domingo, 23 de marzo de 2025

Vivir Muriendo

Nunca pensé que me robarían la esperanza, la harían añicos con un solo golpe el momento que en me descubrí sin ti y para siempre.
Tu habitación ya no tiene nada de ti menos tu presencia. 
La incertidumbre y la duda me carcomen, quiero sentir que volverás pero solo es un engaño de mi alma de Madre que se resiste a perderte "para siempre".
Tu ausencia sempiterna y al mismo tiempo la invisible posibilidad de tu regreso se convierten en un rito funerario eterno de mi vida.
Cómo desearía un ataúd para tu presencia amorosa aunque sea así lo sabría, tendría la certeza de tu muerte. Certeza que no tengo en lugar de ella tengo la ausencia de paz en la que vivo muriendo.
Como hallar consuelo para mi muerte, ni siquiera puedo desear morir porque hay un limbo eterno y oscurecido de tu ausencia repentina.
Y hay tantas Miles de Madres que se unen el clamor de la esperanza fallida como yo en nuestro estado. Somos millones de Madres que caminan sin sentido con una foto de su hijo colgando del cuello, una foto viva y es lo único vivo que me queda de ti...un recuerdo inútil sin tu palabra, sin tu respuesta , sin ti.
Cómo alcanzar al hijo que simplemente jamás regreso sin haberse marchado 
Dónde estará su huella para seguirla, necesito sus cenizas para hacer un nicho o enterrarte definitivamente pero en este infierno no hay nada definitivo desde la incertidumbre del nihilismo de la nada que lo es todo.
Desaparecer no significa morir, no significa nada y esa nada es mucho para llenar de nada y de nadies el panteón de mi vieja casa.
"Me desaparecieron" es un purgatorio lleno de castigos como piedras en un camino sin destino ni treguas, dónde quiero cavar mi pena en una tumba inacabada que espera indefinidamente para ser cerrada después de un depósito de féretro dónde ha esperado eternamente para cubrirse de tierra y cerrarlo por fin.
Me habían dicho que la eternidad no existe, de qué otra manera le llamo al tiempo que nunca se termina esperando tu regreso definitivo y perpetuo.

Pablo Lorenzo García 
Duelo por Desaparición Forzada

sábado, 1 de marzo de 2025

William y Sir Paul

Solo era un viejo más de un asilo más en Liverpool. Un viajo sentado al piano contando historias que necesitaba contar para poder compartir una sola historia que sucedía hace tantos años que solo el recordaba con precisión histórica.
Solo era un viejo de manos artísticas y artriticas que acariciaban el ébano y marfil de un teclado viejo y desafinado como el tiempo que había pasado en bano.
Su historia solo habitaba en su cabeza llena de canas, era un pianista más en el Cavern Club de Liverpool en 1960 mientras otro grupo de chicos más jóvenes que él esperaban para salir al escenario pequeño de ese lugar ahora icónico.
Ahora solo había nostalgia saliendo de sus dedos llenos de artritis construyendo notas y acordes de ese grupo de chicos que ahora eran tan famosos y solo 2 de ellos aún vivían.
Era viejo aún para soñar pero era lo único que podía hacer con destreza ya que no tocar el piano lo era.
Pero detrás de él ese día una persona de 80 años que no pertenecía al asilo lo escuchaba sin que él lo viera, cuando terminó de tocar Yesterday un aplauso sencillo y una voz se escucho decir: Aún tocas maravillosamente William! 
Esa voz era una voz tan conocida pero él solo atino a girar con el banco del piano y encontró frente a él a Sir Paul McCartney el jovencito que lo había visto tocar en el Cavern Club en 1960.
Pablo Lorenzo García