Era el último día de reyes que iban a recibir las niñas por la única razón que ya cumplirían la edad suficiente para romper la ilusión o para que la magia del día de reyes se perdiera.
Les sugerimos que era momento para agradecerles y reconocer la generosidad con la que habían tratado la ilusión o fantasía de pedir un regalo, un juguete mágico que encendiera la luz de la infancia.
Las navidades y la epifanía eran tiempos maravillosamente mágicos y nos dedicabamos desde meses antes a preparar el momento y garantizar que las niñas lo recordarán siempre como un regalo divino y mágico.
Las escaleras que separaban las habitaciones de la estancia donde esperaba un árbol de plástico iluminado y bellamente adornado, se cubrían de polvo de estrellas dorado y plateado, así como un enorme y hermoso globo las despertaba con la grata sorpresa de sus colores y la levitación en el aire.
Cada dos o tres escalones encontrarían una moneda de oro y chocolate endulzando el camino hacia el generosidad.
Valía la pena el esfuerzo de semanas y meses antes de preparación de aquella fiesta de color coronada por las sonrisas de nuestras dos pequeñitas hermosas en la faz de alegría de navidad y de reyes.
Esa epifanía sería la última y merecía ese agradecimiento por lo que les solicitamos que escribieran una carta a los sabios generosos que nunca olvidaban un bello regalo 🎁
Al descubrir sus regalos de ese año, el 6 de enero pondrían una sencilla carta escrita con letra infantil de gratitud por todos los años solidarios de hacer el juego de la magia monárquica de ese año recién inaugurado.
Al amanecer del siguiente día siete encontraron 2 cartas bellamente adornadas por sobres elegantemente cerrados por sellos de cera laqueados y con papel de marco dorado en el cual estaban escritas las palabras de puño y letras de un rey mago sabio pero no podían leer ni comprender su contenido porque descubrimos que estaban en una lengua extraña que no podían comprender.
Creímos que sería Griego antiguo porque esa era la lengua que en tiempo del Rey Herodes el Grande se usaba en Oriente.
Cuando las niñas preguntaron
-entonces cómo vamos a saber el contenido de estas cartas?
- Quizás el padre Fernando, el.sacerdote jesuita de la capilla donde solíamos acudir a la misa dominical podría ayudarlas a desentrañar el contenido de la carta de Reyes.
El domingo siguiente después de la liturgia dominical, las niñas se acercaron pacientemente al.sacerdote quien les pregunto atento cómo habían experimentado su día de reyes?
Ellas le dijeron lo ocurrido y comentaron que los sabios reyes les habían hecho llegar sendas cartas como respuesta a su carta que ellas les habían dejado como gratitud por los años de atención a su ilusión infantil pero que habían recibido una nota linda escrita quizás por uno de ellos pero que no conocían el contenido por estar en una vieja lengua de miles de años.
Esto extraño al presbítero que asombrado tomo la carta después de colocarse los anteojos pequeños de vista cansada y cuando miro que la lengua en qué estaba escrita la carta efectivamente era Griego antiguo, nos observo a nosotros como padres y nos preguntó en voz baja, quién escribió está carta?
- le digo que fueron los Reyes Magos, lo que no puedo saber es quien de los tres! Respondí de inmediato.
Se colocó de nuevo los pequeños anteojos y siguió leyendo en voz alta el contenido de la misiva que mencionaba entre entre otras temas el valor de la gratitud en el amor y del reconocimiento de lo recibido como muestra de generosidad de la vida.
A la mitad de la lectura al sacerdote se le interrumpió la voz entrecortada por un llanto que apenas comenzaba a salir de su garganta y sus ojos se nublaron de un brillo de lágrima sorpresiva.
Cuando termino de leer las dos epístolas y se las entrego a las niñas les dijo en voz pausada y entrecortada
- está carta es el regalo más hermoso que jamás he visto en toda mi vida religiosa, son uds afortunadas de haberla recibido.
Las niñas agradecieron y tomaron sendas cartas y volvieron al campo de juegos
El Padre Fernando nos miró agradecido y nos dió un fuerte abrazo con las siguientes palabras:
- Hoy me han hecho el hombre más feliz porque pude observar el milagro de una breve carta escrita en el más perfecto lenguaje sin una sola falta en una lengua de hace 2 mil años...
Hay historias que un hombre y una mujer pueden recibir por la gracia de la ilusión infantil de nuestra historia aunada a la.historia de dos hijas eternas.