Siempre me quedó esa duda por que al crecer fui olvidando que para vivir la navidad debía seguir siendo niño para siempre. Y cuando crecí los adultos serios y enojones me decían que no podía ni debía ser niño eternamente y yo les creí y entonces fui perdiendo poco a poco mi capacidad de creer y la posibilidad de ser magia y hacer magia con mis sueños o sea...deje de soñar.
Fue el peor error que pude haber cometido por qué cuando lo hice, cuando descubrí que había dejado de ser niño se me acabaron las ganas y las fuerzas de escribir esas maravillosas epístolas divinas que solo mi niño podía escribir confiando que lo que pedía se haría realidad de la manera más sencilla y simple.
Y ya no siquiera mis padres podían venir en mi ayuda y construir la mafia que había perdido al perder la fe en mi bendita magia infantil.
Me fui haciendo a la idea de que eso significaba "crecer" , ser grande! Pero ni crecía ni creía en mi mismo siquiera y cuando tuve oportunidad decidí convertirme en Rey Mago y Sabio. Y cada enero me proponía envolver en papel de plata y oro las ilusiones de otros niños que deseaba apoyar con la ayuda de los verdaderos reyes de un reino que se puede perder si.no se sabe llegar.
Y ahora cada navidad se ha vuelto más simple dentro de un mágico reino pintado de blanco con niños de colores : azules lo de nefrología, amarillos los del hígado, blancos los de hematología, y verdes los de gastro. Y para todos ellos había magia y habría navidad por siempre...
Pablo Lorenzo García

