Los Niños y el Divorcio
Pablo
L. García [1]
Hoy en día de cada dos matrimonies uno termina en
divorcio y muchas de las parejas divorciadas tienen niños. Los padres que se
están divorciando a menudo se preocupan acerca del efecto que el divorcio tendrá
en sus hijos. Durante este período difícil, los padres puede que se preocupen
por sus propios problemas, pero continúan siendo las personas más importantes
en la vida de sus hijos.
Mientras los padres bien pueden sentirse o desconsolados o contentos
por su divorcio, invariablemente los niños se sienten asustados y confundidos
por la amenaza a su seguridad personal. Algunos padres se sienten tan heridos o
abrumados por el divorcio que buscan la ayuda y el consuelo de sus hijos. El
divorcio puede ser malinterpretado por los niños a no ser que los padres les
digan lo que les está pasando, cómo les afecta a ellos y cuál será su suerte.
Los niños con frecuencia creen que son la causa
del conflicto entre su padre y su madre. Muchos niños asumen la responsabilidad
de reconciliar a sus padres y algunas veces se sacrifican a sí mismos en el
proceso. En la pérdida traumática de uno o de ambos padres debido al divorcio,
los niños pueden volverse vulnerables tanto a enfermedades físicas como
mentales. Con mucho cuidado y atención, sin embargo, una familia puede hacer
uso de su fortaleza o de sus factores positivos durante el divorcio, ayudando
así a los niños a tratar de manera constructiva con la solución al conflicto de
sus padres.
El hablarle a los niños acerca del divorcio es
difícil. Los siguientes consejos pueden ayudar a los niños y a los padres con
el reto y el estrés sobre estas conversaciones:
·
no lo
mantenga en secreto o espere hasta el último momento
·
infórmeselo
a su niño junto con cónyuge
·
mantenga
las cosas de manera simple y directa
·
dígale
que el divorcio no es culpa de él/ ella
·
admita
que ello será penoso y desconcertante para todos
·
asegúrele
a su niño que los dos todavía lo quieren y que siempre serán sus padres
·
no
discuta con el niño las faltas y problemas de cada uno de ustedes
Los padres deben percatarse de las señales
de estrés persistentes en su hijo o en sus hijos. Los niños pequeños pueden
reaccionar al divorcio poniéndose más agresivos, rehusándose a cooperar o
retrayéndose en sí mismos. Los niños mayores pueden sentir mucha tristeza o
experimentar un sentimiento de pérdida. Los problemas de comportamiento son muy
comunes entre estos niños y su trabajo en la escuela puede
afectarse negativamente. Ya sea como adolescentes
o como adultos, los hijos de parejas divorciadas a menudo tienen problemas en
sus relaciones y con su autoestima.
Los niños tendrán menos problemas si saben que su
mamá y su papá continuarán actuando como padres y que ellos los seguirán
ayudando aún cuando el matrimonio se termine y el padre y la madre no vivan
juntos. Las disputas prolongadas acerca de la custodia de los hijos o la
coerción a los niños para que se pongan de parte del papá o de la mamá les
pueden hacer mucho daño a los hijos y pueden acrecentar el daño que les hace el
divorcio. Las investigaciones demuestran que los niños se desarrollan mejor
cuando los padres tienen la capacidad de cooperar para su bienestar.
La obligación continuada de los padres por lograr el bienestar de los
hijos es vital. Si el niño muestra indicios de estrés, los padres deben
consultar con su médico de familia o con su pediatra para que los refiera a un
psicólogo de niños y adolescentes para que le haga una evaluación y les dé
tratamiento.
Además, el psicólogo de niños y adolescentes puede reunirse con los
padres para ayudarles a que aprendan qué hacer para que el estrés del divorcio
sea más fácil para toda la familia. La psicoterapia para los niños de una
pareja divorciada y para los padres divorciados
puede ser de gran beneficio.
Se ha convertido en mito el afirmar que todo niño que proviene de
familias de padres divorciados no podrá ser exitoso en el desarrollo de sus
relaciones sociales en su futuro, claro que le será difícil pero dependerá más
de la forma en que sus padres podrán establecer un nuevo modelo de comunicación
entre ellos y con sus hijos entendiendo que el divorcio separa necesariamente a
los esposos pero no necesariamente a los padres aunque esto sea complejo de
lograr pero es posible si comprenden que la figura parental no se pierde ni se
debe de enfrentar cuando hay conflictos irreconciliables entre la pareja.
Para eso es importante el apoyo de un especialista en psicoterapia de
pareja para que puedan construir ese modelo de comunicación de tolerancia y
aceptación aun vivan separados del hogar filial.
[1] Psicólogo
Clínico, Coordinador
de Orientación Psicológica del Colegio Miraflofes León y psicoterapeuta gestalt
de parejas y familias, Master en Orientación y Desarrollo Humano UIA (2008
revista de la Universidad Iberoamericana, CdMx)