viernes, 10 de junio de 2022
Querido Padre
miércoles, 1 de junio de 2022
Mi Compañera
En casa nunca tuvimos un perro por que a mi Madre no le gustaban los animales o por lo menos eso decía ella pero mi hermano Alejandro siempre fue muy animalero y fue el que llevo el primer perro a la casa, a espaldas de Mamá, era un coker spaniel que le llamó "Ringo" un perrito blanco y miel, era el compañero de mi hermano y cuando lo atropellaron casí frente a la casa, me tocó abrir la puerta y verlo entrar llorando y con el perro en sus brazos, moribundo. Era la primera vez que veía llorar a mi hermano y me dolio el alma y mi Madre ante tal dolor juró que no permitiría más perros en la casa de Anaxágoras #553.
Fue mi primera experiencia con el dolor canino, muchos años después, ya estando casado y sin hijos mi esposa y yo nos haríamos de un perrito Chihuahua, cachorro y juguetón que nos acompañaría la vida de recien casados pero solo por unos meses, ya que le daría una enfermedad respiratoria y el médico veterinario le daría una dosis mayor de un antibiótico que le provocaría un paro cardio respiratorio
Años después ya habiendo nacido nuestras hijas, la más pequeña pidió a los Reyes Magos un perrito y la monarquia de enero le trajo un sobre con el dinero para que ella lo eligiera y llego la "Winnie" una perrita Salchica Dashund negra golondrina, hermosa y fuerte. Ella acompañaria a mis hijas durante la tierna infancia y sería más compañera de Mama que de las niñas.
Cuando decidieron cruzar a Winnie con un macho de la misma raza nacieron en diciembre una camada de varios cachorros de los solo sobrevivieron 3 , una de ellas, La "Gorda" o Xochipilli como le llamaría mi hija acompañaria a la familia y serían ahora dos caninos agregados a la casa.
Años más tarde y ya viviendo solo, mi hija rescato una perrita perdida de la calle y flaca, con sarna y en muy mal estado de salud. La fuimos llevando al Médico Veterinario y la rescatamos de ese asunto fisico y crecio y embarneció y ahora "la Nina" como decidi que se llamaría ha envejecido conmigo conviertiendose en Mi Compañera que me acompaña y me cura de mi soledad.
Compañera fiel, respetuosa de mis tiempos y mis momentos sin reclamo alguno siempre mirando mi mirada de la vida con una sencillez serena y envejeciendo despacio a mi propio ritmo, pero de un dia al otro descubro que decidió envejecer más aprisa que yo y un día le broto una tumoración en su cadera y a los pocos días se puso lenta y sin fuerzas para caminar, lo pensaba mucho para decidir subir las escaleras y se le vencían las patas al caminar y al trepar las escaleras que antes subía sin temos alguno pero ahora eran demasiados escalones para tan pocas fuerzas en sus patas traseras.
Le veía una nueva tristeza en los ojos como diciéndome "se me acabaron las fuerzas para vivir" y empece a comprender su mirar y su andar cansado y dificultoso, Solo le faltaba llorar de pena pero yo le prestaba de mis lágrimas solidarizandome con ella para pasar la pena juntos y decirle "estoy contigo mi querida amiga"
Es como si el reloj de arena de su vida corta pero intensa se fuera desgastando poco a poco sin dar aviso alguno de el cierre definitivo que yo espararía tardara más en llegar pero ella preferiría acelerarlo.
Ahora no se qué hacer con esta tristeza nueva que su partida anticipada me esta confrontandoa a mi vivir y a su morir.
Quiero vivir mi vejez como tu vejez, llena de plenitud, serenidad y gracia caminando lerdo y pausado como si el morir fuera el homenaje a la calma y a la paz que acompaña el paso por la muerte que se ve llegar distante pero cada vez más cercana.
Te honro Nina, compañera, Nahual vivo que enaltece mi vida y mi muerte.
Pablo Lorenzo García