lunes, 15 de septiembre de 2025

Otra Carta Jaime Sabines

Siempre estás a mi lado y yo te lo agradezco
Cuando la cólera me muerde, o cuando estoy triste
Untado con el bálsamo para la tristeza como para morirme
Apareces distante, intocable, junto a mí
Me miras como a un niño y se me olvida todo
Y ya sólo te quiero alegre, dolorosamente
He pensado en la duración de Dios
En la manteca y el azufre de la locura
En todo lo que he podido mirar en mis breves días
Tú eres como la leche del mundo
Te conozco, estás siempre a mi lado más que yo mismo
¿Qué puedo darte sino el cielo?
Recuerdo que los poetas han llamado a la luna con mil nombres
Medalla, ojos de Dios, globo de plata
Moneda de miel, mujer, gota de aire
Pero la luna está en el cielo y sólo es luna
Inagotable, milagrosa como tú
Yo quiero llorar a veces furiosamente
Porque no sé qué, por algo,
Porque no es posible poseerte, poseer nada
Dejar de estar solo
Con la alegría que da hacer un poema
O con la ternura que en las manos de los abuelos tiembla
Te aproximas a mí y me construyes
En la balanza de tus ojos
En la fórmula mágica de tus manos
Un médico me ha dicho que tengo el corazón de gota
Alargado como una gota y yo lo creo
Porque me siento como una gruta
En que perpetuamente cae, se regenera y cae
Perpetuamente
Bendita entre todas las mujeres
Tú, que no estorbas
Tú que estás a la mano como el bastón del ciego
Como el carro del paralítico
Virgen aún para el que te posee
Desconocida siempre para el que te sabe
¿Qué puedo darte sino el infierno?
Desde el oleaje de tu pecho
En que naufraga lentamente mi rostro
Te miro a ti, hacia abajo, hasta la punta de tus pies
En que principia el mundo
Piel de mujer te has puesto
Suavidad de mujer y húmedos órganos
En que penetro dulcemente, estatua derretida
Manos derrumbadas con que te toca la fiebre que soy
Y el caos que soy te preserva
Mi muerte flota sobre ambos
Y tú me extraes de ella como el agua de un pozo
Agua para la sed de Dios que soy entonces
Agua para el incendio de Dios que alimento
Cuando la hora vacía sobreviene
Sabes pasar tus dedos como un ungüento
Posarlos en los ojos emplumados
Reír con la yema de tus dedos.
¿Qué puedo darte yo sino la tierra?
Sembrado en el estiércol de los días
Miro crecer mi amor, como los árboles
A que nadie ha trepado y cuya sombra
Seca la hierba, y da fiebre al hombre
Imperfecta, mortal, hija de hombres
Verdadera
Te usurpo, ya lo sé diariamente
Y tu piedad me usa a todas horas
Y me quieres a mí, y yo soy entonces
Como un hijo nuestro largamente deseado
Quisiera hablar de ti a todas horas
En un congreso de sordos
Enseñar tu retrato a todos los ciegos que encuentre
Quiero darte a nadie
Para que vuelvas a mí sin haberte ido
En los parques, en que hay pájaros y un sol en hojas por el suelo
Donde se quiere dulcemente a las solteronas que miran a los niños
Te deseo, te sueño
Qué nostalgia de ti cuando no estás ausente
(Te invito a comer uvas esta tarde
O a tomar café, si llueve,
Y a estar juntos siempre, siempre, hasta la noche)

paradojas de vida y muerte

Paradojas de Vida y Muerte
 No quiero que te mueras...y te estás muriendo, 
quiero que vivas como si nunca hubieras muerto...
quiero que regreses como si nunca te hubieras marchado...

 Deseo que te encuentre dentro de mí, y saberte siempre desde dentro.
 Deseo recuperarte como si nunca te hubiera perdido...
 Quiero mirarte como si nunca te hubiera visto en mi, 
porque así te siento, desde siempre y para siempre.

 Cuando vuelvas estaré contigo donde ambos decidamos estar...
Donde construyamos el "nosotros" perdido en la distancia entre tu y yo...
Donde el tiempo sea solo el aquí y el ahora mismo como el único espacio donde poder sentir tu brazo y mi hombro unidos el uno sobre el otro...
 Porque descubrirme en tu mirada, aunque sea de un solo pestañeo, fugaz, casi imperceptible...pero intensamente nuestro....
Pablo Lorenzo García

miércoles, 10 de septiembre de 2025

prevención suicidio

La importancia de la prevención del suicidio en Latinoamérica

El suicidio es un problema de salud pública que atraviesa fronteras, clases sociales y edades. En Latinoamérica, donde conviven profundas desigualdades sociales, contextos de violencia estructural y carencias en los sistemas de salud mental, la prevención del suicidio se ha convertido en un desafío urgente. Cada año, miles de personas deciden terminar con su vida, dejando tras de sí familias y comunidades devastadas. Comprender la magnitud del fenómeno y reconocer la importancia de su prevención es fundamental para generar respuestas eficaces y humanas.

Una realidad en aumento

De acuerdo con datos de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), más de 90 mil personas mueren por suicidio cada año en la región de las Américas, y los intentos son varias veces más frecuentes. El fenómeno afecta principalmente a adolescentes y jóvenes de entre 15 y 29 años, quienes constituyen uno de los grupos más vulnerables. En países latinoamericanos como México, Brasil, Argentina o Colombia, las tasas de suicidio juvenil han mostrado un incremento sostenido en las últimas décadas.

Este panorama se relaciona con factores estructurales: pobreza, violencia social, discriminación, abuso sexual, falta de oportunidades laborales y educativas, consumo problemático de sustancias, así como la carencia de servicios de salud mental accesibles y de calidad.

El estigma como obstáculo

Uno de los mayores retos en la prevención del suicidio en Latinoamérica es el estigma cultural. Hablar de suicidio sigue siendo un tabú en muchas comunidades, lo que impide el reconocimiento temprano de señales de alarma y desalienta a las personas a pedir ayuda. Además, las familias suelen guardar silencio, reforzando el aislamiento del doliente y normalizando la falta de atención.

En este sentido, promover una cultura de apertura, escucha y acompañamiento resulta esencial para derribar prejuicios y tratar el suicidio como un asunto de salud pública y no de culpa individual.

Prevención y acompañamiento

La prevención del suicidio no se reduce a la intervención en crisis. Implica también la construcción de entornos protectores que fortalezcan el sentido de vida. Esto incluye:

Educación emocional en escuelas: programas que ayuden a los jóvenes a reconocer y manejar sus emociones.

Acceso a servicios de salud mental: profesionales capacitados y políticas públicas que garanticen atención oportuna y asequible.

Redes comunitarias: espacios de apoyo mutuo, actividades culturales y deportivas que refuercen la pertenencia social.

Capacitación a docentes y personal de salud: para identificar factores de riesgo y actuar de manera inmediata.

Campañas de sensibilización: que normalicen la búsqueda de ayuda y reduzcan el estigma.


La importancia del enfoque regional

Aunque cada país de Latinoamérica enfrenta realidades específicas, la prevención del suicidio exige un enfoque regional. La migración forzada, la violencia, la desigualdad de género y la pobreza son problemáticas compartidas que atraviesan fronteras. Por ello, resulta imprescindible fortalecer la cooperación entre los Estados, compartir buenas prácticas y garantizar que la salud mental sea una prioridad en las agendas gubernamentales.

Conclusión

El suicidio no es un acto aislado, sino un reflejo de contextos sociales y personales que superan la capacidad individual de afrontamiento. En Latinoamérica, prevenirlo significa no solo atender las crisis, sino transformar las condiciones de desigualdad, exclusión y silencio que lo alimentan. Hablar del suicidio, acompañar sin juzgar y garantizar políticas públicas inclusivas son pasos fundamentales para salvar vidas y fortalecer el tejido social.
Pablo Lorenzo García 
Centro Vioss