de un ser cercano y amado de una manera trágica dado que los niños de manera natural no tienen miedo por la muerte, a menos de que los padres se expresen así de la muerte ante los hijos pequeños, es decir, los niños se expresan conforme lo han aprendido de sus padres, si los padres lo viven naturalmente y sin miedo y angustia, los hijos así lo podrán experimentar.

La muerte es una condición definitiva y definitoria.

Una de las condiciones que presenta la experiencia de muerte en el ser amado es que es definitiva, es "para siempre" y eso no tiene porque ser negativo, a menos de que lo sometamos a un juicio moral y lo veamos como negativo o "malo". 
La figura de un abuelo para el nieto, es generalmente, la primera figura que se ausenta por muerte, y el niño aprende, aún cuando sea muy cercana su relación con su abuelo, que este cuando muere , ya nunca regresará y esto no le tiene por que angustiar, dado que en la mayoría de las culturas occidentales, el patrón de fe espiritual, nos dice que los seres amados trascienden hacia un lugar mejor o un sitio de continuidad cercanos a un Dios o ser superior. Cuando le preguntamos a un niño que ha perdido a un hermanito o un padre, que ¿dónde está este?, lo más natural es que el niño nos responda: Está en el cielo!, Está con Dios! y cuando nos responde notaremos que no hay angustia ni mayor tristeza cuando lo diga.
En cambio el adulto, cuando nos menciona la muerte de su ser amado, aun cuando haya pasado tiempo desde su partida, quizás se le escuche la voz entrecortada y sollozante, dependiendo de la forma en que haya muerto este último.

La muerte entonces es definitiva, porque define un antes y un después de la misma, y al mismo tiempo es definitoria porque nos ayuda a definirnos ante ella, es decir, tomamos una determinación ante nuestras emociones dentro de el vínculo con el ser amado que ha muerto.

Aprender a amar sin la presencia física del ser amado.

Uno de los paradigmas del amor, es que uno ama a través de sensaciones físicas y respuestas sensoriales de lo físico, escuchar, hablar, tocar, sentir, oler, mirar y ser mirado y al parecer toda nuestra experiencia amorosa frente al ser amado se describe y se "vive" bajo estas premisas sensorio-físicas.  Cuando la muerte nos arrebata estas oportunidades de experimentarnos, pareciera que ya no podríamos amar y ser amados sin esa respuesta físico, sensorial, pero la tanatología, nos provoca un reto y una oportunidad de continuar el vínculo del amor, de hecho la muerte es la oportunidad más grande de amar y dejar de necesitar al ser amado, desde esa visión unilateral del que ama desde lo que recibe y no desde la dualidad del que da sin recibir obligadamente.
La persona amada, no está, sin duda, pero el vínculo entre ella y yo, continúa, y esto es una labor del proceso de duelo.
El niño aprende a amar de esta manera, pero él puede amar, "seres imaginarios" pero tan reales como su padre, su madre, su abuelo(a) y esta experiencia en donde el niño cree firmemente, siente firmemente que no le hace falta ese ser por que basta hablarle para que lo escuche, basta expresarle para que reciba su amor y esta experiencia se hace desde la libertad y la seguridad que el niño posee como un don infantil, que desgraciadamente los adultos perdemos en el aprendizaje social conforme crecemos. Los antiguos originarios nos han mencionado, "tu puedes crear aquello en lo que crees" por tanto la comunicación con el ser amado que ha partido es tan real como uno mismo y su creencia en ello.

La muerte y la física cuántica

Para explicar la dimensión de la vida después de la muerte, quiero utilizar una concepción del científico británico, recién fallecido: Stephen Hawking, quien en una de sus disertaciones en una escuela primaria acerca del tiempo y de los universos paralelos, un pequeño le preguntó ¿a dónde iban las gentes cuando morían?, a lo que el físico inglés respondió: 
nuestra percepción se rige por 3 dimensiones, en la primera dimensión es una línea en donde viven dos seres amigos, lo que los comunica es precisamente esa linea entre ellos, pero si hubiera otro ser por debajo de esa línea, ninguno de los dos seres alineados, podría percibirlo solo que ambos construyeran una línea perpendicular a la línea en que viven, generando un cuadrado


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Solo así, entonces los seres alineados podrán percibir y comunicarse con el amigo que esta por debajo de ellos, pero si existiera un tercer amigo por delante o detrás de ellos, tampoco lo podrían percibir y comunicarse, a menos que construyeran una tercera linea que les diera profundidad a el cuadrado en el que viven, esto es una tercera dimensión. Es decir, un cubo, en donde los 4 podrián vivir felices de comunicarse y sentirse .

Suma constante de las caras del cubo | Sobre todo, Matemáticas


Pero si uno de los 4 personajes que viven en el cubo muriera, quizás podríamos pensar que tendría que salir de nuestro cubo y "vivir" fuera de él, pero en donde ninguno de los habitantes del cubo podría percibirlo ni comunicarse con él, más sin embargo él si podría percibirnos desde afuera más no comunicarse como estamos acostumbrados con palabras y símbolos.

Pero él está ahí, fuera de nuestro mundo cúbico a la espera de que un buen día pudiéramos salir a fusionarnos y unirnos con él, fuera de este nuestro cubo cósmico maravilloso.
Esta es una visión de la física cuántica en estos universos paralelos que describe también acertádamente Carl Sagan en su libro "Cosmos"
Esto implica una visión renovada y más ad-hoc a la mente infantil adaptativa y flexible, a lo que podríamos llamar, "plasticidad cerebral" de la muerte. 

La angustia ante la muerte en el adulto.

El niño se conecta con la afectividad en que el adulto le muestra la muerte de su ser amado, vinculado a él, si el padre o la madre le muestra la muerte de su propio padre o madre desde su propia angustia o sufrimiento el niño se conecta con este sentimiento y/o emoción con que su madre le muestra la muerte. Si la Madre le muestra la muerte y la partida del ser amado como la virtud de la liberación de una enfermedad, el niño se alía con esa historia y esa versión liberadora de la muerte y la mira desde dicha naturalidad, por eso es importante que los padres se descubran cómo se sienten y qué proyectan al sentirse así, esto es una labor de dos que pueden proyectarse como espejos para descubrirse el uno al otro y después explicarle al niño de manera natural la partida del abuelo o abuela o su hermano(a) y al mismo tiempo incluir a dicha naturalidad el dolor y las lágrimas que muestren su congruencia de afectividad hacia el ser amado que ha partido.

Informarse para informar.

Es muy relevante no dar información al niño(a) que este no entienda como detalles médicos o clínicos de la enfermedad del abuelo o del ser amado si los mismos padres no la comprenden o no es necesario que conozcan dichos detalles de la muerte. Lo más simple suele ser más entendible, comprensible para un niño.

Hablar con la verdad.

En los momentos previos a la muerte, suele ocurrir que sintamos miedo y angustia por el desenlace final y suele ocurrir que neguemos la posibilidad de la muerte del ser amado ante los niños, sin tener que ser bruscos o poco prudentes con las noticias, debemos evitar crearles falsas expectativas de vida del ser amado, cuando estas no son reales, ya que de hacerlo así, el impacto de la muerte será mayor. 

Confiemos en que los niños tienen en su ser infantil su propia protección ante el dolor por la partida definitiva del ser amado. Cuando ellos confían que su abuelo(a), padre, madre o hermano(a) simplemente cambio de domicilio definitivo pero sigue con ellos participando de este maravilloso vinculo de amor desde otra realidad, fuera de nuestro "añorado cubo cósmico"

Hasta la próxima amigos...

Pablo Lorenzo García
tanatólogo y psicoterapéuta Gestalt
director de Centro Vioss