Los Ocho tipos de duelo y sus características
Juan
Armando Corbin
Universidad
de Buenos Aires,
El duelo es
una de las experiencias más duras por
las que puede pasar un ser humano a lo largo de su vida. Aunque muchas personas
lo asocien a la muerte, este fenómeno también puede ocurrir cuando nos rompen
el corazón o cuando perdemos un trabajo después de muchos años en el mismo
puesto; se produce, en general, en las situaciones en las que ocurre algo que
interpretamos como una pérdida.
Sin duda, superar el duelo es complicado, por lo que la
persona debe ir pasando una serie de etapas para volver a estar bien. Es una
experiencia muy dolorosa y cada individuo tiene una forma personal de vivirlo.
Asimismo, existen varios tipos de
duelo, por lo cual es complicado hablar de una secuencia de acciones a
realizar para asimilar esta experiencia del mejor modo posible. En este
artículo nos adentramos justamente en las diferentes clases de duelo y sus
características.
Las
5 fases del duelo
A lo largo de los años, han ido
apareciendo algunas teorías sobre las fases por las que pasa una persona que
está en un periodo de duelo. Una
de las más conocidas es la de psiquiatra Elisabeth Kübler-Ross,
publicada en el año 1969 en el libro "Sobre la muerte y el morir"
Su idea se basa en que existen 5 etapas de duelo. Ahora bien, estas cinco fases no siempre se van
sucediendo con la misma colocación y de forma secuencial, es decir, no todas
las personas en fase de duelo tienen por qué atravesar las 5 etapas. Además,
cuando las atraviesan no tienen
porqué aparecer siempre en el mismo orden.
Según la teoría de Elisabeth
Kübler-Ross, las etapas del duelo son:
1.
Negación
La primera de las fases es la
negación, que se caracteriza porque la
persona no acepta la realidad (de
forma consciente o inconsciente). Esto ocurre como mecanismo de defensa y es
perfectamente normal. De esta manera, el individuo reduce la ansiedad del
momento.
El verdadero problema se da cuando
las personas quedan estancadas en esta etapa al no poder afrontar el cambio
traumático, así que lo ignoran como respuesta defensiva. La muerte de algún ser
querido, por supuesto, no es particularmente fácil de evitar y no se puede
eludir indefinidamente.
2.
Cólera o ira
La
tristeza puede llevar a una persona sufrir ira
y rabia y a buscar culpables.
Esta ira puede manifestarse de diferentes maneras, culpándose a uno mismo o
culpando a los demás, y puede proyectarse contra animales y objetos.
3 - Negociación
En esta etapa, el dolor lleva a
buscar una negociación ficticia. De hecho, muchas personas que se enfrentan a
la muerte tratan de negociar incluso con una
fuerza divina.
Otras personas, aquellas que sufren
un trauma menor, pueden llevar a cabo otras negociaciones o
compromisos. Por ejemplo "¿Podemos seguir siendo amigos?" o “Voy
a lograr esto por ti.” La negociación rara vez proporciona una solución
sostenible, pero puede reducir el dolor del momento..
4
- Depresión
El impacto de la pérdida de alguien
cercano puede llevar a una persona a una situación muy dolorosa, que viene
acompañada de una enorme tristeza y una crisis existencial, al darse cuenta de
que esa persona desaparece de su vida. Aunque los síntomas se asemejan al trastorno depresivo, una vez se produce la aceptación de la situación,
la sintomatología remite.
5
- Aceptación
Esta etapa sucede cuando se ha aceptado esta
situación dolorosa y depende de los
recursos de cada uno el aceptarla antes o después. No es una etapa que represente alegría, sino más
bien desapego emocional y comprensión de lo que puede haber sucedido. Si la
persona pasa mucho tiempo en proceso de duelo y no acepta la situación, es
necesario que busque ayuda psicológica para superarlo.
Tipos
de pérdidas
Puesto que la etapa de duelo no
necesariamente tiene que ocurrir por la pérdida de un ser querido, antes de
pasar a los tipos de duelo vamos a pasar a las diferentes clases de pérdidas que pueden
ocurrir:
·
Pérdidas
relacionales: Tienen que ver con las pérdidas de
personas. Es decir, separaciones, divorcio, muerte de seres queridos, etc.
·
Pérdidas de
capacidades: Ocurre cuando un individuo pierde
capacidades físicas y/o mentales. Por ejemplo, por una amputación de un
miembro.
·
Pérdidas materiales: Se da ante las pérdidas de objetos, posesiones y,
en definitiva, pérdidas materiales.
·
Pérdidas evolutivas: Son los cambios de las etapas de la vida: vejez,
jubilación, etc. No todo el mundo encaja igual esta situación.
No todas las pérdidas generan duelo, sin embargo, dependiendo de los recursos u otras
variables psicológicas (como la autoestima o falta de habilidades sociales) de
de cada uno, las pérdidas pueden provocar malestar y sufrimiento durante más o
menos tiempo.
Tipos de duelo
¿Cuáles
son los tipos de duelo que hay? A
continuación puedes encontrar los diferentes tipos de duelo.
1. Duelo anticipado
El duelo anticipado es aquel que se da antes de que la muerte haya ocurrido. Es habitual cuando se diagnostica una enfermedad
que no tiene cura. El proceso de duelo es el habitual, lo que la persona
experimenta diversos sentimientos y emociones que anticipatorios que le
prepararán emocional e intelectualmente para la inevitable pérdida.
El duelo anticipado es un proceso de duelo
prolongado, no tan agudo como el resto, dado que cuando llega la muerte se
suele experimentar, en parte, como algo que da calma.
2.
Duelo sin resolver
El duelo sin resolver, como su nombre
indica, significa que la fase de duelo sigue
presente. Sin embargo, suele denominarse así
al tipo de duelo que sucede cuando ha pasado cierto tiempo (entre 18 y 24
meses) y todavía no se ha superado.
3.
Duelo crónico
El duelo crónico también es una clase de duelo sin
resolver, que no remite con el paso del tiempo y
que dura durante años. También se denomina duelo
patológico o duelo complicado.
El duelo patológico puede darse cuando la persona
es incapaz de dejar de revivir de forma detallada y vívida los sucesos
relacionados con la muerte, y todo lo que le ocurre le recuerda esa
experiencia.
4.
Duelo ausente
Este tipo de duelo hace referencia
a cuando la persona niega que los
hechos hayan ocurrido. Por tanto, es la etapa de negación
de la que hemos hablado con anterioridad, en la que el individuo sigue evitando
la realidad pese a haber pasado mucho tiempo. Es decir, la persona ha quedado
estancada en esta fase porque no quiere hacer frente a la situación.
5.
Duelo retardado
Es similar al duelo normal, con la diferencia a que
su inicio se da al cabo de un tiempo. Suele
ser parte del duelo ausente, y también recibe el nombre de duelo congelado. Suele aparecer en personas que controlan sus emociones
en exceso y se muestran aparentemente fuertes. Por ejemplo, una persona que
tiene hijos y debe mostrarse entera.
El duelo retardado suele darse cuando la persona
que lo sufre, en un primer momento, debe
hacerse cargo de muchas cosas que requieren su atención inmediata, como por ejemplo el cuidado de una familia.
6.
Duelo inhibido
El duelo inhibido se produce
cuando hay una dificultad en la expresión de
los sentimientos, por lo que la persona evita el
dolor de la pérdida. Suele venir asociado a quejar somáticas. Las limitaciones
de la personalidad del individuo le impide llorar o expresar el duelo. A
diferencia del duelo ausente, no es un mecanismo de defensa.
7.
Duelo desautorizado
Este tipo de duelo ocurre cuando el entorno que rodea a la persona no acepta
el duelo de ésta. Por ejemplo, cuando transcurrido un
tiempo largo la familia le reprocha a la persona que siga en duelo. Ésta
reprime los sentimientos de cara a la familia, pero internamente no lo ha
superado.
Muchas veces, este tipo de duelo se da cuando la
persona que murió o se marchó para siempre llevaba asociado un estigma y se encontraba excluida, al menos para el
entorno cercano de la persona que lo sufre (por ejemplo, su familia). Expresar
duelo puede llegar a ser un acto simbólico que subvierta ciertas ideas
políticas y sociales. Por ejemplo, si la persona ausente era la pareja
homosexual de alguien y la familia no aprueba este tipo de relaciones.
8.
Duelo distorsionado
El duelo distorsionado se manifiesta como una fuerte reacción
desproporcionada en cuanto a la situación.
Suele ocurrir cuando la persona ya ha experimentado un duelo previo y se
encuentra ante una nueva situación de duelo.
Por ejemplo, puede haber
experimentado la muerte de un padre, y al morirse un tío, revive también la
muerte de su padre, lo que le lleva a una situación mucho más intensa, dolorosa
e incapacitante.
Referencias bibliográficas:
·
Equipo Vértice (2010). El duelo y la
atención funeraria. Editorial Verticebook.
·
Payás Puigarnau, Alba. Las tareas del
duelo. Psicoterapia de duelo desde un modelo integrativo-relacional. Madrid:
Paidós, 2010. ISBN 9788449324239.
·
Worden, William J. El tratamiento del
duelo: asesoramiento psicológico y terapia. Barcelona: Paidós, 2004.ISBN
9788449316562.
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