lunes, 30 de enero de 2023

mi nuevo sonrisa y mi nuevo cielo

Esta tristeza que invade la ausencia de un cielo oscuro desde mi espíritu hambriento de paz, sediento de nostalgia y deseoso de melancolía. 
Mi nueva sonrisa es como una Gioconda que sonríe nostálgicamente como disfrutando su tristeza y refrescando las mejillas con tus lágrimas que las recorren dulcemente.
Sonrío desde una pena que limpia mi alma, esta sonrisa contagiosa para los que sufren de melancolía y tengo el medicamento ideal para sanar la muerte y la partida de un ser amado: el amor, el amor trascendente que me une al ser amado que no desapareció de mi camino con esa desintegración con la que nos han enseñado a ver la muerte desde una creencia inútil en una religión que nos vuelve a ligar al dogma que no sirve para continuar amando aun despues del pecado de morir.
El viejo cura nos amenazo con la muerte como castigo y expulsión del Edén, por haber querido ser como dios: inmortales y nos hizo mortales y nos arrebato la eternidad ofrecida.
Hoy he aprendido que esas ofertas, no servían para nada, ni la vida eterna, ni el Edén ni siquiera ser como Dios. 
Hoy aprendí, desde mi propia muerte y la muerte de mis seres amados que estoy en el paraíso que es el amor de mis seres que amo en su partida, ellos habitan mi ser como un cielo divino y yo solo requiero de un espejo para mirarlos nuevamente cada que decido extrañarlos.
Me disfracé de polizón y me metí en ese jardín prohibido de dios, oculto entre las flores y las golondrinas y no encontré a mi Madre ni a mi Padre ni a mi Hermano ni a la mujer que amaba. 
Me aburrí de tanto cielo y le pedí al maestro permiso para habitar el mío y poder morir sin haber pecado.
Pablo Lorenzo García