Un domicilio perdido y yo no me he encontrado...estoy también perdido, aquellos muros blancos, aquellas batas blancas, aquella luz también blanca, hasta la oscuridad fue blanca...
De pronto un ataúd giratorio blanco y el cuerpo desnudo cadavérico dentro de él, la caja de muerto computarizada y giratoria, el poeta al teléfono, respondiendo a las preguntas de el interrogatorio, en la silla del acusado sin respuestas, solo imágenes dolorosas...
Un funeral al que no fue invitado nadie, nunca aparecí en el obituario de aquel día, en el velatorio una solitaria caja sin velas encendidas, nadie se enteró de que había muerto...
Poco a poco fueron llegando otros muertos, de otras salas, de otros velatorios, de otros cielos y otros infiernos.
¿Qué pasará cuando se enteren?, ¿quién les dirá que ha muerto el mendigo? ¿Quién le avisará a la princesa que el Rey ha muerto?
El Rey ha muerto!!! Viva el Rey!!
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