jueves, 4 de mayo de 2023

Ansina se dice. Daniel Escorza

Ansina te quiero
y pos este cariño se dilató,
pero yo lo vide primero que tú, 
no hay naiden en el pueblo
que me haiga hecho sentir lo mesmo. 
   Ansina va la cosa,
ayer te truje munchas flores,
de la orilla del río...
tú me dijites hace muncho tiempo
que son las que te gustan bien harto.
ayer cuando las recivites vide en tus ojos
el brillo de la luna,,,
así como se mira en la noche ,
cuando voy de regreso al jacal,
y naiden me acompaña...
pero aquí mero en mi pensamiento,
tú andas conmigo.
   Ansina te quiero,
como la mañana cuando se asoma el sol,
como la llovizna que moja la tierra,
como el campo que me gusta ver todo el día...
como la muina que tengo si no te miro. 
   Dizque así es el cariño
un poco rejego...
y se dilata en llegar,
pero tengo harta calma,
yo lo vide llegar primero...
pero tú ya lo vites en mis ojos.

——

Llegar a Viejo

Me haré viejo a partir de mañana, llegare a un punto donde se me olvidarán las cosas que quizás no tengan importancia para ser recordadas pero de todos modos las olvidaré.
Me haré viejo para valorar la experiencia de los años recorridos aún cuando me duelan las rodillas y los juanetes. Me haré viejo para recordar los juegos de azar que mis hijas necesitan jugar conmigo. 
Sesenta pasos largos he recorrido para celebrar la vida que pasa mientras se me olvidan los detalles que ocurren entre el nacer y el morir a lo que llamamos VIDA!

Esta experiencia de muchos años que le llaman juventud! donde mis pasos son más firmes pero más lentos y mi mirada se torna más miope con cascadas de agua de lágrima que se llama catarata.
Me llegaran arrugas donde antes hubo besos y tendré nietos postizos a quien decir mentiras piadosas para dibujar sonrisas sobre mis lágrimas turbias.
Diré tantas cosas que no tengo que referenciar en ningún autor referente sino por mi propia vida y lo que he vivido. 
Quizás no espero nada ahora que "oficialmente" entrare a la vejez, una puerta grande donde solo quepo yo. La bienvenida será un solemne alemán que no recordare como se llama y el olvido de un recuerdo que jamás importa recordar.
Me queda más espacio recorrido que distancia que caminar pero lo que resta lo viviré con la reverencia y parsimonia con la que merecemos morir lentamente como la vela que se va apagando pero sin dejar de dar calor mientras se apaga.
Pablo Lorenzo García