domingo, 23 de abril de 2023

Un Eros compartido

Mi alma descansa sobre tu piel suave de luz divina.
Y tú alma la siento en mis entrañas reposando la fortuna de tu sonrisa fresca que revive cada pedazo de muerte que me exije cambiar mis besos por alabanzas de tu rostro y de tu boca.
Nacer y renacer es despertar al lado de una sonrisa de mujer blanca donde descansar mi cansancio enamorado.
Y sentir en la piel de la mañana el Rocío que refresca cada amanecer.
Y decidí perderme en ti para renacer y que a esta edad decida sentirme renovado entre el Rocío tuyo y la blancura de tu pasión que me descubre vivo ante mis lágrimas que me refrescan cómo ese rocío tan tuyo.
Se oculta apenas la luz que iluminó mi tarde y se termina el día cuando la vida cierra su cortina y hace homenaje a la noche de estrellas vivas.
Pero en la noche se respira libertad entre la penumbra cómo el vuelo libre de una gaviota que deja la playa para surcar el cielo porque es más libre el cielo nocturno que la arena que envuelve mis pies cansados.
La tinta es mi lágrima negra que envuelve mis días de vejez anticipada y mi eros con la experiencia de la piel sumada a tu piel
Y nuestros ancestros amorosos que se esconden tras una lágrima sutil que alimenta de polvo estelar el camino de la noche.
Una palabra simple de mi boca bastará para sanar mi eros.
Cuando mi boca encuentre un beso de tu boca, y mis brazos envuelvan tu piel de ternura de un niño que lleno de experiencia se acerque a la piel blanca con la que rocias mi alma de luz nocturna.
No podemos volver atrás, dónde al pasado nos empuja a recuperar el tiempo de la cama vacía que nos inunda de soledad y de pasión e historias.
Un hombre y una mujer son polvo que refresca la noche sobre una cama desnuda que sirve para descansar y para hacer el amor cuando el amor no está hecho aún por la mañana.
Hagamos el amor antes que el amor se deshaga poco a poco entre los dos cuerpos que no recuerdan cómo se siente tu piel sobre mi piel.
Hagamos del amor una fuente de estrellas que se ocultan tras la noche ciega que no podemos ver sin hacer el amor.
No podemos regresar el pasado que ha pasado por la vida miope dónde se ve la piel borrosa y formamos nebulosas del eros que amanece en la distancia entre tu intimidad y mi soledad empedernida.
Todos los días son diciembre trece , todas las camas se llenan de pétalos olvidados en la historia de diciembre y todas las caricias son caricias de diciembre renovadas cuando envejecen.
Algunos pétalos decembrinos se han transformado en lágrimas rojas que mi ojos se resisten a expulsar frente a la distancia de tu piel y de tu pasión lujuriosamente compartida.
Mis dedos insisten en buscar unos pechos que alimentaron nuestra historia desde un principio de vulva generosa que da vida.
Tus brazos son alas que miran un cielo de abrazos y se dirigen hacia arriba para despertar de una vez cuando la noche nos invita a disoñar
Extraño la conciencia erótica de tu sexo frente al mío y de las almas de nuestras madres que miran a la distancia nuestra plenitud sensual entre sabanas de seda y piel nacarada.
Sigues siendo musa inspiradora del eros que me enseña a respirar desde tu cuello y tus senos.
Y me une a tu sueño mágico y generoso y libre para unir otros brazos y otras pieles para hacer triángulos concéntricos de vulvas, falos firmes y lujuria liberadora.
Pablo Lorenzo García