lunes, 24 de octubre de 2022

Los Clotás y los Serrat

Serrat y los García Olvera

Eran tal mi admiración de pequeño por el Nano que fantaseaba con verlo en vivo y escucharlo. Cuando Joan Manuel grababa un nuevo album y yo me enteraba, era el primero que quería adquirirlo y absorverlo como agua de sabor que la degustaba gustoso al oido, el cual era muy bien calibrado.

En una ocasión le platicaba a mi Madre de esa admiración y gusto por la música de Serrat que viendo mi inquietud me contó una historia de su ancestralidad con la abuela Teresa Clotás y su historia catalana.

La Madre de mi abuelo materno, de mi abuelo Chepo García Clotás, había nacido en Catalunya a mediados del siglo XIX. En una ocasión cuando mis padres se decidieron hacer un viaje a España le comentarón a mi abuela materna de ese viaje y cuando ella escucho que iban a ir a Barcelona les comentó: ¡ y Por qué no van a visitar a la Tía Pilar, ella vive en Barcelona, o eso creo! hace muchos años que no sé de ella, pero tu Papá (o sea mi abuelo Chepo) la mencionaba mucho por qué a su véz tu abuela la quería mucho.

De alguna manera eso le intereso a mi Madre que también había escuchado la mención de la dichosa Tía Pilar, de la cual solo se sabía su nombre como prima de mi abuelo.

Ignoro como dierón con la dirección o el teléfono de la Tía Pilar, dado que el viaje en cuestión fue en los años 70s, yo tendría diez años y un gato, como diría el Nano en su niñez.

El hecho es que el viaje se realizó y después de ciertas escalas obligadas en la Madre Patria como Madrid, Granada, Valencia, Toledo, una de las últimas escalas era...Barcelona.

Al llegar a Barcelona, sin yo saberlo, mi Padre se habia comunicado con la Tía Pilar y ella los estaría esperando para recibirlos en su casa del Barrio de Poble Sec (Pueblo Seco) mismo barrio donde habría nacido el Nano treinta años antes.  

Al segundo día de haber llegado a Barcelona y conocer un poco esa maravillosa ciudad, llego la tan ansiada visita a la Tía Pilar. 

Mi Padre como de costumbre no supo dar con claridad las señas exactas al conductos del coche que los llevaría y se perdieron, llegando cási una hora tarde de la hora de su cita pero ahí estaba la tierna viejecita con paciencia de Santa Catalana que también quería conocer a su sobrina nieta, en segundo grado, a la nieta de su prima Teresa, del mismo nombre.  Había mucha histortia que conocer y contar.

Al llegar mis padres a un barrio viejo centrico de Barcelona que aquella Tía Pilar que siempre la conocieron por ese nombre no se apellidaba Clotás sino Serrat a lo cual le hizo a mi Madre pensar en Joan Manuel.

Cuando la viejecilla les abrió las puertas, los recibió con una sonrisa que mostraba escasos dientes faltantes pero una felicidad de la historia de muchos años antes que su querida prima hubiera marchado de España rumbo a México con una de las primeras oleadas de españoles hacía nuestro país en el siglo XIX. 

Habúa mucho que platicar dado que mi Madre quería conocer también la historia de su abuela Teresa de la cual había recibido su nombre. Entre alguna copita de jerez y una crema catalana que les habría ofrecida la Tía Pilar, mi Madre tenía preguntas de su ancetsralidad femenina y la Tía también preguntaba sobre la vida de la Abuela Teresa en México con el Abuelo Paulino su marido.

Cuando llegaron al punto, breve pero necesario, diria yo, mi madre le hizo la pregunta obligada: 

¡Querida Tía si tu apellido es Serrat! ¡eres familiar del Cantante Joan Manuel?

a lo que la emocionada viejecita respondió:

¡Sí claro!, el Nano, que signifca Chaval en Catalán, es hijo de mi hermano Joseph el más grande, yo soy la menor! pero él viaja mucho y rara vez lo veo.

Mi Madre se guardó esta respuesta con alegría ansiosa de contarmela durante todo el camino de regreso a México para descubrir la mirada atónita de su pequeño hijo de 10 años que diría orgulloso en su escuela, !Joan Manuel Serrat es mi Tio! lo cuál sería en un lejano grado pero la inocencia puede más que las ramas reales del árbol genealogico grande, muy grande!!!

Pablo Lorenzo García

 

 

 

sábado, 8 de octubre de 2022

oda a mi propia muerte decidida

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Me costó mucho tiempo de mi vida, descubrir que lo que existía fuera de mí, era lo que le daba sentido a mi interior. 
Era muy tarde cuando descubrí que todo estaba oculto y que solo me separaba de ese cielo, una barandilla de un juzgado oscuro donde una diosa me esperaba en silencio, amorosamente tierna para ayudarme a decidir si acaso quisiera regresar.
Me costaron años de mi vida descubrir que ya había muerto. El tren se había detenido intempestivamente en la última estación de mi viaje de vida y mi ceguera infantil no podía ver en el boleto de mi viaje que hasta ahí habría llegado y debía bajarme de inmediato.
No había tiempo ni oportunidad para decirles a todos los amigos que viajaban conmigo en el mismo vagón que me habían expulsado y no podría más seguir con ellos jugando a continuar. 
Pero también deseaba impetuosamente hacerlo, quería bajar y conocer los viejos andenes del infierno y que ahí terminara mi viaje de una vez por todas.
Bajarme así, sería pecado para las viejas normas en que se regía la vida en aquel tren y en aquellos vagones tristes, lúgubres. 
Los dejaría quizás más tristes que la noche que nos envolvía a todos y a todo.
No tenía opción debía bajarme ya sin chistar ni tardarme por que el tiempo y la arena del triste reloj se habían terminado.
Solo faltaba bajar los últimos escalones y saltar al andén y mirar desde ahí alejarse al viejo tren velozmente lento.
Desde el andén podía observar las lágrimas de los ojos de mis viejos compañeros de viaje y al mismo tiempo la triste sorpresa de mi partida.
Podía ver el coraje de mi Madre por haber roto su esperanza como si deseara que mi vida fuera un capelo cristalino que me cubriera y ella pudiera decidir cuándo retirarlo.
Pero ya estaba abajo y nada podría cambiarlo ya.
Pablo Lorenzo García

oda al silencio

Oda al silencio 
Sobre una canción de Alejandro Sanz
A veces me encierro tras puertas abiertas...

Cuando nadie me ve, me oculto en el silencio de tu voz y me atrevo a sentir el silencio de mi ser, la esencia ideal de la ausencia de ruido de este circo del mundo oligofrėnico que nunca observa a los que están abiertos gritando su silencio.
Cuando nadie me ve me atrevo a convertirme en fantasma, un fantasma pequeño que cabe en cualquier bolsillo y me dispongo a viajar por el mundo oculto en tu piel para conocer otros sitios ,otros mundos, otros silencios entre tanto grito.
Solo basta callar para perderme en el silencio de la noche a pleno día y escuchar la pena del hombre y el dolor de la mujer que viven dentro de un estruendo agresivo que les impide mirar el daño de su silencio que se transforma en la más violenta indiferencia que cala al alma.
El silencio de los amantes que se odian en silencio aparentando una pasión que duele y quema. El silencio de las madres que ignoran el llanto angustiante de un crío para esperar que se calle de una vez por todas.
El silencio que duele cuando te pregunto y tú respuesta ausente me lo dice todo.
!Cómo te odio silencio!! Cuando me lastimas rompiendo mi esperanza con tu indiferencia de hiel.
El silencio es la muerte lenta de un "suicida de closet" que se toma sorbo a sorbo la cicuta o el arsénico para quedarse callado y muerto con el corazón y la mente encendidas todavía.
El silencio es la verdad que duele ,que lastima pero que jamás llega a dónde debe de llegar.
Ese silencio que nos acompaña siempre tanto en un estruendoso estadio de fútbol como en el baño de un enfermo terminal .
El silencio que calla al abandonado y le arrebata la esperanza al iluso. Un silencio tras otro que nos hace olvidar que todos los silencios sin notas en una partitura musical duelen más que el estruendo de una bomba de mil kilotones explotando en mi jardín o en el campo santo de mi muerte.
Pablo Lorenzo García

La paradoja de mi realidad

Lejos de mi espacio, puedo reflexionar en la distancia sobre mi destino, mis piedras, mi paciencia que pareciera que se agota a cada instante,gota a gota. 
En otros espacios fuera de mi espacio ,probando suerte en otros escenarios que me piden representar otros personajes distintos a mi personaje tradicional y sumando esfuerzos y ánimos que me provocan soñar despierto con el puente inquebrantable entre la vida y la muerte 
En este Realismo Mágico que ha Sido mi vida desde hace nueve años, dónde un niño vive y muere cada día dentro de mi. Y me descubro sonriendo incrédulo por los maravillosos y sorpresivos paisajes que la vida pone frente a mi solo para deleitarme con ellos.
Dichos paisajes son naturalezas muertas llenas de vida con mujeres y hombres de colores que se muestran abiertos sin expectativas absurdas pero llenos de luz en los labios cuando sonríen mostrando una diastena hermosa en sus piezas dentales.
Agradecido estoy por qué no solo puedo apreciar dichos paisajes maravillosos sino porque soy un paciente moribundo en un hospital psiquiátrico dónde no hay ventanas sino solo muros blancos a mi alrededor sin posibilidad alguna de mirar hacia afuera 
Pablo Lorenzo García