No tenías razón alguna para marcharte aunque he procurado entenderte y aún no logro hacerlo en cambio cada año surgen más preguntas y más sinrazones y sin sentidos.
Eramos un ying yang dónde mi oscuridad se completaba con tu luz y viceversa pero con tu ausencia solo hay la oscuridad que todo lo cubre y voy como un autómata que se despierta cada mañana como si no hay un mañana.