miércoles, 19 de noviembre de 2025

las Personas Vitamina de la Dra Marian Rojas

La teoría de los “seres vitamina” de la Dra. Marian Rojas Estapé

En un tiempo marcado por la prisa, la hiperconectividad y el desgaste emocional, la teoría de los seres vitamina de la Dra. Marian Rojas Estapé ha resonado profundamente en el imaginario contemporáneo. Más que una moda conceptual o un eslogan motivacional, su propuesta invita a reflexionar seriamente sobre el impacto que las relaciones humanas tienen en la salud integral: física, mental y espiritual. Rojas sugiere que todo vínculo deja huella, y que existen personas cuya presencia nutre, equilibra y potencia la vida del otro, como si fueran auténticas vitaminas emocionales. Este ensayo explora la relevancia psicológica, ética y existencial de dicha teoría, así como sus implicaciones en la vida cotidiana.

La base emocional: la neurobiología del encuentro humano

El eje central de la teoría de Rojas está en comprender cómo los vínculos afectan el sistema nervioso y la gestión del estrés. De acuerdo con su planteamiento, los seres vitamina son aquellas personas que activan en nosotros neurotransmisores positivos —como la oxitocina, la dopamina o la serotonina— mediante conductas tan simples como escuchar, apoyar, validar o inspirar. No se trata de relaciones perfectas, sino de vínculos que favorecen el bienestar, reducen la ansiedad y refuerzan la motivación.

En contraposición, existen también las personas que drenan. No necesariamente por maldad, sino por dinámicas emocionales que generan cortisol, tensión o desgaste psicológico: crítica constante, victimismo, caos, manipulación o incapacidad de resonancia emocional. La teoría no busca estigmatizar, sino comprender cómo ciertas interacciones agotan y otras fortalecen.

Este enfoque integra elementos de la neurociencia afectiva y de la psicología del apego, recordando que el ser humano no es impermeable a su entorno relacional: somos seres biológicamente diseñados para conectar, y esas conexiones modulan profundamente nuestra salud.

Ser vitamina: una elección más que una cualidad innata

Uno de los acentos más significativos de la propuesta de Rojas es la idea de que un ser vitamina no nace, se construye. La habilidad de nutrir emocionalmente a otro proviene de un trabajo interior: autoconocimiento, regulación emocional, empatía y la capacidad de estar presente sin absorber ni proyectar. Es una postura ética que invita a responsabilizarse de la huella que dejamos en el mundo afectivo de los otros.

Así, ser vitamina implica aprender a escuchar sin juzgar, a acompañar sin invadir, a inspirar sin imponer y a sostener sin anular. Implica reconocer que la calidad de nuestros vínculos depende en gran medida de nuestra madurez afectiva. Ser vitamina no es adoptar un optimismo ingenuo ni una bondad sacrificial, sino cultivar un equilibrio interior capaz de irradiarse hacia afuera.

La reciprocidad como fundamento de la salud relacional

Las relaciones nutritivas, según Rojas, se caracterizan por una dinámica de reciprocidad: dar y recibir de manera equilibrada. Una persona vitamina no es un salvador ni un benefactor unilateral, sino un participante en un intercambio emocional sano. Allí donde hay apertura, confianza y límites claros, surge la posibilidad de una relación genuinamente fortalecedora.

El riesgo, por el contrario, es caer en patrones de dependencia o en la idealización del otro como fuente exclusiva de bienestar. Rojas insiste en que los seres vitamina no sustituyen la responsabilidad personal de sanar, pero sí funcionan como catalizadores en un proceso de crecimiento.

La dimensión existencial y la búsqueda del sentido

La teoría de Rojas también toca un aspecto profundamente existencial: la necesidad de vínculos que otorguen sentido. El ser humano se siente pleno cuando es capaz de contribuir, inspirar y ser inspirado. En un mundo que frecuentemente promueve la inmediatez, el individualismo y la productividad, la noción de relaciones significativas se vuelve un acto casi contracultural.

Los seres vitamina representan un recordatorio de la importancia de la presencia auténtica: alguien que nos mira con atención, que sostiene nuestra vulnerabilidad sin miedo y que nos acompaña a descubrir quiénes podemos llegar a ser. Desde esta perspectiva, la teoría de Rojas no sólo describe un tipo de persona, sino un horizonte de convivencia humana basado en la empatía, la confianza y el sentido compartido.

Aplicación en la vida cotidiana

Llevar a la práctica este enfoque implica una doble tarea. Primero, identificar quiénes son nuestras vitaminas emocionales y cuidar esos vínculos con gratitud, honestidad y reciprocidad. Segundo, revisar qué tipo de presencia somos en la vida de los demás: si nutrimos o drenamos, si acompañamos o complicamos, si iluminamos o ensombrecemos.

También exige discernir cuándo establecer límites con personas que, aunque queridas, generan desgaste. No para excluirlas, sino para proteger el propio equilibrio emocional y cultivar relaciones más sanas.

Conclusión: un llamado a la conciencia afectiva

La teoría de los seres vitamina de la Dra. Marian Rojas es, en esencia, un llamado a la conciencia afectiva. Nos recuerda que toda relación tiene un impacto y que la calidad de nuestro mundo emocional depende en gran medida del tipo de vínculos que cultivamos. En una época que exalta lo superficial, esta propuesta rescata la importancia de la presencia, la escucha, la empatía y la construcción de vínculos que alimenten la vida en vez de drenarla.

Convertirse en un ser vitamina es una forma de madurez y de amor. Y buscar a quienes lo son es un acto de autocuidado y sabiduría. Entre la complejidad del mundo y las heridas personales, a veces basta una persona que mira con bondad para recordarnos que la vida aún puede ser luminosa.

Centro Vioss 
Pablo Lorenzo García

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